
Existen un tipo de juegos sumamente gratificantes, en los que no se compite y ganan ambos participantes. No son complicados ni caros y están al alcance de todas las parejas. Con muy poco esfuerzo y abundante imaginación son capaces de transformar lo habitual en extraordinario. Son los juegos eróticos.
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'Utilizando la imaginación, las emociones y el entusiasmo pueden ser revitalizadas e incluso mejoradas con respecto a cómo eran al principio de la relación', señala Copeland, quien sugiere recurrir a aquellas cosas incordiantes y divertidas que se solían hacer al principio, lo cual puede estimular al cerebro para producir las 'sustancias químicas sentimentales'
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Lo cierto es que la complacencia provoca que el cerebro merme su flujo de hormonas y neuro-trasmisores, unas anfetaminas naturales: dopamina, norepinefrina, y sobre todo feniletilamina, la sustancia que las personas recién enamoradas transportan en sus venas, y que provoca que el corazón cante y la mente se disperse . 'Una pócima más beneficiosa y eficaz que cualquier droga artificial'.
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Vestirse de modo que su apariencia se asimile a la de aquel día, procurar encontrarse en el mismo lugar o en otro parecido, flirtear pero sin entregarse el uno al otro demasiado pronto, y mantener la farsa hasta llegar a la cama y continuar reviviendo la nostalgia mientras se hace el amor , puede ser un 'juego de imaginación' muy estimulante para el deseo sexual.
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Y una última sugerencia: hacer el amor en la cocina. 'Pasen una noche en ese lugar de la casa y cocinen un menú casero. Mientras la comida va calentándose, ¡imaginen la temperatura que pueden alcanzar!. Añadiendo especias no sólo harán que la comida gane en sabor, también estarán condimentando el sexo', sugiere.
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'Liberar el niño que llevamos dentro' también puede ser un juego erótico tan estimulante como divertido, según Copeland, quien aconseja recuperar la espontaneidad y curiosidad infantiles, e intercambiar recuerdos inocentes de la infancia de cada uno sobre el amor y el sexo.
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Por otra parte, ¿has pensado en organizar una fiesta sólo para ambos? ¡En este caso los invitados son innecesarios! Sin embargo, siempre se agradece recibir muchos regalos, sobre todo si se trata de 'presentes sexuales'.
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Un pastel con velas les ofrece a ambos la oportunidad de formular deseos para que la relación sea aún más estrecha de lo que ha sido hasta ahora. 'Hay que jugar y si ambos no se ponen de acuerdo siempre podrán recurrir al pastel. Una batalla campal apaciguará la discusión' , recomienda los sexólogos.
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Una de las maneras más excitantes de añadir diversión al sexo, consiste en recordar el inicio. Se trata de recrear una escena peculiar para revivir la primera cita , sólo que esta vez ambos integrantes de la pareja se sentirán muy seguros de sí mismos.
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Existen un tipo de juegos sumamente gratificantes, en los que no se compite y ganan ambos participantes. No son complicados ni caros y están al alcance de todas las parejas. Con muy poco esfuerzo y abundante imaginación son capaces de transformar lo habitual en extraordinario. Son los juegos eróticos.
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