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San Francisco.- Atrás quedaron los tiempos en que la niñez se caracterizaba por los juegos y la despreocupación. Las grandes expectativas que pesan sobre las niñas de hoy, a las que se les obliga a ser perfectas, causan gran estrés en las pequeñas.
"El dilema de la súper niña", el título de un estudio comisionado por Girls Incorporated, una organización nacional sin ánimo de lucro que busca inspirar a las jóvenes, lo dice todo: las niñas viven con una gran presión que se traduce en un estrés desproporcionado para su edad.
El estudio indica que las jóvenes, incluso las de corta edad, "internalizan" cada vez más las expectativas poco realistas que la sociedad tiene hoy para las mujeres adultas, como el énfasis excesivo en la perfección física, en llevar la ropa adecuada y estar delgada.
La mitad de las niñas de 6 a 11 años, y el 75 por ciento de 11 a 14 años reconocen estar "preocupadas" por su aspecto físico. "Incluso hoy, la sociedad valora más la belleza que el talento y la inteligencia en las niñas", dice una participante de 14 años entrevistada por los autores.
Mientras tanto, otra estudiante de 11 años dice que "tienes que ser guapa para tener popularidad pero si eres muy lista te critican por empollona. Pero tienes que ser súper lista para conseguir un trabajo después de la universidad".
Para Joyce M. Roche, presidente de Girls Inc. (en la dirección http://www.girlsinc.org), la sociedad todavía "ve a las niñas a través del filtro del sexo, y requiere que sean guapas y pasivas, aunque al mismo tiempo también se espera, cada vez más, que sean listas y tengan éxito".
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Esto es, las niñas han de tener un aspecto perfecto y, al mismo tiempo, aprovechar las oportunidades que se les presentan y que no tuvieron sus abuelas, como ir a la universidad y labrarse una carrera.
Los resultados del estudio apuntan, en opinión de Roche, a la necesidad de observar con atención los mensajes que reciben las niñas dentro y fuera de casa. El estudio también refleja que niñas y niños se enfrentan a diferentes estereotipos: de las niñas se espera que sean las que se hagan cargo de la familia.
Concretamente, el 84 por ciento de las niñas y el 87 por ciento de los niños creen que las niñas han de ser "amables y compasivas". De los chicos, mientras tanto, se espera que asuman el rol de protectores de la familia.
La investigación encontró que a las expectativas sobre lo que las jóvenes han de hacer se suma un creciente énfasis en la perfección, lo que en última instancia resulta en una gran presión para que las pequeñas se conviertan en una especie de súper mujeres.
El 74 por ciento de las niñas que participaron en el estudio están de acuerdo en que tienen mucha presión para satisfacer a todo el mundo, y al 84 por ciento de éstas les disgusta que esto sea cierto.
Así las cosas, no es de extrañar que las niñas sufran estrés. El 74 por ciento de las niñas de 14 a 18 años, más de la mitad de las de 11 a 14 años y el 46 por ciento de las pequeñas de 6 a 11 años reconocen que a menudo se sienten estresadas.
Lo más triste es que estos estereotipos no han cambiado mucho desde el 2000, cuando Girls Inc. condujo un estudio similar que mostraba que el 75 por ciento de las niñas creían que tenían que ser delgadas y populares. Lo que parece indicar que, en este caso, los tiempos pasados, si no mejores, al menos sí fueron más relajados.
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