Estados Unidos.- Investigadores de la longevidad dicen haber mostrado por primera vez que seguir una estricta dieta baja en calorías puede disminuir el daño al ADN vinculado con el envejecimiento.
Algunas personas que participaron en el estudio dietético de seis meses sólo consumieron 890 calorías diarias. Sus niveles de insulina bajaron y su metabolismo se hizo más lento, cambios que se supone aumentan la longevidad.
Los hallazgos son alentadores pero preliminares. Estudios a largo plazo tratarán de precisar si estos cambios pueden prolongar significativamente la vida, dijo su principal autor, Eric Ravussin, del Centro de Investigación Biomédica de Pennington en la Universidad estatal de Louisiana.
''Son la primera prueba de que lo que se ha observado en los roedores también parece funcionar en los seres humanos'', dijo Ravussin.
El estudio apareció en el último número del Journal of the American Medical Association.
Los 48 participantes, todos con ligero sobrepeso, fueron asignados aleatoriamente a uno de cuatro grupos: restricción calórica, que rebaja el habitual consumo de calorías en 25 por ciento; restricción calórica más ejercicio, que rebaja las calorías diarias en 12.5 por ciento y aumenta la actividad física en 12.5 por ciento cinco días a la semana; alta restricción calórica, con una dieta líquida de 890 calorías durante unos tres meses seguida por una dieta de mantenimiento de peso y un grupo de control que mantenía el peso estable.
Las dietas no líquidas utilizadas en el estudio eran altas en frutas y vegetales con menos de 30 por ciento de grasa.
La pérdida promedia de peso fue de unas 18 libras, ligeramente más que en el grupo de dieta líquida.
Las pruebas sanguíneas mostraron sustanciales disminuciones en la cantidad de daño del ADN vinculado a la edad en cada uno de los tres grupos que hicieron dieta en comparación con sus niveles iniciales. Ese tipo de daño microscópico está asociado al cáncer y a otras enfermedades vinculadas con el envejecimiento pero no se sabe si los pequeños cambios percibidos en el estudio pudieran afectar los riesgos de enfermedades de los participantes en el estudio.
No se percibieron cambios en el grupo de control. Los niveles de insulina también bajaron después de seis meses en los tres grupos de calorías reducidas. La temperatura corporal disminuyó asimismo en dos de los grupos de bajas calorías pero no en el de dieta líquida o de control.
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