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 Hijos de separados proclives a divorcio
09 de abril de 2007 17:34

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Pareja enojada, novios molestos, divorcio
 
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México.- El éxito laboral y la independencia económica de la mujer la ha alejado de creer a ciegas en el sagrado "hasta que la muerte nos separe", lo que, en opinión de expertos, ha incidido en el aumento del número de divorcios en el país.

Además, el matrimonio se ha convertido en parte de la cultura "desechable" que caracteriza la posmodernidad y "ya no es visto como un compromiso indestructible para toda la vida", en opinión de Soledad Jiménez, especialista de la Sociedad Mexicana de Psicología.

La mujer moderna se considera "más capaz" que sus antepasadas de sobrevivir sin ayuda masculina y muchas prefieren vivir solas o ser madres solteras, pues piensan que una pareja "no le beneficia en nada", asegura por su parte Luz María Rocha, experta en divorcios.

La carga del matrimonio siempre ha sido "desigual", asegura la también académica de la UNAM. Aunque evita generalizar, considera que la mayoría de las hijas de Eva, al menos en México, son "sometidas" por su pareja, producto de la cultura patriarcal heredada.

Una de cada tres mujeres en México es víctima de lesiones y maltrato en el matrimonio, de acuerdo con la Secretaría de Salud, además de que el 25 por ciento de embarazadas oscilan entre 15 y 19 años y muchas abandonan a sus hijos.

En charla con Notimex, ambas psicólogas coincidieron en que ahora "la esposa es más consciente" de las posibles agresiones a las que podrían ser objeto dentro del matrimonio, por lo que prefiere "otras opciones" y, además, siente que ya puede valerse por sí misma.

A pesar de esos datos, Jiménez, experta en duelo y depresión, asegura que la mujer todavía se casa en búsqueda de seguridad emocional, económica y social, mientras que al esposo le resulta difícil renunciar a su libertad, sus amigos y planes individuales.

No es secreto alguno que la sociedad postmoderna ha cambiado su concepto del matrimonio. Antes era definido como una relación donde el hombre era proveedor y la mujer servidora del hogar y del esposo, asegura Rocha. "Hoy, es una relación de iguales".

Sólo hace dos años, el INEGI reportó que de cada 100 bodas que llevaron a cabo en México, hubo 11 divorcios. Pero esas cifras son más altas al agregar las separaciones no formalizadas o legalizadas, explica Rocha a Notimex.

"Los desafíos de la familia", un reciente comunicado de El Vaticano, informa que el divorcio y la difusión del aborto son dos de las preocupaciones más profundas de los obispos católicos de América, junto con el infanticidio y la mentalidad anticonceptiva.

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Y es que el divorcio ha dejado de ser "satanizado" como lo era en los años 50. Hoy, es una vía aceptable para solucionar problemas en la relación marital, hasta "la Iglesia ofrece apoyo a madres divorciadas", recuerda Rocha.

Por otro lado, en opinión de las dos expertas, la falta de comunicación y la "insatisfacción" de las expectativas de ambos cónyuges también inciden en la decisión de separarse.

"La gente al casarse está muy enamorada e idealiza a su pareja, pero cuando cae en la realidad de la relación se desilusiona al darse cuenta que no recibe cariños, atenciones ni algún afecto, como lo deseaba", en palabras de Rocha.

El desconocimiento del compromiso que implica el matrimonio también incluye a parejas jóvenes, "quienes se casan pensando divorciarse si ahí no encuentran la felicidad", asegura Rocha, estudiante de doctorado sobre "Divorcio y Género".

Las dos especialistas confirmaron que un hijo de padres separados es más propenso a divorciarse. "Una teoría llamada Tendencia a la repetición", explica Jiménez e indica que las personas repiten patrones conductuales aprendidos en su núcleo familiar.

El bajo nivel de escolaridad de la pareja es otro factor. Según datos del INEGI, 34.7 por ciento de las parejas que se separaron en 2004 estudiaron hasta secundaria mientras que sólo 17.6 por ciento, tenía estudios profesionales.

Jiménez coincide. A menos nivel educativo, menos capacidad de raciocinio para solucionar sus conflictos matrimoniales. "Es parte del desconocimiento acerca de las responsabilidades implicadas en el matrimonio", asegura.

La mujer divorciada es más activa que la casada, en opinión de Rocha. Por ejemplo, inician - o terminan - sus estudios profesionales, trabajan para mantener a sus hijos y logran elevar su autoestima para evitar la depresión del duelo después del divorcio


Pero Lourdes Preciado Serrano, investigadora del Departamento de Psicología de la Universidad de Guadalajara, asegura que las separaciones y los divorcios son unas de las causas que desencadenan la depresión que afecta a 10 por ciento de las mujeres en el mundo.

Todo así, mientras una encuesta Anual sobre Familias y Hogares, en Estados Unidos, reveló que el matrimonio es un antídoto contra la depresión, "cura la tristeza" y siempre es una "buena opción" para todas las personas, de acuerdo con los investigadores del estudio.

El estudio de la Universidad de Ohio demuestra que, "la depresión de un miembro de la pareja no afecta al matrimonio", en cambio, los problemas de la relación sí influyen en el estado emocional del cónyuge, explica Kristi Williams, socióloga de esa institución.

"Los beneficios del matrimonio están limitados a las personas deprimidas antes de casarse", entonces las ventajas de las nupcias no son iguales para todos. "Sí eres feliz antes de casarte, no hay mucho camino por recorrer" concluye Williams.


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