Homosexualidad no es tratable porque no es enfermedad
Foto: Getty Images
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Washinton (EU). Las terapias denominadas "reparadoras", que pretenden tratar la homosexualidad como una enfermedad y cambiar la orientación sexual del individuo, son erróneas, ilusorias e incluso nocivas, afirmó la Asociación estadounidense de psicología (APA) en un informe sobre estos enfoques terapéuticos.
"La Asociación estadounidense de Psicología (APA) adoptó una resolución afirmando que los profesionales de salud mental deberían evitar decir a sus clientes que pueden cambiar su orientación sexual mediante terapias y otros tratamientos", indicó la gran asociación profesional que reúne a 150 mil miembros.
La organización compiló los resultados de 83 estudios realizados entre 1960 y 2007 sobre los diferentes enfoques psicoterapéuticos y fundamentalmente las terapias denominadas "reparadoras", que afirman poder modificar la orientación sexual.
Estos esfuerzos terapéuticos -que han consistido a lo largo de los años en diferentes prácticas como electroshocks, la inducción de náuseas, la reorientación del deseo mediante hipnosis o el intento de suscitar una aversión mediante el sentimiento de vergüenza- afectan a personas con tendencia "a tener visiones religiosas conservadoras muy fuertes que los llevan a querer modificar su orientación sexual", indicaron los psicólogos estadounidenses en su informe, divulgado el miércoles.
Aunque desde fines de los años 70 estas terapias fueron calificadas de "inhumanas" por varias asociaciones de psicólogos comportamentales o cognitivos en Estados Unidos, la APA subraya que habían recuperado fuerza en la última década.
El estudio subraya los efectos negativos de este tipo de terapias, refiriéndose a ideas suicidas, depresiones, problemas de impotencia, disfunciones en las relaciones y sobre todo a una tasa de abandono muy fuerte de los participantes desde el inicio de estas sesiones terapéuticas.
"Los psicólogos no pueden predecir el impacto de estos tratamientos y deben ser muy prudentes, dado que las investigaciones muestran posibles efectos negativos", afirma la doctora Judith Glassgold, que preside el equipo de investigadores que realizó el informe.
La APA "recomienda que los profesionales eviten presentar de forma errónea la eficacia de los esfuerzos de cambio de la sexualidad cuando tratan personas con angustia sobre su orientación sexual", añadió Glassgold.
"Pese a quienes afirman que se puede cambiar la orientación sexual, no hay pruebas suficientes como para preconizar el uso de intervenciones psicológicas para cambiar la sexualidad", añadió.
"En el mejor de los casos, estudios sugieren que algunos individuos han aprendido (durante estas terapias) cómo ignorar su atracción homosexual y cómo no seguirla. Pero estos estudios no nos dicen cuánto duró esto y cuáles fueron los efectos sobre el bienestar mental a largo plazo", afirman los psicólogos.
La APA preconiza que los terapeutas utilicen métodos "que no intenten cambiar la orientación sexual sino más bien busquen la aceptación, la búsqueda de apoyo, la exploración de su propia identidad y de su desarrollo psicológico sin imponer una identidad específica".
La mayor parte de los profesionales de la salud mental en Estados Unidos, a través de sus organizaciones profesionales, está a favor de terapias denominadas "afirmativas" o de apoyo, destinadas a ayudar a las minorías sexuales a asumir su orientación.
En 2003, la Corte Suprema de Estados Unidos declaró inconstitucional las leyes anti-sodomía que criminalizaban la homosexualidad en una docena de estados estadounidenses.
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