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 Masturbación en pareja, el doble disfrute
01 de junio de 2007 16:03

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Pareja, novios, amor, sexualidad, matrimonio, jóvenes,
 
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México. Algunos sectores sociales aún afirman que la que "necesita hacer eso" (masturbarse) es emocionalmente una inmadura. Esta idea puede parecerles absurda a muchas personas, pero lo cierto es que anida en lo más profundo de la mente de muchas mujeres.

Y no es algo trivial, porque es un lastre mental que les impide aceptar con naturalidad que se masturban frente a terceros, como hacen los hombres. Pocas mujeres existen capaces de presentarse ante los demás como inmaduras, salvo que les interese aparentarlo. Prefieren parecer complejas, sofisticadas y, desde luego, psicológicamente maduras.

Una idea clásica sobre la sexualidad femenina

La idea parece lógica a primera vista, contemplando la sexualidad humana bajo el punto de vista victoriano. Si la meta de una mujer es unirse a un hombre para tener hijos, tendrá sexo con él con esos fines. Y aún admitiendo como lícito que desee y obtenga placer de esa unión, tal placer sólo resulta maduro en tal acto, pues cumple con los objetivos diseñados para la mujer adulta, madura. Pero las mujeres, en general, salvo en esta situación, ni desean ni se complacen con los placeres sexuales.

Forzando un poco este punto de vista victoriano, podría señalarse que hay algunas mujeres cuya naturaleza les hace parecer hombres en cuanto al sexo. En el sentido de sentir deseos sexuales con cierta frecuencia o regularidad, desear satisfacerlos y, en ocasiones, saciándolos mediante la masturbación.

Aunque eso es indecoroso en una mujer (en los hombres no porque es normal que sean hipersexuales), podría admitirse durante la adolescencia, donde la pujanza hormonal y la ausencia de pareja (esposo legal) lo justificarían. Pero ya no sería admisible en una mujer adulta que debe buscar un hombre para eso. Por tales razones, las mujeres que se masturban es porque no pueden encontrar un hombre, porque son emocionalmente inestables; son unas inmaduras.

Aunque esta forma de contemplar la sexualidad femenina se considera ya un poco trasnochada, lo cierto es que anida en lo más profundo de las mentes de muchas personas aún en el siglo XXI. Sobre todo la parte final, aunque no se comparta toda la lógica al completo. Hoy muchas personas creen que una mujer que se masturba es porque no sabe encontrar pareja y es una inmadura.

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¿Pero qué dicen de esto las investigaciones científicas?

Las mujeres que no se masturban, o que dicen no hacerlo, son más introvertidas, tienen una escasa asertividad social y actitudes más negativas hacia la masturbación y el coito que las que sí lo hacen; lo que las lleva a disfrutar poco de su sexualidad y a mantener una vida sexual menos activa. Estas mujeres, sexualmente más apocadas y poco asertivas, terminan teniendo un deseo sexual de baja potencia y disfrutan de un número menor de orgasmos en el coito, encontrándose, además, sexualmente menos satisfechas con sus relaciones de pareja que las que son sexualmente más lanzadas.

Existen numerosas evidencias de que las mujeres que no se masturban padecen con mayor frecuencia disfunciones sexuales. Prácticamente, dos de cada tres (65%) de estas mujeres no alcanzan el orgasmo durante el coito, mientras que las que afirman masturbarse lo sienten con mayor regularidad (entre un 87% y un 97% de ellas). Además, las mujeres que niegan practicar el autoerotismo presentan un carácter peculiar: puntúan más alto que las otras en introversión, rigidez obsesiva, escrupulosidad y neuroticismo.

Existen otras investigaciones que han relacionado, también, la ausencia del autoerotismo entre las mujeres con una baja autoestima sexual, una escasa asertividad sexual, un rechazo mayor hacia la sexualidad en general, numerosas dificultades de relación con sus parejas y, nuevamente, con un carácter neurótico.

Varias investigaciones señalan que las mujeres que comunican no masturbarse suelen tener una frecuentación religiosa mayor que la de las que sí lo hacen. Este hallazgo es independiente de la religión practicada, si bien la confesión que acumula una proporción mayor de estas mujeres sea la católica.

Resulta especialmente ilustrativa esta asociación entre las mujeres que no se masturban y la religión, porque también se ha descubierto que las personas con mayor práctica religiosa son, precisamente, más neuróticas que las que no practican. Lo que vuelve a asociar neuroticismo con la ausencia de experiencias autoeróticas. Y lo mismo sucede con las mujeres que afirman no hacerlo porque "no sienten necesidad".

¿A qué conclusión conducen los datos existentes?

Así pues, las mujeres que afirman no masturbarse son anorgásmicas, introvertidas, escrupulosas, inhibidas sexual y socialmente, ignorantes respecto a las cosas relacionadas con la sexualidad (creen férreamente en los mitos sexuales), frecuentadoras de los servicios religiosos y neuróticas. Decididamente, existen razones empíricas de peso para poder afirmar que es más normal que las mujeres se masturben a que no lo hagan. Y que practiquen la masturbación desde su infancia durante toda su vida, también lo es; sean célibes o estén emparejadas.

  • Dicho de otra manera: las mujeres que se masturban son psicológicamente más estables y maduras que las que dicen no hacerlo; muy lejos de lo que afirma el viejo mito.

    Con información de Terra España

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