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 Violencia intrafamiliar: no fallamos al elegir a la pareja
19 de noviembre de 2008 11:05

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Violencia, maltrato, agresión, abuso
 
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Psic. Karina Soto


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Ciudad de México (México). Me gustaría iniciar este artículo mencionando que las personas no fallamos al elegir a la pareja. Esta elección parte de muchos rubros, desde la configuración de pareja que se va creando a lo largo de nuestra infancia, siendo los representantes primarios nuestros padres, así como las relaciones que acontecieron después de ese primer ejemplo. Asimismo, al encontrarnos en una situación de pareja, cada miembro de este dúo trae sus propias fantasías, anhelos, aprendizajes, expectativas, ideas y necesidades, que busca cubrir o encontrar en el otro, y en la relación.

Pero, ¿qué sucede cuando este tipo de elección no le otorga a los dos miembros o a uno, todo aquello que buscaba, e incluso transgrede a partir de la violencia el espacio de ambos, el personal y el vital? Es por ello que este artículo buscará desarrollar los conceptos que abarcan la violencia familiar, así como los concernientes a las distintas formas que adopta este tipo de violencia, con la finalidad de aclarar el panorama y permitir una mejor comprensión y abordaje del tema, a nivel psicológico y social.

Es importante mencionar que la violencia en las relaciones familiares es un problema social de primera magnitud, ya que día tras día numerosas personas sufren en silencio la violencia familiar, siendo frecuente que sea ocultada por las víctimas y negada por los agresores. Es fundamental darle un peso importante a este tipo de violencia, ya que con el esclarecimiento del tema y su reconocimiento social, se puede lograr la ayuda necesaria para que esto disminuya.

En las diversas concepciones de la familia, se permite reconocer a cada uno de sus miembros como sujetos individuales con sus propias necesidades, siendo parte esencial dentro de la familia y de las decisiones de ésta. A partir de la familia es de donde cada individuo que integra el núcleo familiar adopta su forma de pensar, actuar, interactuar, etc., con los demás y consigo mismo.

Sin embargo, en algunas familias los miembros en lugar de encontrar afecto, apoyo, seguridad y respeto, se ven expuestos a constantes maltratos o violencia, que vulneran sus derechos y su integridad, siendo la familia uno de los principales escenarios donde se ejercita la violencia y la crueldad; posiblemente, es uno de los lugares más peligrosos de la sociedad, tal como lo diría Anthony Giddens.

La violencia familiar, de acuerdo a la Ley de Asistencia y Prevención a la Violencia Familiar, es “todo aquel acto de poder u omisión intencional, recurrente o cíclico, dirigido a dominar, someter, controlar, o agredir física, emocional, económica o sexualmente a cualquier miembro de la familia dentro o fuera del domicilio familiar, que tenga parentesco o hayan tenido por afinidad civil, matrimonio o concubinato o mantengan una relación, y que tiene por objeto causar daño”.

Otro tipo de violencia íntimamente relacionada con la violencia familiar es la violencia en la pareja, la cual surge en una relación de desigualdad, originada a partir de una posición o condición superior de quien la ejerce y del estado de subordinación de quien la sufre. El maltrato a la mujer en el hogar abarca una amplia gama de conductas y comportamientos cuya finalidad es obligar a la víctima a hacer lo que el agresor quiere, siendo el móvil producir daño, ya que lo que se busca es ejercer poder y control (Torres, 2001).

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Johan Galtung (1985) integra tres variantes de violencia, que abarcan lo cultural, estructural y finalmente la directa, la cual es la única visible dentro de la sociedad, ya que ésta se aprende por generaciones, en una relación cara a cara, manifestándose de forma física (golpes, empujones,etc.) o psicológica (amenazas, prohibiciones, etc.). Por otro lado, la violencia cultural se promueve a través de símbolos y valores, así como de creencias falsas sobre uno u otro género (masculino/ femenino), este tipo de violencia puede también tomar el nombre de cultura de la violencia. Finalmente, la violencia estructural es la que forma parte de la estructura social y que impide cubrir las necesidades básicas, y es generada por la desigualdad social (ingresos, vivienda, carencia, etc).

Una de las características principales de la violencia familiar, es que tiende a repetirse y a incrementar su intensidad y frecuencia. Esta escalada de la violencia permea a todos los miembros de la familia, ya que tanto el receptor, el generador de violencia, así como los que observan y no participan, se ven afectados y están inmersos a repetir este tipo de patrones en sus relaciones, tanto presentes como futuras.

Se identifican tres o más modalidades de violencia familiar, descritos por la mayoría de los autores (Torres, 2001; Corsi, 1995, Echeburúa, 1997; etc.): maltrato físico, psicológico y sexual. Incluso algunos autores integran el factor económico; sin embargo; anexaré otro que es de suma importancia, aunque no sea mencionado por la mayoría: la omisión, la cual viene representada por el abandono. Estos factores se presentan generalmente combinados entre sí, ya que el maltrato puede presentarse de forma pasiva (abandono) o activa (físico, psicológico, sexual y económico), que consiste en un trato degradante continuado que ataca la dignidad de la persona.

El maltrato físico, es todo acto en que se arremete intencionalmente a otra persona, utilizando alguna parte del cuerpo, algún objeto, arma o sustancia para sujetar, inmovilizar o causar daño a la integridad corporal del otro/a, encaminado hacia su sometimiento y control. El maltrato físico, en general, viene acompañado del maltrato psicológico; este tipo de agravio son todas las conductas que consisten en actos repetitivos cuyas formas de expresión pueden ser: prohibiciones, coacciones, amenazas, intimidaciones y actitudes devaluatorias, las cuales provocan en quien las recibe deterioro, disminución o afectación a sus sentimientos, autoestima y estructura de su personalidad.

Otro tipo de maltrato es el sexual, siendo éste la acción u omisión mediante la cual se induce a la realización de prácticas sexuales no deseadas o respecto de las cuales se tiene incapacidad para consentir. Y, finalmente, tendríamos el maltrato económico, el cual significa apropiarse o destruir el patrimonio de la pareja, utilizando el poder económico para dominar, así como controlar los gastos, decidiendo cuándo, dónde y cuánto se gasta;, no dejando trabajar a la pareja o impidiéndole tomar decisiones que implican dinero. Esta situación puede manifestarse en el control de los ingresos de la familia al apoderarse de los bienes muebles o inmuebles propiedad de ambos o despojarla de los mismos, así como utilizar, destruir o desaparecer los objetos personales del otro o no dar la pensión alimenticia de los hijos.

La tendencia a continuar con la violencia familiar, se da a través de los modelos violentos provenientes de la familia nuclear, ya que los hombres se identifican con el agresor como mecanismo de defensa, incorporando de manera activa lo que alguna vez sufrieron pasivamente. Con esto se busca evitar la ansiedad, tratando de parecerse a la persona que lo atacó; así,el agresor pensará que la agresión esta bajo su control. En el caso de la mujer, ella llevará un aprendizaje de la indefensión, pensando que debe ser castigada y aceptará un papel de subordinación y deberá asumir el rol que le han inculcado desde pequeña, tal como la sociedad esperaría; un rol pasivo (violencia cultural y estructural), intentando adaptarse a los requerimientos del marido para ser aceptada y no maltratada, con las falsas expectativas de que si ella se comporta bien no habrá violencia.

Si usted lector, se encuentra en una situación asimétrica y desigual, que este artículo haya descrito, se le recomienda buscar ayuda para beneficio de usted y de la gente que lo rodea. Recuerde que la violencia es un conducta aprendida que se da al experimentar o presenciar más violencia (Kaufan, 1989).

Con información de Sociedad Psicoanalítica de México

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