
Si en el masaje relajante el objetivo es eliminar tensión muscular, en el erótico se trata de despertar los sentidos para que surja el deseo. Los sentimientos se pueden mostrar con un simple roce de las manos en el cuerpo. Envuelve de sensualidad el momento en un espacio íntimo, cómodo, con luz tenue y música suave, y descubre el placer de dar placer a través del masaje.
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La palabra masaje está relacionada con el contacto físico entre dos personas. Cuando lo acompañamos de sensualidad, estamos añadiendo el apelativo de erótico. Es la búsqueda del despertar del deseo y preámbulo perfecto para iniciar una relación sexual. Pero, además, es una oportunidad perfecta para descubrir centímetro a centímetro el cuerpo del compañero
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Lo primero que hay que hacer es crear un ambiente distendido, relajado y agradable. Y, sobre todo, hay que buscar una postura que les sea cómoda a los dos, ya que es un estímulo prolongado que lleva su tiempo. El masaje erótico se centra en las terminaciones nerviosas de la piel, para llegar a los sentidos y así reavivar la libido.
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Los primeros roces han de ser muy suaves, apenas perceptibles, para luego ir creciendo en intensidad. Además, los movimientos han de mantener un cierto ritmo, que exista coherencia entre ellos. Cuando veamos que la pareja está alcanzando un importante nivel de excitación, podemos pasar a las caricias con los labios, soplidos, besos suaves, cortos, investigando cada rincón de su piel.
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Todo el cuerpo es potencialmente receptivo para el placer, no sólo las zonas erógenas (que también). A continuación te mencionamos los lugares más especiales donde recrearte. Pies, tobillos, zona interior de los muslos, glúteos, espalda, alrededor del ombligo, manos, cuello y hombros, frente y labios, cuero cabelludo y genitales.
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Un masaje no deja de ser una técnica que estimula la circulación sanguínea, por la vasodilatación que provoca la fricción de los tejidos, y esto trae consigo múltiples efectos sobre el organismo: Alivia las tensiones musculares y los dolores, por la liberación de sustancias que influyen en efectos de relajación y bienestar. Aumenta los niveles de oxígeno en sangre.
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No puedes empezar a toquetear todo el cuerpo a la vez. Empezamos de los pies hacia la cabeza, con una intensidad media, ni muy fuerte que provoque dolor, ni tan suave que no lo sienta. Él podrá indicarte dónde le es más necesario y cómo le agrada más.
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Aqui te puedes recrear un poco más por ser una de las zonas que mejor responden a las caricias. Trata de relajar los lugares que notes más tensos.
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Hay que dejarlos para el final, siempre. Son los que tienen una respuesta sexual más rápida y si te centras de primero en ellos, luego no podrás avanzar. También es importante el cómo. Es decir, qué tipo de movimientos emplear para lograr mantener la tensión sexual hasta el final, tales como roces, fricciones y amasamientos. Continúa leyendo para ver cómo se hace.
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Consiste en tomar el músculo y realizar un ligero movimiento de torsión, con cierto ritmo y fuerza, pero sin llegar a lastimar, como si estuvieras haciendo pan. Esta técnica es más enérgica y se suele realizar allí donde hay más músculo y se quiere destensar.
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Consiste en deslizar suavemente las manos por el cuerpo. Es bueno que empieces y termines el masaje con esta técnica porque es la que demuestra pasión y deseo.
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Se trata de hacer movimientos semicirculares por la piel con las yemas de los dedos, fundamentalmente los pulgares.
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Si en el masaje relajante el objetivo es eliminar tensión muscular, en el erótico se trata de despertar los sentidos para que surja el deseo. Los sentimientos se pueden mostrar con un simple roce de las manos en el cuerpo. Envuelve de sensualidad el momento en un espacio íntimo, cómodo, con luz tenue y música suave, y descubre el placer de dar placer a través del masaje.
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