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 Siete pasos para ser una buena besadora
08 de junio de 2007 14:02

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besar, orgasmo, sexo
 
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Terra Networks. El beso es sin duda una de las manifestaciones más interesantes del erotismo. Y es que la oralidad puede practicarse de diferentes formas tales como besar, lamer, chupar, morder y succionar. Podemos besarnos en los labios o en cualquier lugar del cuerpo, y además el beso no es solamente tacto: también involucra a la vista, el gusto, el olfato, los sonidos, las fantasías… En síntesis, besar es una maravilla y vale la pena que aprendamos más acerca de este verdadero arte.

En nuestra cultura, el beso en los labios marca un antes y un después. Una vez que dos personas llegaron a esa instancia, se establece un tipo de relación en la cual su carácter erótico queda explicitado. Esos primeros besos no son para nada intrascendentes: expresan características de personalidad, estilos eróticos, ajustes o desajustes, y en definitiva la presencia o ausencia de esa “química” de la cual tanto se habla. Por medio de los besos, quizás hasta podemos darnos cuenta de cómo sería hacer el amor con él o ella.

Es frecuente que por preocuparse en incrementar el rendimiento genital, hombres y mujeres le resten importancia al beso y otros recursos eróticos que aportan enormes dosis de placer al encuentro íntimo. También encontramos en las parejas estables (y ni hablar los matrimonios de años) el olvido del beso que se acota a una fugaz y mecánica etapa inicial del (mal) llamado “juego previo” o “petting”.

Para ser la mejor

En este contexto, el sexólogo argentino Ezequiel López nos aconseja seguir siente pasos para convertirnos en auténticas artistas del beso y enloquecer a nuestra pareja con la performance de nuestros labios. Toma nota.

1. Te tiene que atraer el hecho de besar y ser besada: aunque no lo creas, hay personas que no disfrutan de un beso en los labios, y generalmente viven a la sexualidad como un acto centrado en la genitalidad y el orgasmo. A su favor, el sexólogo asegura que, con voluntad, esto se puede modificar.

2. Es fundamental aplicar la creatividad al acto de besar: que no sea monótono, aburrido y predecible.

3. Hay que conocer todos los recursos: en relación con lo anterior, tenemos que conocer todos los recursos posibles como lamer, besar, succionar, morder, acariciar con los labios. Combinarlos entre sí de diferentes maneras y variando la intensidad del beso, que puede ser lento o más rápido, con mayor o menor presión, abarcando diferentes zonas de la boca o en áreas más puntuales (labios, comisuras, encías, lengua, paladar).

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4. No olvidemos que el beso involucra a los cinco sentidos: por eso no perdamos que mientras besamos podemos mirarnos (aunque mucha gente se concentra mejor si cierra los ojos), hablarnos o emitir determinados sonidos, olernos, acariciarnos el cuerpo o abrazarnos, e incluso utilizar algo que "saborice" nuestros besos (chocolate, caramelos, una bebida, frutas o lo que se te ocurra).

5.- Manejemos la ansiedad: sobre todo a ellos les pasa que van muy rápido y por ese motivo se puede perder parte del encanto y del poder erótico que tiene un beso. No hay que olvidarse que, en general, cuando vamos avanzando lentamente, permitimos que las fantasías y el deseo ganen intensidad.

6. No nos olvidemos de nuestra pareja: intentemos sentir lo que sus labios nos transmiten para que el beso sea en definitiva un producto de la comunicación corporal que se da entre ambos. Como si fuera una danza, los cuerpos envían y reciben señales que dan forma al beso, ese acto sublime e incomparable, quizás el más sensual de todos.

7. Un truco: dicen varios textos orientales antiguos que el labio superior de la mujer está conectado con sus genitales, especialmente el clítoris. Por lo tanto su estimulación al lamer, succionar y morder suavemente aumenta notablemente su excitación. La ciencia occidental no ha comprobado esa creencia, pero de todas maneras intenta que los labios de él estimulen esta zona de tu boca para que ambos saquen sus propias conclusiones.

Tarea para la casa

Para conocer qué tal estamos besando, el sexólogo y conductor de “Simplemente Sexo” de Discovery Home and Health”, nos entrega una práctica que de seguro nos ayudará:

“Pídele a tu compañero un encuentro sólo de besos. A su turno, previo sorteo, cada uno enseñará al otro cómo le gusta ser besado y cómo le gusta besar. Con nuestros labios le indicaremos a él la manera en la cual deseamos que se desarrolle el beso. El otro sencillamente nos sigue. Ya llegará su turno. De este modo nos conoceremos mutuamente, y además aprenderemos a disfrutar plenamente la experiencia del beso, sin la presión y urgencia típicas de la búsqueda del orgasmo. Este ejercicio deberá durar al menos entre 15 y 20 minutos para cada uno”.

Con información de Terra Chile

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