Fantasías sexuales
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Dentro de las fantasías sexuales más recurrentes se pueden considerar las grupales, con una persona del mismo género, o las interraciales, en una playa, en un automóvil en plena vía pública, etc. A decir verdad, todos tenemos fantasías sexuales que muchas veces podemos llegar a cumplir y muchas otras siempre estamos buscando el poder concretarlas. Sin embargo, una vez que se lleva a cabo tal situación ¿se podría afirmar que fue totalmente satisfactorio?
Según José Alberto de 32 años, su fantasía sexual siempre había sido hacerlo en una playa de arena; ya lo había conversado con su actual novia y con el consentimiento de esta, puso en marcha un pequeño pero muy interesante viaje a las Islas Baleares.
El viaje fue impresionante, cuenta, pero el hacer realidad su fantasía no. En realidad, José Alberto sintió una gran frustración puesto que se encontraban ambos muy incómodos: la arena se introdujo en la vagina y en algunos de los pliegues del pene, además las olas impedían que él se pudiera concentrar. En sus palabras fue 'un verdadero desastre'.
Esto se debe a que, cuando una persona concreta una fantasía sexual pierde mucho de la magia que conlleva tal fantasía y esto se debe a que cuando uno imagina una situación de este tipo, no piensa en los detalles, los cuales sí aparecen durante el acto en sí. Detalles que muchas veces podrían llegar a convertirse en una muy mala experiencia al hacerse realidad.
De hecho, ocurre que en la vida real, una persona se encuentra con algunas sensaciones que no se encontraban contempladas en la fantasía. Por ejemplo, si hablamos de incorporar a una tercera persona a la relación sexual, muchas veces se piensa en lo excitante que podría resultar pero no se piensa en los celos o envidias que podrían aparecer durante dicha relación sexual. Esto puede llegar a causar conflictos entre la pareja. A decir verdad cuando las fantasías se llegan a cumplir, puede ser que causes algunos malos tragos en sus ejecutores.
Otro ejemplo tiene que ver con el sexo anal, y es que muchos hombres sueñan con hacer realidad este deseo sexual; así una vez que lo conversan con la pareja, la otra parte accede aún sabiendo que no se está totalmente de acuerdo. Luego de la experiencia, es la mujer quien no se excitó y por tanto sintió rechazo y dolor por haber cumplido una fantasía que no era la suya. Es en ese momento que surge el rechazo, el descontento, el reproche y por ende, la pelea.
Así, el presidente de Psicólogos y Psiquíatras de Buenos Aires, Hugo Pisanelli, afirma que 'lo que nosotros fantaseamos lleva incluido deseos inconscientes que no conocemos y que son reprimidos. Y no siempre la realización de esos deseos es agradable o soportable para la conciencia ya que las fantasías sexuales suelen no estar aceptadas socialmente ni por el propio sujeto que fantasea. La culpa y el arrepentimiento son las posibles consecuencias'.
Conflictos a futuro
Tomando en cuenta que al hacer realidad una fantasía sexual, la pareja no disfruta de la manera como tenía previsto es posible que se generen conflictos a futuro que pueden dañar la integridad de uno de los miembros o de los dos.
Por tanto, lo mejor siempre será que se piense bien cuáles serían las posibles consecuencias que podría acarrear el hecho de concretar una fantasía antes de llevarla a cabo.
Esto quiere decir que no solo debe pensarse en el nivel de le excitación que se sentirá. De esta manera, tal vez viendo las 'otras' consecuencias se elegirá seguir manteniendo dicha fantasía en el plano de la imaginación o llevarla a cabo previendo qué podría ocurrir en realidad.
Así, si aún así la situación no salió de la manera como se pensaba es bueno que la pareja hable acerca de la fantasía cumplida y cómo mejorarla o si deben esperar para volver a cumplirla nuevamente. En cualquier caso, no debe haber una falta de acuerdo en la pareja puesto que si se ha acordado no llevar a cabo tal situación, esto se debe respetar.
Lo positivo
Sin embargo, no cabe duda que llevar a cabo nuestras fantasías sexuales a veces requiere un esfuerzo extra en la pareja y por lo que también enriquece la vida sexual. De hecho, siempre es bueno que se tengan algunas otras fantasías 'por cumplir' a manera de motor que estimule la mente para que esta pueda seguir funcionando y también procesando pensamientos de orden sexual y así manteniendo el deseo de manera activa hacia el otro.
De esta manera, las fantasías eróticas le agregan a la relación la 'sal y pimienta' cuando esta se encuentra en una etapa de abstinencia sexual por diferentes motivos (distancia entre uno y otro por ejemplo). Por ejemplo, ayudan a sentir placer y también a descubrir la propia sexualidad, se pueden analizar los propios deseos eróticos, se pueden entender mejor las emociones y también impulsan la vida de quien las tiene.
A decir verdad, la persona que las puede llevar al campo de la realidad, si bien podría llevarse una mala experiencia también podría corroborar sus actitudes sexuales a través de su mismo comportamiento en el mismo campo de acción.
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