Hal Gehman jefe del comité de Investigación del accidente del Columbia.
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Houston.- Un sutil cambio cultural en la NASA, que desvió el centro de atención de lo relacionado con la seguridad de los vuelos, contribuyó probablemente a la desintegración del transbordador Columbia el 1 de febrero, según expertos.
En su última conferencia de prensa en Houston antes de viajar a Washington para informar sobre sus hallazgos sobre la tragedia que acabó con la vida de siete astronautas, miembros de la Comisión de Investigación del Accidente del Columbia dijeron el miércoles que destacarían un grupo de problemas en la agencia espacial estadounidense, incluidos impedimentos de seguridad.
En los primeros tiempos de la NASA, la agencia era conocida por su actitud un tanto machista de "ésto es lo que es", que dio mayor importancia al riesgo y la osadía.
Con el tiempo, cuando se llevaron a cabo satisfactoriamente docenas de misiones espaciales posteriores al Challenger, la seguridad, al parecer, perdió su estado primordial de importancia.
"Algunas personas lo han caracterizado como un cambio de postura de cuando había que probar que el vuelo era seguro a tener que comprobar que es inseguro volar", dijo.
"Para nosotros hay muchos motivos de preocupación y tenemos que analizar esto con mucho, pero mucho cuidado", agregó.
Fue en ese contexto que los administradores de vuelo desestimaron la gravedad del material aislante que se desprendió de los tanques externos de combustible del transbordador, e impactó varias veces la superficie de la nave, incluso cuando el Columbia despegó el 16 de enero de Florida.
Ingenieros de la NASA consideraron que lo del material aislante era un asunto de mantenimiento, no un riesgo para la seguridad del vuelo, y no le dieron la debida importancia, dijo el miembro de la comisión, mayor Kenneth Hess.
"Hay cierta falta de aprecio por el riesgo total involucrado", señaló.
La teoría principal sobre el desastre del transbordador es que el material aislante impactó el borde del ala derecha de la nave, lo que dañó su protección térmica e hizo que la superficie de la aeronave se recalentara y se desintegrara cuando penetró la atmósfera terrestre.
Los pedazos del transbordador cayeron sobre diferentes lugares de Texas y Luisiana.
Según los miembros de la comisión, también pareció haber deficiencias en la preparación previa al vuelo que, en parte, se pueden atribuir a la necesidad de más inspectores de seguridad.
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