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 Consejos para mejorar la autosatisfacción femenina
01 de junio de 2007 16:04

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Seducción, amante, mujer
 
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¿Te masturbas?

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Terra Networks. Tabú sexual por siglos, razón de castigos severos e incluso culpable de enfermedades mortales, la masturbación recién logró su sitial cuando se comprendió que era parte fundamental de la sexualidad humana y del propio conocimiento del cuerpo.

Así hoy se sabe que la masturbación o autoestimulación tiene muchos aspectos positivos, como proporcionar satisfacción sexual sin la necesidad de una pareja, permite conocer zonas erógenas de tu propio cuerpo tal vez desconocidas para ti y, además, es liberador de tensiones, invocando al sueño con mayor facilidad.

¿Es sólo cosa de hombres?

La verdad es que no. Y aunque la gran mayoría de las mujeres se avergüence de hablar de ello, y lo niegue absolutamente como práctica habitual, la realidad es opuesta, pues gran parte de ellas sí lo han hecho, algunas con relativa frecuencia y casi todas desde la adolescencia, etapa del despertar sexual propiamente tal. "Comencé a investigar cuando estaba en el colegio, pero no lo hacía muy bien, así es que, aparte de sentir cosas ricas, no sentía lo que llamaban ‘acabar’. Fue recién el primer año de universidad, cuando ya había investigado lo suficiente en revistas, que logré mi primer orgasmo.

"El problema es que en esa época se transformó en un vicio y lo hacía casi todas las noches. Con el tiempo he logrado controlar mis tiempos, alargar mis orgasmos, provocar más de uno seguido e incluso le pido a mi pareja que me lo haga antes de hacer el amor. Soy una fanática de mi clítoris", nos confiesa una entrevistada que ha querido pasar a llamarse Andrea, aún con vergüenza de haber contado tal intimidad.

Y es que para las mujeres sigue siendo tabú confesar que son practicantes, aunque conocen todos sus beneficios y los disfrutan incluso en pareja. "Con mi pareja nos encanta masturbarnos mutuamente. Alargamos el preámbulo así y nos fascina. Así llegamos obtenemos ambos un orgasmo súper fuerte una vez que tenemos penetración. Ya tenemos nuestra técnica", cuenta Lorena, de 34 años.

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Saludable versus compulsiva

Se dijeron muchas cosas de la masturbación. Que provocaba ceguera, que causaba enfermedades graves en los genitales, etc. Lo cierto es que la masturbación es una expresión sexual como cualquier otra y es una práctica absolutamente normal y saludable, tanto para el hombre como para la mujer.

Existen al respecto mitos específicos, que hablan de alteraciones tales como impotencia, esterilidad, defectos físicos, somnolencia, pérdida de peso, etc. Nada de esto es cierto. "La masturbación sólo es perjudicial cuando es compulsiva, es decir, cuando la persona no controla sus actos masturbatorios, tratándose entonces de un impulso (algo así como los atracones con respecto a la comida). También es problemático si se convierte en la única alternativa de satisfacción sexual, a menos que la persona elija la abstinencia", aclara el sexólogo Ezequiel López.

El profesional agrega que cuando se opta por la masturbación por temor a enfrentarse a situaciones de acercamiento personal o erótico, o por temor al fracaso sexual, "nos ubicamos en otro terreno: la masturbación es como un refugio ante una situación que no nos animamos a enfrentar. Y es conveniente tratarlo. Por otro lado, hay que destacar que la masturbación es crucial en lo que se refiere al autoconocimiento corporal y sexual de una persona. Quien no se conoce a sí mismo, sus tiempos, ritmos, zonas erógenas, ¿cómo puede compartir con otro lo que le excita y atrae sexualmente?".

A cuatro manos

La masturbación mutua es una de las expresiones sexuales más liberadoras de una pareja y es señal de conocimiento del otro e interés por satisfacerlo plenamente. "Por eso la relación sexual de la pareja no sustituye a la práctica de la masturbación, ya que se trata de placeres logrados de formas diferentes y con sensaciones distintas. En el caso de la masturbación se trata de un placer absolutamente egoísta (en el buen sentido de la palabra), en el cual pienso solamente en mis tiempos, mis imágenes, mis puntos sensibles, sin estar pendiente del goce del el otro", advierte el especialista y conductor de un programa de sexualidad en Discovery Home & Health.

Efectos negativos de la no masturbación

Así como hemos hablado de los beneficios de la masturbación, la no práctica o mal uso de ella también trae consecuencias negativas. Por ejemplo, se ha estudiado que los trastornos sexuales como la eyaculación precoz en el hombre se debe muchas veces a masturbaciones rápidas, compulsivas, llenas de culpas y vistas sólo como un proceso de descarga.

Y en las mujeres también ocurre algo similar. "En el caso de las mujeres con anorgasmia, pre-orgasmia o con retardo orgásmico, lo que hallamos es que la gran mayoría de ellas nunca se habían masturbado o lo hicieron con una frecuencia muy baja y de manera insatisfactoria, sin disfrutarlo. Por lo tanto no se pudieron conocer a sí mismas, no pudieron acceder a sus puntos sensibles y por lo tanto a las sensaciones que les permitieran llegar al orgasmo. Obviamente si ellas no se conocen, tampoco pueden transmitirle a su pareja lo que necesitan para llegar a esa respuesta. Esa es una de las causas fundamentales de su disfunción sexual. Como vemos gran parte de los problemas sexuales son producto de un mal aprendizaje", asegura López.

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Para el sexólogo la masturbación "es a la sexualidad adulta lo mismo que el simulador de vuelo para el piloto de avión: es el escenario básico del ensayo de la respuesta y la gratificación sexuales".

Consejos para una buena autoestimulación

Tal vez no sepas cómo lograr hacerte una buena masturbación o quieras saber más de ella y cómo potenciar tus orgasmos a través de la autoestimulación. Bueno, el famoso Dr. León Roberto Gindin, en su libro "La nueva sexualidad de la mujer", explica lo que ha llamado "técnicas de estimulación clitorídea" y que a continuación resumimos:

Un buen masaje siempre es un buen comienzo. Para ello es bueno comenzar por un masaje por casi todo el cuerpo y así poder obtener el relajo necesario. Luego "presionar con la palma de la mano, amoldando los dedos a la forma del cuerpo. No masajear pechos o genitales hasta el último momento. Recién entonces comenzar con el masaje del clítoris. Buscar que la habitación esté cálida y poner música relajante".

Elementos necesarios. Gindin explica en su texto que es importante bien dónde está el clítoris y cómo se siente cuando está flácido o erecto. "Hay que explorar. Asegúrese de tener fácil acceso a su vulva. Tenga cerca una luz para iluminar la vulva y un pequeño espejo de mano para que su pareja también pueda ver lo que están haciendo", aconseja.

¿Dónde está el clítoris? El médico recomienda comenzar la exploración por los labios mayores en reposo, acariciarlos, sentir la suavidad de la piel y el vello púbico. Sugiera luego usar los dedos para abrir los labios mayores y seguir observando lo que hay dentro, identificando labios menores, clítoris y orificios urinario y vaginal. "Una vez localizado (el clítoris), tratar de identificar sus diferentes partes: cuerpo, glande y capuchón/prepucio. Se puede retraer el capuchón lo suficiente como para dejar expuesto el glande", aconseja Gindin.

Cómo masajear: El texto sugiere que para masajear el clítoris hay que usar entre uno y tres dedos, de acuerdo a su tamaño y prominencia. Además aconseja que se debe tomar con el pulgar y el dedo índice el cuerpo del clítoris para sentirlo. Luego hay que deslizar el tejido que lo cubre alrededor, llevándolo hacia atrás y después hacia adelante. Si el clítoris es muy pequeño o está muy oculto, se sugiere usar sólo la punta del dedo índice y apoyarla sobre el extremo del cuerpo del clítoris o de su capuchón. Hay que mover el dedo en círculos hacia atrás y adelante para sentir las estructuras firmes del clítoris.

No olvidar la vagina. El médico explica que también se puede masajear la vagina mientras se estimula el clítoris. "Insertando un dedo en la vagina y estimulando la parte superior de la pared vaginal, apuntando el dedo hacia el hueso púbico, puede estimular el punto G", dice el libro.

¿Y el ano? Por último, el doctor Gindin dice que durante la masturbación también se puede incorporar la estimulación del ano. Para ello se puede masajear la parte exterior del ano, sin penetración.

El próximo paso es que autoestimules todos estos puntos –poniendo énfasis en el clítoris- hasta el orgasmo, con toques, presión y ritmo según sea tu gusto. Y si necesitas de mayor lubricación, no dudes en recurrir a una artificial como aceite para bebé, crema o lubricantes eróticos.

Con información de Terra Chile