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 La vida después de perder un seno
10 de abril de 2007 18:41

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“Cuando me dijeron que tenía cáncer de mama, pensé en la mortalidad. Aunque todos sabemos que nos vamos a morir, en ese momento pensé que la causa, en mi caso, podía ser el cáncer”, dice Socorro Arnau, una mujer que a los 45 años fue operada y hoy, después de 13 años, vive libre de la enfermedad.

Considerados como el principal símbolo de la feminidad, los senos constituyen para la mujer un elemento fundamental de la imagen en su vida cotidiana, pero sobre todo, en lo relacionado a su papel materno y su sexualidad.

Sin embargo, el cáncer de mama ha modificado la vida de muchas mujeres en México, aquellas que han enfrentado una mastectomía después del diagnóstico del padecimiento. En nuestro país, el promedio de edad en el que se registran los casos de cáncer es entre los 40 y 50 años, a diferencia de Estados Unidos, donde es a los 52.

Es Estados Unidos, por ejemplo, “hay una mujer de 30 años con cáncer de mama por aproximadamente cada 2,212; a partir de los 40 años, es una mujer por cada 235 –lo que muestra como se eleva de manera importante la incidencia -; a partir de los 50 años, es una por cada 54 mujeres y a partir de los 60 años, es una por cada 23” asegura el Dr. Allan Legaspi, cirujano oncólogo, miembro de la Sociedad Mexicana de Oncología y profesor de Cirugía de la UNAM.

Socorro sospechó que algo no estaba bien cuando empezó a notar una secreción en el pezón. Se realizó unos estudios y se confirmó su temor: cáncer de mama. “Mi esposo se derrumbó, y verlo tan mortificado me dio fuerza. Me tomé treinta segundos para reaccionar y preguntarle a la doctora qué era lo que tenía que hacer”.

Socorro supo entonces que tenía un tumor pequeño, gracias al diagnóstico temprano, y que a diferencia de muchas mujeres, ella se atendió cuando debió hacerlo. Después de solicitar una segunda opinión, se enteró que debería someterse a lo que se conoce como cirugía conservadora.

Las diferentes cirugías de acuerdo al tipo de cáncer

El Dr. Legaspi explica que existen diferentes factores para definir el tipo de cirugía al que se somete una mujer con cáncer de mama:

  • Si el tumor es invasor o in situ. El primero es aquel que ya invadió la pared de los conductos y ganglios linfáticos, el segundo es un tumor que no se ha extendido y está confinado al conducto que lo origina.
  • Tamaño del tumor.
  • Número de ganglios afectados.
  • Si la mujer tiene receptores positivos de estrógeno o progesterona.
  • Oncogenes (alteraciones que desde el punto de vista de la estructura de la célula, detiene o propician el crecimiento de un tumor).

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    Una vez que se han analizado los diferentes factores, la mujer se somete a alguna de las siguientes cirugías:

    Tumorectomía o Lumpectomía: En esta cirugía, también conocida como conservadora, se retira estrictamente el tumor y se quitan de manera selectiva ganglios y con esto se puede curar una paciente, lo que hace algunos años implicaba con el mismo diagnóstico, quitar la mama completa.

    De acuerdo con el Dr. Legaspi, este tipo de cirugía comenzó en Italia, en el Instituto de Tumores de Milán, con el escepticismo de los norteamericanos, pero cuando se empezó a documentar, de manera comparativa, a mujeres en las mismas condiciones y con la misma etapa de desarrollo del tumor, se pudo concluir que en las primeras etapas ya no es necesario quitar la mama completa y es posible ofrecer la cirugía conservadora.

    Hoy en día es una buena opción para las mujeres, de ahí la importancia de la realización de la mastografía de manera periódica para detectar tumores en etapas tempranas, que son susceptibles a ofrecer este tipo de cirugía.

    Mastectomía parcial, segmentectomía o cuadrantectomía-. Se corta como una rebanada de pastel, pero se conserva la gran mayoría del volumen de la mama. El Dr. Legaspi sostiene que desde el punto de vista estético, y en circunstancias muy particulares, puede ofrecerse una buena apariencia. Uno de los puntos que vale la pena mencionar es que se puede ofrecer a mujeres con senos grandes, porque en mamas pequeñas, el aspecto estético no es muy bueno.

    Mastectomía total.- Se extirpa la mama completa, pero no se quitan todos los ganglios, sino los seleccionados a partir del procedimiento.

    Mastectomía radical modificada.- Es la cirugía en la que se quita la mama completa y todos los ganglios. Por desgracia es todavía muy común, debido a que gran parte de los diagnósticos se hacen en etapas avanzadas.

    El diagnóstico oportuno sigue siendo la piedra angular en la oncología, y es lo que permite ofrecer curación a la paciente, con excelentes resultados estéticos.

    Las características del tumor de Socorro le permitieron conservar su mama, sometiéndose durante un mes a sesiones de radiación “Tuve que ir todos los días, de lunes a viernes, durante 32 días”. Sin embargo, ella sostiene: “el cáncer no tiene palabra de honor, nunca sabes si te va a regresar o no, entonces hay que estar checándose constantemente.

    “Primero tuve que ir cada tres meses, luego cada seis, ahora voy cada año a hacerme una revisión para ver si estoy libre de cáncer, que no haya indicios de alguna tumoración. Me tengo que hacer radiografía de pulmón, mastografía y una serie de análisis de sangre para ver si hay algún riesgo.”

    ¿Y después de la cirugía?

    Desgraciadamente, no todo termina en la cirugía. El Dr. Víctor Manuel Lira Puerto, especialista en oncología del Hospital ABC y ex Jefe del Servicio de Oncología Médica del Centro Médico Nacional Siglo XXI del IMSS, sostiene que una vez realizada la cirugía correspondiente, el tumor se analiza con un patólogo, y “Los resultados determinan si la paciente tiene o no un riesgo alto de que la enfermedad reaparezca. Cuando encontramos que tienen un riesgo bajo o que no lo tienen, no se hace nada, pero en la mayoría de las pacientes hay que hacer algún tratamiento después de la cirugía, para evitar que la enfermedad regrese.”

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    De acuerdo con el Dr. Lira, existen tres tipos de tratamiento:

  • Quimioterapia
  • Bloqueadores de estrógenos
  • Anticuerpo monoclonal

    “En algunos casos, tal vez la mayoría, se hace quimioterapia, y en un 60% de los casos se tienen que dar bloqueadores de hormonas, entre los cuales los más importantes son los inhibidores de aromatasa, como es el caso de anastrozol o Arimidex, los cuales se van a usar por lo general después de la quimioterapia, durante un periodo mínimo de cinco años. Los medicamentos como tamoxifen o anastrozol deben darse a mujeres que tienen receptores estrogénicos positivos en el tumor.”, afirma el Dr. Lira Puerto.

    El uso de los inhibidores de aromatasa tiene pocos años, y entre sus ventajas se encuentra que “reducen significativamente la recaída de la enfermedad. Es decir, cuando el tumor tiene receptores estrogénicos positivos y podemos dar estos medicamentos, los resultados a largo plazo son mejores, porque los inhibidores de aromatasa reducen el riesgo de mortalidad en un alto porcentaje y también reducen el riesgo de que la enfermedad reaparezca en la otra mama. Es decir, mejoran mucho la sobrevida”, sostiene el especialista.

    Algunas pacientes requieren terapia psicológica, pues enfrentar el diagnóstico de cáncer, la cirugía y las consecuencias de los tratamientos posteriores, es tarea difícil.

    Existen diferentes grupos de apoyo para las mujeres que sufren o sufrieron de cáncer de mama. Uno de ellos es en el que participa Socorro: “Llegué a Grupo Reto mientras estaba en las sesiones de radiación. Una amiga me dijo que podía hacer mucho por otras mujeres. Vine a una sesión de apoyo y me quedé.” Desde hace trece años, Socorro ayuda a otras pacientes que necesitan entender y aceptar su situación.

    En hospitales privados y públicos también existen diferentes grupos que buscan ayudar a las mujeres a sobrellevar el padecimiento y entender su nueva vida. Y a nivel Latinoamérica se han hecho esfuerzos por informar a todas las mujeres sobre el padecimiento, un ejemplo de ellos es la página www.esperanzayvida.com, donde encontrarán respuesta a muchas preguntas sobre el tema.

    Socorro asegura no sentirse mal por perder parte de su seno: “Si lo pones en una balanza: ¿qué es más importante, mi vida o mi seno?”, pues es más importante la vida, entonces no me lamento por haber perdido una parte de mi seno, porque estaba mal.”

    Como ella, muchas mujeres enfrentan en México el diagnóstico devastador del cáncer de mama; sin embargo, su vida tiene mucho por delante cuando se someten al tratamiento adecuado y se acercan a los grupos de apoyo que les ayudarán a continuar su vida de la mejor manera posible.

    Con información de Méndez&Asociados

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