
La depresión posparto, que afecta al 13 por ciento de las mujeres, podría prevenirse en un futuro a través de un pequeño test genético, según los resultados de una investigación que describe el comportamiento de los genes en este trastorno.
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Un estudio publicado por el British Journal of Psychiatry busca los factores genéticos de la depresión posparto, un factor que tiene que ver con los factores hormonales y que es diferente a los que actúan en otros tipos de depresión.
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'La depresión posparto desde un punto de vista genético parece tener un mecanismo diferente al que actúa en otros tipos de depresión, debido a la interacción de dichos genes con los cambios hormonales que se producen en el posparto'
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Según la investigación, la diferencia desde el punto de vista genético entre una depresión normal y la que se produce en el puerperio estriba en que 'as variaciones de algunos de los genes que regulan la serotonina (neurotransmisor responsable del estado emocional), que se ha asociado repetidamente al riesgo de padecer depresión, son variaciones protectoras para la depresión posparto'
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En la práctica, -explican expertos- 'abre, por primera vez, la vía a un diagnóstico precoz, desde el punto de vista genético, en el reconocimiento de las mujeres en riesgo de depresión después del parto, lo que puede facilitar un tratamiento preventivo individualizado'
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Se vislumbra una vía para que el remedio no sólo sea el apoyo social sino que 'en un futuro, a través de un pequeño test genético, se pueda suponer qué mujeres van a tener más riesgo y van a necesitar un tratamiento preventivo antidepresivo o alguna terapia de apoyo tras el parto'
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'El problema es que estas mujeres que deberían estar felices por tener un hijo, se sienten muy culpables por no estarlo. Esto hace que el cuadro se agrave. Piensan que no pueden cuidar al niño suficientemente bien y se culpabilizan por ello'.
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Entonces se forma el círculo: no piden ayuda porque son incapaces de reconocer que están mal y el cuadro se agrava afectando también al niño. 'Los niños con madres deprimidas pueden sufrir efectos graves de retraso emocional, en el desarrollo del lenguaje, en el momento de empezar a andar, y sobre todo en un fenómeno fundamental que es el grado de apego', asegura el doctor.
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Precisamente el de la detección es uno de los principales problemas porque, 'en 50 % de los casos, las mujeres con depresión posparto no son reconocidas, no se identifican, no son tratadas, por lo que pueden caer en estados depresivos graves, que pueden acabar incluso en el suicidio', asegura el doctor.
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Y la duración de esta enfermedad, que aparece entre el mes y los cuatro meses desde el nacimiento del niño, depende en gran medida de si se trata o no.
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El perfil de la mujer con depresión posparto es de una persona con antecedentes de haber sufrido otras depresiones, con rasgos de neuroticismo; entorno con un bajo apoyo social; con acontecimientos negativos después del parto como discusiones familiares, cambio de casa, problemas en el trabajo y que tenga un genotipo dentro del transportador que disminuya sus niveles de serotonina.
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Especialistas recomienda diferenciar la depresión con un fenómeno que se denomina 'baby blues' que aparece a la semana del parto y que afecta a entre 50 y 80 % de las mujeres.
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La depresión posparto, que afecta al 13 por ciento de las mujeres, podría prevenirse en un futuro a través de un pequeño test genético, según los resultados de una investigación que describe el comportamiento de los genes en este trastorno.
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