
La historia de esta vulva, anatómicamente perfecta y confeccionada con terciopelos y coloridas sedas, comenzó en 1993 con la educadora sexual norteamericana Dorrie Lane quien la diseñó para utilizarla con las mujeres en su consulta ginecológica y en sus cursos de sexología.
Foto: Difusión

La historia de esta vulva, anatómicamente perfecta y confeccionada con terciopelos y coloridas sedas, comienza en 1993 con la educadora sexual norteamericana Dorrie Lane quien la diseñó para utilizarla con las mujeres en su consulta ginecológica y en sus cursos de sexología.
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La historia de esta vulva, anatómicamente perfecta y confeccionada con terciopelos y coloridas sedas, comenzó en 1993 con la educadora sexual norteamericana Dorrie Lane quien la diseñó para utilizarla con las mujeres en su consulta ginecológica y en sus cursos de sexología.
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La historia de esta vulva, anatómicamente perfecta y confeccionada con terciopelos y coloridas sedas, comenzó en 1993 con la educadora sexual norteamericana Dorrie Lane quien la diseñó para utilizarla con las mujeres en su consulta ginecológica y en sus cursos de sexología.
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La historia de esta vulva, anatómicamente perfecta y confeccionada con terciopelos y coloridas sedas, comenzó en 1993 con la educadora sexual norteamericana Dorrie Lane quien la diseñó para utilizarla con las mujeres en su consulta ginecológica y en sus cursos de sexología.
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La historia de esta vulva, anatómicamente perfecta y confeccionada con terciopelos y coloridas sedas, comenzó en 1993 con la educadora sexual norteamericana Dorrie Lane quien la diseñó para utilizarla con las mujeres en su consulta ginecológica y en sus cursos de sexología.
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