HEADER MARKUPS

 
 

Noticias » Noticias » México

 La Arquitectura como Documento
09 de abril de 2007 09:02

Comentarios
 
Leticia Arista Castillo

ITESM.-La evolución del pensamiento en todos sus órdenes llevó a las ciencias sociales a tener un fuerte papel durante el siglo XX, revalorándose el lugar de lo cultural en la explicación de los procesos históricos-sociales. Esa recuperación de la dimensión cultural apunta al reconocimiento de las manifestaciones diversas de la cultura en su hacer cotidiano, haciendo énfasis en las actividades del hombre en sociedad para adaptarse a su medio ambiente. De ahí que la arquitectura como producto cultural de una sociedad humana permita identificar a ésta en tiempo, lugar y espacio.

La cultura es algo artificial, pues no constituye un agregado a la naturaleza humana, más bien, conforma una proyección formal de su condición biológica extendida a su entorno, en esta dimensión del ser humano, todo lo que lo rodea se torna en conciencia; y en su nivel de comprensión, llega a adecuar su realidad inmediata a sus necesidades vitales según sus pretensiones. Estas intenciones pertenecen ahora al campo de la conciencia y a partir de ella, evolucionan hasta convertirse en los instrumentos mentales con los que transforma su entorno y construye su hábitat.

En el camino por comprender este ambiente artificial que es la cultura y su medio en el que se desarrolla (hábitat construido) es posible concebir a la obra arquitectónica como creación de una realidad específica, sea esta la artística o la histórica y como expresión de la misma. Esta realidad de formas físicas que obedece no sólo al avance técnico, sino también a la evolución y transformación de las ideas dentro de los criterios científicos o artísticos, construye el rostro y estructura de nuestras ciudades, poblados o asentamientos humanos.

Así la obra arquitectónica expresa la realidad en cuanto la crea; y crea el mundo en cuanto este se expresa en la obra arquitectónica, a partir de la realidad crea una realidad que no existe fuera de la obra o antes de la misma, sino precisamente en ella. Así la arquitectura constituye un elemento clave de análisis histórico sociocultural, pues son bajo las formas físicas de ésta, que la sociedad proyecta y recibe tal cultura, esta precisa de la producción, conservación y administración para evolucionar y conservar rasgos que le ayudarán al fortalecimiento de la identidad cultural del grupo humano. En este sentido el ambiente construido; una trama urbana, la expresión de la arquitectura en sí misma; constituyen la base de la identidad cultural proyectada al medio ambiente, ya que la sociedad influye de muchas maneras, directas o indirectas, pero principalmente pidiendo satisfacción edilicia (es decir, una tipología que engloba no sólo los edificios sino también los muros, las calles, los jardines, el marco de la ciudad, con el fin de clasificarlos y relacionarlos con la forma urbana de un periodo histórico determinado) para ciertos usos, que por ser típicos de la estructura social de un momento determinado, producen tipologías.

La permanencia de una obra arquitectónica dependerá de su capacidad de despliegue de su potencial espacial en el transcurso del tiempo y de su vinculación a la realidad humana que la mantendrá reanimada, es decir que su existencia depende de la interacción reciproca de la obra con la sociedad que la generó y la capacidad de ésta para soportar los diferentes usos que le demandará una sociedad cambiante.

La arquitectura por sí misma en tanto obra del hombre, bien cultural y patrimonio del mismo, se constituye como documento, que da testimonio de la historia de un grupo humano, de sus etapas evolutivas o retrocesos. La interpretación de la arquitectura como documento histórico, es la lectura de la imagen que en su conjunto proyecta una ciudad por medio de la composición coherente de su arquitectura; y que está basada en la conformación de una tipología compositiva, que da rostro a su patrimonio edificado y describe la historia misma de la ciudad y la sociedad de la que forma parte, así la lectura y comprensión le otorgan el grado de documento, en tanto que en ella se concentran no sólo los procesos que transforman su estructura material; sino también, las diferentes transformaciones de la cultura que la engendró y los acontecimientos y sucesos de su entorno social a través del tiempo, afirmándose así su relación dialéctica sociedad arquitectura, en la cual la arquitectura es representante de una situación social existente, pero al mismo tiempo contribuye a formar esa sociedad y a caracterizarla pues la arquitectura no sólo ensaya las actividades humanas en la materialización de un espacio contenido; sino que también se constituye como cualidad del desarrollo cultural dentro de un orden social.