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 Besa con pasión, te decimos cómo hacerlo
30 de mayo de 2007 16:19

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Beso apasionado
 
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¿Sabes besar?

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"Bese siempre como si fuera la primera o la última vez". Es uno de los consejos de los expertos en el arte de dar ternura o placer con los labios. Porque -según afirman- las caricias, los masajes o las posturas sexuales son importantes, pero el beso es el acto más íntimo y de él pueden depender la satisfacción de la pareja y el futuro de una relación sentimental.

“Un mordisco que aprendió educación, un secreto contado entre silencios, el único dulce que no causa caries...”. Son algunas de las muchas definiciones ocurrentes del beso, una caricia húmeda e íntima que para algunos "no se entrega con los labios, sino con el corazón", y que para otros “nunca debe darse con los ojos abiertos porque esa la forma más ciega de besar".

Para la psicoterapeuta norteamericana Cherie Byrd, de 56 años, quien se define a si misma como una "besadora lasciva" y ha fundado en Seattle una Academia del Beso, por la que han pasado cientos de parejas desde 1998, nunca es demasiado el énfasis que se ponga en el acto de besar, porque es crucial y "un mal primer beso presagia una relación sentimental terrible e infructuosa”.

Al representar el primer contacto con una nueva pareja, el beso puede llegar a ser tan importante como para decidir, basándose en él, si tendrá lugar una segunda cita. Una vez iniciada la relación, el ósculo es un ingrediente clave del encuentro erótico, tanto antes, como durante y después de la unión sexual, para despertar el deseo, profundizar la sensualidad, y coronarla con ternura.

Aunque es un error considerar al beso como un mero medio para conseguir algo: es un fin erótico en sí mismo, que puede proporcionar una sensación de intimidad emocional y placer compartido, que incluso un coito no llega a dar.

La lengua está llena de nervios sensibles: conforme avanza, acaricia, frota y estimula el interior de la otra boca, produce innumerables sensaciones placenteras. Si el beso se da con los labios cerrados secos o húmedos, produce sensaciones muy excitantes, si se practica con la boca abierta puede ser todavía mucho más complejo y apasionado. Incluso el menos pasional de los besos, tiene un valor sexual que a menudo no se valora.

Para los chinos, que lo describen en los tratados más antiguos sobre las técnicas amatorias, el beso es la primera manifestación entre dos personas que desean amarse, “la primera ola de la onda del amor”. Afirman que el beso es fundamental para que “la barca del amor carnal se deslice sobre ríos de voluptuosidad”.

La doctora Byrd, que ha publicado el libro "La escuela de besar: siete lecciones en amor, labios y la fuerza de la vida", brinda algunas pautas básicas para que esa barca llegue a buen puerto.

La psicoterapeuta aconseja no apresurarlas ni impacientarse, disfrutando el momento, relajarse, ya que no hay nada más impersonal y frío que un beso con los labios apretados; expresarse con gemidos u otras expresiones de placer, que le dicen a su compañera/o que está disfrutando de la experiencia.

También es importante captar el ritmo, intercambiando al principio una serie de besos lentos, suaves y cortos sin frenesí. Independientemente del tipo de beso, los movimientos han de ser suaves y delicados en todos los momentos y situaciones.

Según la psicoterapeuta Saïda Elkefi, los orientales distinguen cuatro tipos de besos en los prolegómenos sexuales, el primero de los cuales consiste en el simple contacto de los labios cerrados, que puede ser embriagador y es el “primer soplo de viento que estremece a la flor, y que muy pronto, resulta insuficiente”.

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Después llega el beso sencillo, límpido y sereno, en el que los labios unen sus salivas, el cual conduce de forma natural, al beso profundo, en el que las lenguas se entrelazan. Por último llega el beso penetrante, en que cada uno introduce su lengua en la boca del otro en busca de contactos más profundos e intensos.

A diferencia de los orientales, según los cuales los besos se dan en fases largas y progresivas que se suceden unas a otras, algunos sexólogos occidentales sugieren alternar los besos con y sin lengua, para que sean sensuales y sexuales al mismo tiempo.

Los besos "sin lengua" no deben limitarse a labios contra labios: juega con ellos, atrapa uno de los de tu pareja con los tuyos, besa sus comisuras, extiéndete por todo tu rostro, tus mejillas, tu frente, tus párpados... Roza tus labios con la punta de su lengua, sin llegar a introducirla en su boca, entre beso y beso.

Para los besadores menos seguros o expertos, o aquellos que quieran perfeccionar el arte de besar, hay otras técnicas para que sus besos más profundos salgan "a pedir de boca...".

  • Mordisquea.- Introduce la lengua en la boca de tu pareja y mordisquea con suavidad sus labios, presionando un poco, de modo que el beso se convierta en un leve mordisco.

  • Explora.- Recorre el interior de la boca con la lengua, introdúcela en el pliegue donde el labio superior se une con las encías y acarícialas: esto produce cosquilleos excitantes. Explora el pliegue donde se unen las encías y el labio inferior, y recorre la cara inferior de la lengua de tu pareja, hasta saborear su frenillo.

  • Fricciona.- Haz con tu lengua un embudo duro, introdúcela y sácala con ritmo en la otra boca: la fricción de la lengua y los labios, que están llenos de terminaciones nerviosas placenteras, puede llevar a algunas personas incluso al orgasmo.

  • Succiona.- Si quieres llevar hasta el final este tipo de caricia, succiona la lengua de tu pareja hasta que sienta que todo su cuerpo se siente implicado en la caricia.

  • Colabora.- Cuando el otro lleva la iniciativa, es muy importante cooperar con la persona que te hace disfrutar: limita los movimientos de tu propia lengua y acoje con placer la lengua de tu compañero. Además de estimularle, una leve succión a la lengua de tu amante le indica que lo que hace te gusta mucho.

  • EFE

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