Para nadie es un secreto que un buen maquillaje reside exclusivamente en la base. La innovación tecnológica ha supuesto un gran avance para que los nuevos fondos de maquillaje puedan adaptarse al medio de forma inmediata sin necesidad de retoques.
De esta forma la misma base puede desarrollar un trabajo secante para absorber la grasa de la barbilla y mostrarse más nutritiva y generosas en las zonas como las mejillas que necesitan untuosidad. Sin embargo la elección tanto de la textura y el tono conveniente supone acertar por completo o cometer un gran error.
Para tener en cuenta
Aplicar un fondo de maquillaje adecuado para cada cutis pasa por considerar tanto el tipo de piel como el momento del día cual es la estación del año o el clima específico de la localidad. La pregunta que ha de hacerse siempre es cuando y dónde se va a lucir. No es igual salir por la mañana a trabajar en un mes de invierno que asistir a una terraza a las once una noche de verano. En principio, se debe limpiar bien el rostro y aplicar una crema hidratante para que la base no se absorba. Su tonalidad debe ser igual al color de la piel, tal vez, un color menos, pero nunca más.
Para evitar errores
Se puede probar el tono debajo del pómulo o en el cuello, no en la mano porque posee un color diferente. Por último, conviene elegir una textura lo más liviana y transparente posible. El inicio se hará por el centro de la cara: ojeras, nariz y sus laterales hasta llevar el producto hacia fuera de manera que se vaya difuminando.
Lo mejor es utilizar los dedos dado que la base al contactar con la piel adopta una textura más natural, similar al de la epidermis humana, aunque es muy útil la esponja y totalmente necesaria cuando se quiere aplicar una base muy cubriente para lo que es mejor humedecerla en agua previamente.
Para expandir los polvos sueltos una brocha gruesa que se pasa varias veces por el rostro, cuello y escote sin apretarla a la piel. Como consejo fundamental: maquillar siempre con buena luz de manera que quede claro que no quedan brochazos o ronchones que formen manchas que conviertan el gesto en una máscara artificial. De noche lo mejor es hacerlo a la luz de una vela para controlar los cambios de luz.
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Diversidad
Lo que sí recomiendan todos profesionales es usar siempre al menos dos o más tonos de base de maquillaje e incluso con distintas texturas para hacerse un buen trabajo en el que se tenga en cuenta cada zona del rostro, cuello y escote. Siempre hay que considerar que el cutis sufre modificaciones, incluso en cuestión de horas. El medio ambiente, la calefacción, el aire acondicionado, etc. transforman su carnación natural. Las firmas de maquillaje no cejan en la investigación de nuevos componentes que puedan absorber, difundir y actuar según los efectos que producen sobre la piel la luz, el calor o el frío.
Estructura
Para que no haya problema en elegir lo que más convenga, el mercado del color pone a disposición de sus incondicionales varias texturas y un abanico enorme de tonalidades. En cuanto a sus texturas se encuentra desde la vaporosa espuma, sólo recomendable para cutis joven, al polvo compacto, necesario para camuflar las pieles maduras o con muchas imperfecciones que ocultar.
Lo último
Las expectativas ante las novedades que lanzan al mercado las firmas de maquillaje aumentan cada día. Pero se puede afirmar que, esencialmente las virtudes de la buena base son: Fórmulas exquisitas que sean al mismo tiempo productos de tratamiento con propiedades hidratantes, incluso con factor de protección solar, que sepan modularse ante la luz y las temperaturas, que resplandezca sin brillar y que duren eternamente sin precisar retoques.
Las bases de maquillaje que aparecen este otoño pertenecen a firmas prestigiosas como Guerlain, Givenchy, Dior y Saint Laurent, entre otras y cada una de ellas tiene en su colección protagonistas estelares que proporcionan a la piel la perfección personalizada.
Con información de Terra España
