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 Desengánchate de la comida
29 de enero de 2010 10:34

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Desengánchate de la comida

Aprende a controlar tus emociones
Foto: Getty Images

¿Tu forma de comer varía según tus emociones? ¿Llenas tu estómago cuando te sientes vacía? Si el aburrimiento, la tristeza o el estrés te hacen comer, necesitas sacar los sentimientos de tu dieta. Te ayudamos a conseguirlo.

Puede que seas una de esas personas a las que las emociones les engordan, lo que suele hacer que tus dietas y tus intentos por adelgazar fracasen. Pero no sólo las penas, también las alegrías pueden desestabilizar la balanza, haciéndote ganar peso o perderlo.

Los kilos relacionados con las emociones son los más difíciles de perder, por lo que el énfasis no hay que ponerlo tanto en la dieta sino en esquivar esas emociones. Aquí tienes algunas ideas para conseguirlo

¿Tienes kilos emocionales?

Lo primero es averiguar si tienes que enfrentarte a un problema de sobrepeso ocasional o tiene que ver con ciertos sentimientos que no consigues gestionar adecuadamente. La angustia, la tristeza o el estrés pueden empujarte a comer. Las hormonas, cuando no están siendo producidas adecuadamente, pueden incluso entrar en juego e influir en tu apetito (sobre todo la dopamina y la serotonina).

Si entiendes qué te está ocurriendo, podrás afrontar mejor la pérdida de peso y no perder tiempo en regímenes que seguramente te acabarán produciendo un efecto rebote y una gran frustración.

Tal vez estés sometida a una situación de estrés excesiva en el trabajo, tal vez puedan contigo tus obligaciones diarias, tal vez te estés exigiendo demasiado respecto a la conciliación familiar, o puede que en realidad no hayas superado tu última ruptura o la muerte de algún familiar.

La solución.

Si no consigues quitarte esos kilos rebeldes y ya has probado mil dietas y haces ejercicio habitualmente, pídele cita a tu médico de cabecera y cuéntale lo que te ocurre. Él podrá derivarte al endocrino por un lado y a un psicólogo por otro para descubrir cuáles son las emociones que te empujan comer.

La solución.

Tienes que empezar a moverte poco a poco. Puedes empezar con pequeños paseos para ir quitándote la pereza de encima.

Cuando te sientas más animada, apúntate a un gimnasio, a clases de pádel o de pilates para comenzar a ejercitar de nuevo tu cuerpo e ir desbloqueando tus emociones. Aliado estrella.

Las plataformas vibratorias pueden ayudarte a salir del sedentarismo, ya que con sólo subirte en ellas ya consigues beneficios y además te hacen producir endorfinas, las hormonas de la felicidad. Tan sólo diez minutos producen beneficios.

Alimentos adictivos

El estrés, la ansiedad, el desamor o la tristeza pueden hacerte incluso querer comer algo específico.

El chocolate es el 'gran amante' de quienes están tristes o sufren desamor. El azúcar y el café suelen ser el alimento de los más estresados. La fast food entrar demasiado en casa de quienes se sienten decaídos y con la autoestima baja…

Cuando no nos encontramos bien emocionalmente solemos comer alimentos demasiado grasos y calóricos, que contribuyen a afianzar esos kilos que no conseguimos quitarnos de encima.
En general, comer calma la ansiedad, al menos momentáneamente.

Elevar el nivel de glucosa en sangre comiendo bollos o chocolate causa una secreción de hormonas saciantes que nos producen una sensación de bienestar. El problema es que el exceso de glucosa en sangre nos provoca picos de insulina que nos hacen necesitar más dulce y acabar picoteando todo el rato.

La solución.

Para empezar, deja de llevar a casa todos esos alimentos que no te convienen y a los que recurres cuando te pueden las emociones: chocolate, bollos, patatas fritas, pizza congelada...

Llena tu despensa de alimentos sanos, que al aportarte más nutrientes, también mejorarán tu estado anímico.

Si no puedes prescindir de los dulces, cómpralos integrales y elaborados con azúcar moreno o miel.

El chocolate, que sea lo más puro posible y tómate sólo una o dos onzas como premio cuando te sientas bien y no al revés. Para cambiar realmente tus hábitos nutricionales, pide cita a un nutricionista.

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