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Voy a dejar la secundaria

 
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Adolescente, estudiante

Archivo © Derechos Reservados
Voy a dejar la secundaria
 
La deserción escolar es un problema en México, particularmente en el Distrito Federal, donde es el nivel de mayor deserción.
 
 
¿Qué nivel escolar tienes?
 
 
FMU/ Mitsi Nieto

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Daniel es albañil. Trabaja en la construcción de aulas nuevas en una secundaria de Iztapalapa, a pesar de que debería estar tomando clases con los otros jóvenes, pues cuenta apenas con 15 años. Decidió dejar la secundaria porque no le gustaba y como él mismo dice: “Sentía que lo que me enseñaban, no me servía“. Daniel es uno de los jóvenes que representan el 7.1% de deserción escolar en nuestro país.

Según un estudio realizado por la UNICEF en el Distrito Federal, la deserción escolar es mucho mayor en secundaria, siendo éste un problema alarmante debido a que muchos de los jóvenes que deciden dejar la escuela, no contarán siquiera con la preparación mínima exigida en nuestro país, limitando en gran medida su acceso a un empleo que les permita vivir con dignidad.

Esto los convierte, además, en una población vulnerable, pues al no estudiar ni trabajar, pueden llegar a unirse a pandillas delictivas, consumir drogas y otro tipo de riesgos que conlleva la deserción. De acuerdo con este estudio, las mujeres son las que más se ven obligadas a abandonar la escuela: 46% de las que desertan, lo hacen en el primer año de la secundaria; en los varones es el 40%.

El doctor Daniel Lund, director de la agencia Mund Américas, comenta que recientemente realizaron un estudio cualitativo en el que detectaron que el inicio de la deserción se da con el bajo rendimiento escolar, ya que una vez que el joven reprueba varias materias, los propios maestros y autoridades educativas, en ocasiones, lo etiquetan y excluyen, hasta terminar con su expulsión o deserción escolar. Con lo que estará totalmente desprotegido, tomando en cuenta que muchas veces su situación familiar es violenta y desintegrada, y que la escuela es lo único que puede sostener a los muchachos.
 
 
Fundación México Unido

FMU © Derechos Reservados
 
El especialista comentó también, que no existen en la actualidad espacios que puedan servir como contención para los jóvenes en las escuelas. No tienen un tiempo específico, ni un espacio para hablar de lo que piensan, de lo que les gusta o lo que no. Este aspecto es importante, ya que el joven vive la escuela como un espacio autoritario y rígido, donde lo que menos importa es su opinión. Por otra parte, la reprobación, los problemas con los maestros, la violencia entre los compañeros y otros factores, se han visto tan agravados, que la escuela deja de ser un lugar seguro para ellos y optan por dejarla.

Sobre los jóvenes que dejan la escuela, el doctor Lund comenta: “Son chicos que se viven a sí mismos como fracasados. Por ello, rara vez pueden expresar su inconformidad con la estructura organizativa de la escuela, sino que interiorizan la culpa de haber fallado socialmente y asumen que ellos fueron los que fracasaron”. Sin embargo, esto no es así en todos los casos, pues incluso, aún el alumno que reprueba y tiene problemas de conducta, tiene una historia detrás y los maestros deberían saber detectar y canalizar estos problemas.

Actualmente, UNICEF desarrolla un proyecto llamado Todos los niños y niñas a la Escuela en el Distrito Federal, donde se busca generar iniciativas que puedan ser retomadas por las autoridades educativas, considerando los estudios de instituciones gubernamentales, organizaciones civiles y diagnósticos realizados, para combatir la deserción.

Sin embargo, en nuestro entorno inmediato también podemos actuar. Es importante que tanto en la casa, como en la escuela, empecemos a escuchar mucho más a nuestros jóvenes, a considerar espacios donde ellos puedan proponer y opinar. Esto no amenaza nuestra autoridad, al contrario, refuerza el respeto mutuo y construye canales de comunicación. Inténtalo con tu adolescente, verás los resultados.

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