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 Escuela de seducción para solitarios
11 de abril de 2007 09:25

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Nueva York.- Una compañía estadounidense ofrece cursillos que combinan teoría y práctica para enseñar a ligar corazones solitarios que atienen problemas a la hora de encontrar el modo y manera de seducir al objeto de su deseo.

"Charisma Arts" ("Las artes del carisma"), es una firma que produce un catálogo de películas, discos y libros para aprender a cautivar al sexo opuesto aunque son sus seminarios de fin de semana los que, asegura, garantizan el éxito a sus clientes.

Con el título de "Charm School" ("La escuela del encanto"), los cursillos se desarrollan de manera simultánea en varias ciudades del país al precio de 1.600 dólares, y registran una demanda alta.

La empresa, con base en Michigan, afirma en su web que ya están completos dos de los ocho previstos en lo que queda de agosto; los programados para este fin de semana en Nueva York y Los Angeles.

Los seminarios comienzan el viernes a las dos de la tarde, cuando los alumnos se citan con los instructores en un restaurante o un hotel para reunirse luego con ellos en una sala del local.

Los profesores les instruyen allí sobre cómo entablar conversación, cómo proyectar una imagen de seguridad, o cómo adoptar el lenguaje corporal imprescindible para evitar el rechazo. Tras cuatro horas de teoría, los estudiantes pasan a la práctica.

Esa misma noche, instructores y alumnos van juntos a los establecimientos propicios, de preferencia "clubes de jazz y bares de copas", donde los primeros abordan a grupos de mujeres para que los segundos sean testigos de primera mano de la técnica correcta.

En ocasiones, los estudiantes más aventajados se sientan en la mesa o se arriman a la barra en la que practican sus maestros, que les dan el relevo si la cosa va bien. De acuerdo con la compañía, entre un cincuenta y un setenta por ciento de los contactos en esa velada desembocan en citas o el intercambio de números de teléfono y correos electrónicos.

El campo de exploración cambia en la tarde del sábado, cuando los aprendices de ligones visitan "librerías y cafeterías" y aplican lo aprendido pero con más pobre resultado que en horas nocturnas. La posibilidad de que los encuentros conduzcan a algo mas se reduce con luz diurna a entre el treinta y el cincuenta por ciento.

Por la noche, de vuelta a "clubes de jazz y bares de copas". El cursillo concluye al mediodía del domingo, cuando profesores y alumnos se dan cita por última vez para compartir experiencias y durante tres pasan revista a lo que ha funcionado y lo que no a lo largo del fin de semana.

Según Wayne Elise, ex actor que es jefe de instructores y fue en 2001 cofundador de la empresa, la clave es "la naturalidad, el que uno disfrute ligando. Enseñamos a nuestros clientes a comportarse de manera natural, a aproximarse a extrañas y hacer que se sientan ellas también cómodas para que se abran totalmente", dice.

Elise explica que sus primeros clientes eran "los clásicos tipos que después de tres citas y haberse gastado un montón de dinero con una chica ella le dice que sólo quiere ser su amiga".

Quienes reciben ahora los cursillos pertenecen, sin embargo, a un género distinto y entre ellos abundan hombres como Dan, que por privacidad no revela su apellido y reconoce que su intención al acudir a las clases no fue otra que superar la timidez. Es decir, "que cada vez que me acercara en un lugar público a una mujer que me gusta me dejaran de sudar las manos y el corazón me dejara de latir frenéticamente".

EFE

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