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¿Te choca que tus padres no te dejen ir a las fiestas?, ¿que quieran salir contigo y tus amigos?, ¿que te repitan cada cinco minutos que organices tu habitación?, ¿o de plano eres de los que piensan que tus papás no te hacen caso, porque nunca te exigen nada? En corto: te sientes incomprendido, porque tus padres no están en tu onda, pues intégralos.
Según la última encuesta nacional del Instituto Mexicano de la Juventud apenas 16.1% de los jóvenes mexicanos platican con mucha frecuencia con sus padres, mientras que 39.7% lo hacen ocasionalmente. Si a estas cifras agregamos que la escuela y el trabajo son los principales temas de conversación y el sexo, las drogas y la política son los que menos aparecen en las charlas con ellos, entonces el problema de la incomunicación es un tema para analizar.
Te has preguntado: ¿por qué los padres dejan de ser nuestros confidentes, cuando de niños, eran los primeros con quienes acudíamos? Cuando iniciamos nuestro crecimiento, no sólo cambia nuestro cuerpo, también inicia un desarrollo emocional que, obligadamente influye en nuestras relaciones con los demás. La incomunicación con los padres es hasta cierto punto “normal” en esta etapa, pues algunos jóvenes creen que así defienden su propia identidad, pues quieren ser protagonistas de su propia vida y ser libres para decidir.
La etapa es tan compleja que muchas veces nos perdemos en la búsqueda, entonces es importante que todas las inquietudes o dudas que tengas primero, las pongas en orden y, después, las platiques con la persona idónea, que te oriente sin intenciones escondidas, por eso, ¿quién mejor que tus padres? Recuerda que ellos jamás querrán hacerte daño.
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Y es que, casi siempre, buscamos respuestas en los amigos, cuya ignorancia es aún mayor a la nuestra. The Foundation´s Center for Children´s recomienda como primer paso para retomar la buena relación con tus padres: abrir la comunicación, hablar de cosas cotidianas, preguntarles cómo están, de sus inquietudes, etcétera.
Otro tip: cuéntales detalles de tus actividades, esto permitirá que ellos se den cuenta de que eres una persona madura, capaz de tomar decisiones y, de paso, evitarás que te agobien con miles de preguntas que te incomodan, pues al sentirse enterados, no tendrán dudas sobre tus acciones (http://kidshealth.org/teen/kh_misc/about.html).
Recuerda que tus padres desean lo mejor para ti, pero muchas veces no lo saben expresar, esta apertura es una forma de que entiendan que sus niños empiezan a tomar decisiones responsables.
Casi siempre las opiniones de nuestros padres discrepan mucho de las nuestras. Es importante que cuando no estés de acuerdo con sus puntos de vista lo expreses, pero sin herir o hacer conflictos. Nunca hagas o digas cosas de la manera que no quieres que te las digan. Si no quieres que te griten, si quieres que respeten tus opiniones, debes hacer lo mismo. Una recomendación más: buscar el lugar y el momento idóneo para hablar de temas delicados, así estarás seguro de que la atención estará puesta en ti al cien por ciento.
Para complementar esta buena comunicación existen centros de apoyo para jóvenes como el CORA (Centro de Atención para Adolescentes) que ofrece apoyo psicológico, terapéutico y talleres a adolescentes o el Instituto Mexicano de la Juventud, que ofrece información y talleres sobre sexualidad y orientación vocacional. ¿Agarraste la onda?
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