Antecedentes.
ITESM.-A partir de la década de 1980, los países industrializados le han dado un gran impulso a la educación y a la capacitación basada en competencias, con resultados exitosos principalmente en Australia, Canadá, Francia, los Estados Unidos de América y el Reino Unido de la Gran Bretaña. El concepto de norma laboral está íntimamente ligado a la educación y capacitación basada en competencias; el primero se ubica en el mundo del trabajo y las segundas en las instituciones formadoras. La Formación Profesional Basada en Competencias, como una línea de evolución del enfoque por objetivos, consiste en establecer los resultados de aprendizaje deseados (usualmente referidos como competencias que representan las intenciones instruccionales de un programa y los desempeños esperados: situación deseada) y especificados previamente a la instrucción. Además, cada competencia se asigna a un sistema de enseñanza que incorpora al modulo, entendido como una unidad de competencia (componente esencial).
Como ocurre con todo intento por innovar en educación, lo mismo puede suceder en otras áreas de las organizaciones; con las mismas implicaciones del enfoque por competencias, se suscitan conceptos erróneos, mitos e ideas preconcebidas sobre la naturaleza y el significado de este enfoque, así como sobre su impacto en aquellos que se verán afectados -principalmente por desconocimiento de los principios, los modelos, las metodologías, los resultados esperados y los éxitos alcanzados.
Nociones acerca de las competencias y tipología.
La noción de competencia tiene muchas acepciones, pero todas ellas tienen cuatro características en común. La competencia:
Se puede concebir a la Formación Profesional Basada en Competencias como un programa en el que los resultados esperados (competencias) y los objetivos de aprendizaje (indicadores y evaluación) son especificados anticipadamente por escrito. Además, cada uno de estos componentes está visiblemente vinculado con un proceso de enseñanza.
El reto consiste en promover en la persona la construcción del conocimiento (saber), hacerlo eficiente en el desempeño de una profesión (saber hacer) y asegurar su integración a la vida profesional y al ámbito social (saber ser). En el caso de nuestro país, también debemos hacer explícitos otros tres saberes: saber convivir, saber emprender y saber predecir.
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Competencias Laborales en México
Por: MA. Enrique Rico López
Tec de Monterrey. Campus Estado de México
Comportamiento Organizacional
erico@campus.cem.itesm.mx
La competencia laboral ha ido surgiendo también como un marco de referencia para la administración y desarrollo de personal para las organizaciones de hoy, en las que el proceso de adaptarse y adelantarse a los cambios del entorno se presenta como una condicionante para el logro del crecimiento y desarrollo de las organizaciones. Todo ello demanda una mejora continua en todos los ámbitos, como reflejo de una dinámica más compleja en el aprendizaje de las personas y las organizaciones.
Este aprendizaje, que funciona como base para la innovación y la competitividad, constituyen los principales referentes de la competencia laboral en las empresas y organizaciones de hoy. De esta forma, la competencia laboral lo que permite es articular dicho aprendizaje con otros instrumentos que regulan el mercado de trabajo, convirtiéndose de esta forma en una propuesta integradora y estratégica para la gestión de recursos humanos. La competencia laboral entendida como el: “conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y actitudes que son aplicables al desempeño de una función productiva, a partir de los requerimientos de calidad y eficiencia esperados por el sector productivo” , permite contar con personal competente, y esto puede ser considerado como una condición necesaria, aunque no suficiente para ayudar que las empresas alcancen sus objetivos y metas. Por ello, la gestión de recursos humanos por competencia laboral incluye las condiciones de aplicación que permiten que la competencia se desarrolle cotidianamente, mediante mecanismos de participación, de compensación ligada a la mejora continua y medio ambiente de trabajo, entre otros.
Competencias Laborales en México.
Como se mencionó antes para ejecutar el del Proyecto de Modernización de la Educación Técnica y la Capacitación (PEMETYC), se creo el Consejo Nacional y Certificación de Competencia Laboral (CONOCER), como un organismo tripartita donde participan los sectores público, privado y social, como la instancia responsable de implantar los Sistemas Normalizado y de Certificación de Competencia Laboral en México.
El Sistema Normalizado de Competencia Laboral (SNCL) opera a través de Comités de Normalización, que son los encargados de construir la Norma Técnica de Competencia Laboral (NTCL) para cada una de las funciones productivas, articuladas en áreas de competencia (calificaciones), mediante la técnica del análisis funcional y de procesos. Las normas están estructuradas en cinco niveles y cada nivel incluye competencias básicas, genéricas y especificas. Una vez aprobada la norma se publica en el Diario Oficial de la Federación, y está disponible para su utilización. La vigencia de la NTCL depende de su naturaleza y campo de aplicación. La NTCL tiene un carácter nacional, gracias a la concertación de convenios con los gobiernos estatales. El Sistema de Certificación de Competencia Laboral (SCCL) opera a través de dos tipos de instancia: los Centros de Evaluación y los Evaluadores Independientes (para el proceso de certificación de competencias). La certificación es voluntaria y se puede obtener de una unidad o de una calificación (que implica un conjunto de unidades). En diciembre de 1995, se extendieron los primeros 120 certificados. A la fecha son mas de 600 los certificados expedidos.
La certificación de competencia laboral ofrece beneficios tanto para los individuos (aumenta la autoestima laboral, reduce el tiempo para obtener un empleo o una promoción en un puesto de trabajo, etc.), como para los empleadores (facilita la gestión y el desarrollo de recursos humanos: reclutamiento, selección, promoción y capacitaci6n del personal).
Finalmente, entre los retos y dificultades más importantes a vencer en la implantación de la gestión de recursos humanos por competencia laboral son: que no se integre un equipo de trabajo entre las distintas gerencias, que la alta gerencia no comprenda o comprometa con el concepto de competencia laboral, que aparezcan resistencias en los mandos medios para involucrar al personal, que existan dificultades para relacionar el sistema de competencia laboral con los de compensación, capacitación y mejora de las condiciones de trabajo, que se presente un agotamiento prematuro de los participantes, por no observar resultados en el corto plazo, y que se presenten dificultades para desarrollar instrumentos de formación y evaluación con base en las normas oficiales de competencia laboral.
Concluyendo, podemos decir que el significado de un sistema y proceso de gestión por competencia laboral debe ser multidimensional, lo que sugiere un camino metodológico con aproximaciones eclécticas, que demanda una capacidad de aprendizaje experimental continuo de las empresas y organizaciones involucradas, y que bien implementado, puede representar una ventaja competitiva para cualquier organización.
