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México. Los hermanos pueden ser tus mejores amigos o no, pero ¿qué estás haciendo para llevarte bien con ellos? Contesta estas preguntas y averigua cómo anda tu relación.
1. Estás viendo la televisión y tu hermano entra al cuarto. Ambos quieren ver programas diferentes. Tú:
a) Propones que vean un poco de ambos programas. Usualmente, hay muchísimos comerciales y mientras hay anuncios en un canal, pueden ver qué ocurre en el otro.
b) Muy democráticamente, propones lanzar una moneda y dejarle a la suerte la decisión. No les gusta ver las cosas a medias y ambos mueren por ver sus programas.
c) Sin más, te lanzas sobre el control remoto. ¡Qué gane el más fuerte!
2. Tus padres inscriben a tus hermanos en el mismo colegio. Por ello se encuentran constantemente por los pasillos. Tú:
a) Te alegras, es bueno tener una cara familiar entre tanta gente nueva. Tal vez hasta puedan conversar un poco entre clase y clase.
b) Te apena un poco que te vean hablando con tu hermano. Sólo lo saludas de lejos y te vas con tus amigos.
c) Te haces de la vista gorda y pretendes que no existe. En caso de que alguien te pregunte por su existencia, te haces el loco: eres hijo único.
3. Por casualidad, ambos quieren ver la misma película y, sin ponerse de acuerdo, los dos van a ir al mismo cine un viernes. Tú:
a) En cuanto te das cuenta, le propones irse juntos, así pueden ir platicando durante el camino.
b) Tú vas con tus amigos y, ni modo, tendrán que sentarse en lugares algo apartados. No es que sea mala la situación, pero será incómoda.
c) ¡Qué bueno que supiste! Seguro esa película la encuentras en otro cine y tienes tiempo de irte más lejos. Obvio no compartes la misma sala ni por equivocación.
4. Llega el fin de semana y por motivos del destino tendrán que compartir el coche para que los lleven a cada uno a su respectiva fiesta. Tú:
a) Inmediatamente, le preguntas sus planes e intentas acomodar los horarios de ambos. No es para tanto, pueden viajar juntos.
b) Ni modo, mejor ni le preguntas y le pides a un amigo que pase a recogerte para ir a la fiesta.
c) ¡Al que madruga, Dios le ayuda! Aprovechas un aventón imprevisto y lo dejas en casa con sus planes hechos.
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5. Es hora de cenar, ambos están solos en casa y hambrientos. Tus papás hoy regresan tarde porque fueron a una boda:
a) Le preguntas si quiere compartir una pizza. Obviamente no te acabarás una completa por ti mismo.
b) Pides tu cena por teléfono, pero no le ofreces a menos que pase por la cocina, se asome y tenga cara de hambre.
c) ¡Cada quien que se rasque como pueda! Ordenas tu comida y que él vea si hay algo en el refrigerador. No es tu responsabilidad alimentarlo.
Mayoría de a. ¡Felicidades! Ambos llevan una muy buena relación basada en la confianza, el respeto y la solidaridad mutuas. Tu hermano es un amigo con quien puedes contar y confiar.
Mayoría de b. No se llevan de maravilla, pero conviven bien. Imagina cómo sería tener a tu mejor amigo en casa, pues lo puedes lograr si le das una oportunidad a tu hermano. Comienza por enterarte sobre su música o películas favoritas, así poco a poco entablarán la confianza y comunicación que necesitan.
Mayoría de c. ¿No crees que eres demasiado hostil? Si ha habido ofertas de paz, seguramente te has encargado de aniquilarlas. No hay razón para vivir de pleito con él. Ya es hora de buscar una tregua. En realidad podría ser muy divertido vivir en la misma casa, si se llevaran bien. Puedes empezar por ser amable, tal como lo serías con cualquiera de tus amigos.
Un hermano puede ser un gran apoyo. ¿Quién mejor para ayudarte? Creciste con él y seguramente te conoce como para poder darte un buen consejo. Si no se llevan bien, procura mejorar las cosas. ¿Cuál es el sentido de compartir tu hogar de esa forma? Verás que un aliado en casa, además de sano, puede ser muy divertido.
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