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 Sonidos durante el sexo ¿ayudan al orgasmo?
09 de mayo de 2007 19:34

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Posturas orgásmicas, orgasmo, sexo, pareja
 
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¿Qué tipo de sonidos haces durante el sexo?

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Terra Networks. “Al principio me daba vergüenza hacer algún sonido, aunque la mayoría de las veces no podía controlarlo y me salían ruidos muy raros y graciosos. Hasta que con el tiempo y la confianza, me dejé de tonteras y digo o expreso lo que salga. A veces grito muy fuerte, otras casi ladro, en otras hablo mucho y en otras casi me pongo media ordinaria para las palabras.

Depende de la ocasión. Lo que sí, si me pongo a pensar en cómo frenar eso, freno todo y no llego jamás al orgasmo. En cambio, si me siento libre en todo sentido, llego mucho mejor”, cuenta Daniela de 33 años, quien lleva casada dos años y medio y que, según nos contó su marido, es fanático de sus ruidos en la cama.

Al igual que a él, Hernán también considera que los sonidos en la cama favorecen el encuentro sexual, pero con ciertos límites: “Depende del ruido. Yo creo que los típicos quejidos, dentro de rangos razonables de volumen y de "tono" ayudan bastante a aumentar la temperatura. El extremo también puede ser perjudicial, ya que demasiado grito puede desconcentrar, y el lenguaje demasiado extremo también puede llegar a provocar risa. Pero de hecho creo que son súper importantes porque ayudan a generar ambiente, refuerzan si lo que uno está haciendo está siendo bien recibido por tu pareja, etc.”.

Nuestro entrevistado agrega que: “No tengo experiencias particularmente raras, pero sí puedo decir que hay parejas que les bastan los ruiditos para calentar el ambiente. El silencio excesivo definitivamente genera dudas y, en algunos casos, inseguridades que pueden terminar por apagar absolutamente a cualquiera”.

Cuando bajar el volumen

Si bien la mayoría de las personas, de alguna forma, hacen algún tipo de ruido durante el sexo, hay quienes los hacen mucho más fuerte de lo esperado, provocando consecuencias insospechadas. “Tenía una vecina que, al parecer, era bastante fogosa. Por lo menos cuatro noches a la semana se mandaba unos espectáculos dignos de Playboy. Una noche yo había invitado a mis papás a comer a mi departamento de soltera y ella, la muy ubicada, comenzó con sus gritos y gemidos sexuales, incomodándonos muchísimo. O sea, no habíamos llegado al postre y teníamos que oírla gritar como loca –y a su pareja también-. Así que al final opté por llamar a los carabineros. Ellos llegaron, le llamaron la atención y desde ese día fue más prudente con sus gritos, aunque nunca se calló”, afirma Antonia de 27 años.

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Para no pasar vergüenzas como éstas o provocar molestias a terceros, es importante tener cierta ‘ubicación’. Es decir, pensar en dónde se dejan liberar tan explosivamente esos gritos y si alguien más podría oírlos. Por lo tanto, trata de bajar el volumen si vives en departamento, o subir la música y cerrar ventanas si prefieres no callarlos. Lo mismo si compartes casa con más gente o situaciones similares. Una cosa es liberarse y vivir el sexo en plenitud y otra es incomodar a los vecinos.

Los pros y contras de los ruidos

Ezequiel López Peralta es un conocido sexólogo argentino que ha estudiado en profundidad el comportamiento de los seres humanos en el área de la sexualidad, por lo que es muy prudente al hablar de los sonidos en la cama y cómo éstos pueden favorecer o no a la captura del orgasmo.

“Los "ruidos" del sexo pueden ser gemidos, gritos, el roce de los cuerpos e incluso las mismas palabras. Todo aquello que a una persona le aumenta su nivel de excitación y estimula para llegar a un orgasmo es particular y los ruidos sexuales deben considerarse en ese sentido. Por lo tanto, tenemos por un lado a aquellas personas que prefieren tener relaciones sexuales en completo silencio (ya sea por preferencias o para facilitar su concentración en otros juegos eróticos) y cualquier ruido sexual puede ser objeto de desconcentración cortando su camino al orgasmo”, señala.

Ahora bien, hay quienes ven favorecida su relación si existen ruidos o gemidos durante el acto mismo. “Tenemos a quienes se sienten poderosamente estimulados por estos sonidos, tanto al emitirlos como al escucharlos, y entonces buscan generarlos para aumentar la excitación y acercarse al orgasmo.

Los ruidos sexuales nos estimulan en sí mismos, pero además por ser interpretados como una manifestación de goce de la otra persona y también del propio placer. Algunos hombres se excitan de tal manera con estos estímulos que les impiden controlar su eyaculación, ante lo cual los evitan o tratan de no prestarles atención”, concluye el especialista.

Con información de Terra Chile

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