
El verano es una de las mejores épocas del año: piscina, playa, castillos de arena, juegos y... sol, mucho sol.
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Reduce el tiempo de exposición al sol durante las horas en las que hay más rayos ultravioleta, es decir, entre las 12 del mediodía y las 4 de la tarde. Aunque el sol les aporta vitamina D, los UV tienen un efecto muy fuerte sobre la piel.
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No hay que exponer directamente al sol a los niños menores de 6 meses, ya que a esta edad se adaptan mal a las variaciones térmicas. A estas edades no es recomendable abusar de los filtros solares. Es mejor usar sombrillas y prendas de vestir que protejan la piel.
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En la infancia es mejor utilizar los filtros solares físicos que los químicos, que pueden absorberse con más facilidad, produciendo efectos tóxicos o alergias.
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Aplica el producto bloqueador solar 30 minutos antes de la exposición al sol y repite la aplicación más veces a lo largo del día, sobre todo después de ir al agua o si el niño suda mucho. No olvides cada rincón del pequeño, manos, orejas y pies también. Los gorros y sombreros protegeran mucho su carita que es más sensible, aplica crema protectora aún si tiene gorrito.
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Dale mucha agua mientra están expuestos, los juegos y el sol lo deshidratan. Evita que pasen 25 minutos seguidos en el sol y llámalos a descansar.
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Recuerda que el sol se refleja en el agua y llega con más fuerza a la piel. Así que aunque estén en el agua, el protector es indispensable.
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Luego de salir del sol, aplica sobre su piel crema hidrantante que evite la escamación y le ayude a la piel a reponerse.
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El verano es una de las mejores épocas del año: piscina, playa, castillos de arena, juegos y... sol, mucho sol.
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