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 ¿Cenamos en su casa o en la mía?
09 de abril de 2007 17:43

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Pareja enojada, novios molestos, divorcio
 
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¿Dónde deben cenar las parejas?

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Terra Networks.- Aunque estas épocas son para disfrutar y pasarlo bien, en muchos casos, las comidas familiares se vuelven un verdadero problema ya que hay que distribuir el tiempo entre la familia política y la nuestra.

Esto puede ocasionar conflictos en la pareja sino estamos dispuestos a distribuirnos o si no nos gusta la idea.

Desde luego, no tiene sentido discutir todas la Navidades por lo mismo, y lo mejor es organizar un plan que repetiremos un año tras otro, con este plan pretendemos que las dos partes queden satisfechas y que nosotros también nos sintamos bien. Muchas veces nos sentimos obligados a acudir a la casa de nuestra familia política y si las relaciones no son buenas o hay tensiones, el momento de la cena será vivido como algo negativo. Además, como es algo impuesto y obligado cada año se volverá más negativo.

Cuando vivimos en pareja, está claro que tendremos que hacer cosas que no nos gustan mucho con el propósito de agradar al otro. Esto estará bien siempre que nos sintamos recompensados por ello, o siempre que la balanza esté equilibrada.

Lo primero es conocer los planes

Para organizarnos las fiestas deberemos tener claro cuáles son nuestros planes principales, es decir, qué es lo que más nos satisface y qué es a lo que no queremos renunciar. Para estas cosas dedicaremos días concretos inamovibles y a continuación iremos colocando en otras fechas el resto de temas pendientes, como comidas familiares, cenas con amigos, etc.

Es importante asegurarnos de que nuestras necesidades estarán cubiertas (el viernes 23 hacemos “tal cosa” con seguridad y sin cambios) y a partir de aquí podemos hacer otras que no nos satisfacen tanto o que son obligaciones adquiridas desde hace mucho tiempo. La satisfacción de hacer lo que queremos un día hará de colchón para cuando tengamos que hacer cosas obligadas o compromisos sociales.

Distribuye tu tiempo libre y dedica todo el que puedas a hacer cosas que te agradan. Realmente, los compromisos familiares son dos momentos a lo largo de un periodo festivo. Si lo valoras así, no tendrás tantos problemas para aceptarlo. Son 3 horas que paso comiendo en un sitio que no me agrada. ¿Es tan negativo? El resto del tiempo puedo dedicarlo a hacer otras cosas.

Cuando valoramos las comidas familiares, parece que estemos siempre comiendo allí y pasándolo mal o aguantando comentarios que no nos gustan. Intenta precisar esos momentos y valorarlos como lo que son: obligaciones familiares que se repiten pocas veces al cabo del año y que duran un tiempo limitado.

Cuando alguien te pregunte ¿Qué tal las Navidades? Dedícate a explicarle lo bien que lo pasaste cuando hiciste “tal o cual cosa” y no pierdas tiempo en reforzar una y otra vez las ideas negativas de tu cena de Nochebuena. Realmente fue un momento muy pequeño en comparación con el resto de cosas que has hecho.

Cuando existen conflictos con la pareja, es el momento de negociar. No puedes permitir que todos los años salgan beneficiados la familia de él ni la tuya. Todos tienen el mismo derecho y las mismas necesidades. Existen familias que comen todos los domingos juntos o todas las fiestas juntos, dejando de lado a la otra parte.

La persona que se siente dada de lado o que su familia no es bien valorada o que está lejos y, por ello, no puede reunirse, se sentirá mal acudiendo a casa de su familia política en todas las ocasiones.

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Mira el lado positivo de las cosas

  • Está claro que hay muchas opciones y que no siempre tenemos que sucumbir a los deseos de los demás. Nosotros tenemos que ser prioritarios e intentar organizar las Navidades de forma que las recordemos con alegría. Todos sabemos que cuando hacemos algo por obligación es difícil ver la parte positiva, pero seguro que la hay.

  • Tendrás que aprender a ver la parte positiva de la reunión: verás al primo que tanta gracia te hace, aprovecharás para informarte de algún tema que te preocupa con algún familiar, puedes dedicar tiempo para arreglarte e ir guapa a la comida ya que tu no tienes que cocinar. Distribuye tu tiempo durante la comida y habla con las personas que más te agraden, no es necesario hablar con los que te incomodan, sé cortés y nada más.

  • Positiviza determinados detalles como lo rico que está el asado o lo bonito que es el mantel, te ayudará a estar distraída. Si no te interesa la conversación, distráete con lo primero que se te ocurra: puedes cantar por lo bajo (nadie se enterará y estarás entretenido) Si te muestras voluntaria para recoger la cocina, por ejemplo, será un tiempo que te permitirá estar ausente de la reunión, te tranquilizará y relajarás la tensión que sufres, así podrás volver a la reunión con fuerzas renovadas.

  • No olvides al terminar buscar algo que te guste para compensar la tensión que has sufrido; pueden salir un rato por la tarde o ver una película en casa cuando lleguen, ponerte música favorita o cualquier otra cosa que te agrade. Intenta evitar las discusiones, no harán más que asociar esa cena con algo negativo y la próxima vez ya irás predispuesta a la discusión, con lo cual, cada vez tendrán más conflictos para distribuiros en las comidas de Navidad.

    Ponte en su lugar

    Ponte en el lugar de la otra persona e intenta comprender su actitud, no puede hacer nada por cambiar la forma de ser de su madre (que se mete contigo) o de su cuñado (que es un bobo y te cae mal). Por mucho que discutas, estas personas no van a cambiar. Acepta que tienes que convivir con ellas de la manera más civilizada posible y todo te resultará más fácil. Seguramente en tu familia también hay personas que no agradan a tu pareja y todos tenemos que convivir con todos.

    El ataque frontal no soluciona el problema. No olvides que tu pareja son tú y él y que los demás no forman parte de su relación; ocúpate de reforzarla y mimarla mucho y deja a los demás fuera. Son personas con las que tienes que comunicarte, pero nada más. No los involucres en tus problemas ni hagas de su actitud un problema para ustedes.

    Distribuyan un día en cada casa y el resto de festivos dedicarlos a ustedes y a sus niños si tienen, hagan planes para salir de compras, a los centros comerciales, a la nieve, a ver los Reyes, etc. Nadie se molestará si hacen planes individuales, siempre que mantengan la norma familiar de comer en casa los días señalados. Si lo hacen así, poco a poco todos aceptarán la nueva situación y no habrá comparaciones ni enfados.

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