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México.- Lorena y Francisco tienen 7 años de casados y dos hijos. Pero mientras más pasa el tiempo, menos se entienden. Ella quiere que Francisco escuche atentamente sus necesidades o problemas; él propone soluciones que terminen los conflictos sin pasar por la discusión o el diálogo sobre los mismos. ¿Estas diferencias de comunicación se deben a que los hombres procedemos de Marte y las mujeres de Venus, como rezaba el título de aquel famoso best-seller?
Robert J. Sternberg, psicólogo y terapeuta de pareja de la Universidad de Yale, publicó hace más de 10 años un libro que sigue siendo vigente: El triángulo del amor (Editorial Paidós). Un texto fascinante por la elegancia y sencillez de sus conceptos, así como por la profundidad y, a la vez, la utilidad de sus investigaciones sobre la relación de pareja. Para este especialista, el amor en una pareja consta de tres elementos: intimidad, pasión y compromiso.
Cuando un par de personas que han decidido sacar adelante una relación tiene que dirimir sus diferencias o ceder ante algunas exigencias del otro, es el compromiso el elemento más importante que han de tomar en cuenta, según el doctor Sternberg. “El compromiso es el grado según el cual una persona está dispuesta a acoplarse a algo o a alguien, y hacerse cargo o de esta relación hasta el final”, explica el terapeuta en El triángulo del amor.
La pregunta en los momentos difíciles es: ¿qué tan comprometido estoy con esta relación? El doctor Sternberg responde: “Uno de los problemas de las relaciones contemporáneas es que ambos miembros de una pareja pueden tener distintos conceptos sobre lo que significa acoplarse a alguien hasta concluir o alcanzar un objetivo. Estas diferencias, además, pueden no ser expresadas nunca”.
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Ante estos argumentos, el doctor David Barrios Martínez, sexólogo, psicoterapeuta sexual y autor de En las alas del placer (Editorial Pax México), señala que el diálogo ayudará a afrontar los momentos difíciles: lo que cada quien puede ceder para el florecimiento de la relación. Esto es: ¿a qué me quiero comprometer?, y ¿a qué no me quiero comprometer? “Nunca será ocioso externarle a la persona amada los afectos que experimentamos por ella. Del mismo modo, siempre será útil dirimir los conflictos e inconformidades de manera oportuna y clara”.
Para ello, recomienda el doctor Barrios, ha de emplearse “la comunicación asertiva”, que consiste en identificar las necesidades personales y expresarlas de un modo claro, preciso, propositivo y sin agresiones. “Implica comunicar ideas, sensaciones y sentimientos, saber decir sí, decir no o posponer una decisión”.
Para ejemplo, un botón: los celos. En una relación sin comunicación asertiva, el hombre o la mujer celosos recurrirían al sarcasmo, al reclamo indirecto o la franca agresión; es decir, el celoso estaría culpando de sus celos al otro miembro de la pareja. “Muy por el contrario, con asertividad, esa mujer o ese hombre los expresaría sin reclamos o sarcasmos, exentos de agresión y atribuyéndose la propia responsabilidad de lo que experimenta, -explica el sexólogo: ‘Quiero decirte que con lo que sucedió el día de hoy me siento celoso’.
Como se nota en la expresión de este sentimiento, la responsabilización de quien la asume es absoluta y daría pie a un diálogo fecundo, sin pleitos ni mensajes cifrados. El lenguaje asertivo es útil, por supuesto, ante cualquier contacto con necesidades personales, sean éstas positivas o adversas”, concluye el doctor David Barrios.
Para el doctor Sternberg, la relación de pareja más efectiva es aquella donde los tres lados del triángulo del amor están equilibrados: intimidad, pasión y compromiso. Cada elemento desempeñando un papel muy importante dentro de la relación, que basada en una comunicación asertiva, logrará parejas más sólidas, porque también serán más felices. Ni de Marte ni de Venus: hombres y mujeres en relaciones de pareja aquí y ahora.
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