Hoy, cuando escribo éstas líneas, es 2 de julio, y se cumplen 3 años de ese, ya histórico día en que, por medio del voto ciudadano, la mayoría le dijo NO a un sexenio más del PRI. Este domingo 6 habrá elecciones intermedias, para elegir a la Cámara de Diputados, y el ánimo de la gente es muy distinto al que vivimos hace 3 años. Para cuando muchos de mis lectores lean ésta editorial, sobre todo los de la revista Correo, ya sabrán como quedó conformada la cámara baja quedando sellado el futuro del país por los próximos 3 años. A lo mejor suena muy drástico o fatídico, pero créanme, los hoy candidatos a diputados ya tienen sus compromisos amarrados y una vez elegidos todo dependerá de los amarres cupulares entre los partidos con mayor representación en el Congreso: PRI, PAN y PRD.
Si confiamos en las encuestas, la cámara de diputados quedará, para efectos prácticos, igual que la legislatura que esta saliendo. Nadie con mayoría absoluta, PRI y PAN con alrededor de 200 diputados, el PRD con alrededor de 80 (un 30 o 50% mas de los que tiene actualmente), y el resto entre la chiquillada que son partido-negocios. Los líderes de los partidos son los mismos, no hay cambios, por lo que es poco probable que la legislatura entrante se comporte de mejor manera que la saliente. La parálisis continuará, las reformas estructurales no se aprobarán, al contrario, tal vez hasta retrocesos haya. La verdad, no sé para que tanto escándalo con estas elecciones pues, aunque el PAN, el partido del presidente, ganara todos los distritos electorales, a lo más que puede aspirar es a 300 diputados. Sería mayoría absoluta, pero todos los cambios estructurales que se están buscando para que este país despegue, requieren forzosamente cambios a la Constitución, los cuales tienen que ser aprobados por la Cámara de Senadores y por la mayoría de los congresos estatales. Y, tanto el Senado como los Congresos Locales, están controlados por el PRI. Así es. El PRI tiene mayoría absoluta en el Senado al igual que en la mayoría de los Congresos Estatales. De tal modo que, si el PRI no quiere que haya un cambio en la Constitución, así sea una coma, no habrá nada.
Algunos afirman que el hecho de que el PAN obtuviera mayoría absoluta sería una señal de que el pueblo apoya al presidente Fox lo que le daría margen de negociación para lograr que el PRI cediera y permitiera esos cambios estructurales. Pero eso significa, de todos modos, depender del PRI. Pero yo creo sinceramente que el PRI no quiere que haya ningún cambio sustancial en este sexenio para poder regresar al poder en el 2006. No nos hagamos tarugos, el éxito del PRI depende del fracaso de otros. Lamentablemente este es el nivel de la clase política actual en México. Si los partidos políticos realmente buscaran el beneficio del país, del pueblo, desde hace mucho se habrían hecho reformas constitucionales para mejorar. Y el ejemplo mas ilustrativo es la reforma estructural conocida como reforma del Estado, particularmente la parte electoral. Desde meses antes de las elecciones del 2 de julio del 2000 se habló mucho de que hacía falta una reforma electoral mas profunda. Entre otras cosas se habló de que apareciera la fotos de los candidatos en las boletas (prácticamente todos los partidos en sus elecciones internas usan boletas con foto, incluso el PRI que tanto se opuso a eso en el 2000), del voto de los mexicanos en el extranjero, de la reducción de los legisladores plurinominales, de la reducción de los gastos de campaña y de la duración de las mismas, de controlar lo que el Ejecutivo puede y no puede hacer en campañas (ahora salió este tema, los partidos de oposición a Fox se rasgaron las vestiduras, pero los verdaderos culpables de que eso pase son ellos, sus legisladores, por no hacer los cambios pertinentes), de las aportaciones del gobierno a los partidos políticos, y un largo etcétera. Para todo lo anterior no aplica la excusa clásica de que es opuesto a tal o cual ideología, o la más clásica aún de la soberanía nacional. Sin embargo, ya pasaron 3 años, 6 periodos ordinarios de la todavía actual legislatura y no se le tocó un ápice a la ley electoral ni a la Constitución.
No, definitivamente los partidos políticos no actúan por amor a México. Todo lo hacen para mantenerse en el poder, tener mas votos, y seguir viviendo del erario. Son negocios. Será muy difícil que los partidos en el corto o mediano plazo hagan los cambios necesarios para que pasemos de una partidocracia a una verdadera democracia, donde cualquiera pueda ser votado sin intermediación de partido político alguno, donde los partidos vivan de las aportaciones de sus militantes y no sangrando al erario, donde los legisladores se puedan reelegir de tal manera que rindan cuentas a sus electores y sean castigados o premiados por medio del voto, removiéndolos o reeligiéndolos. Estos cambios son mi “barómetro político” para evaluar a los partidos políticos, pues no son ideológicos ni atentan contra la “soberanía nacional” como algunos otros cambios estructurales que muchos, mas no todos, queremos.
Por eso no creo que el PRI vaya a apoyar alguna reforma estructural del presidente Fox, al contrario, por ahí anda el dinosaurio mayor, Manuel Barttlet, asustando a los pocos inversionistas privados que han arriesgado su dinero para generar electricidad. Yo aquí lo dije, tal como esta la Constitución, quien este produciendo energía eléctrica y la este vendiendo a la CFE esta violando la Constitución. Lo que Barttlet y sus compinches no dicen es que esa reforma, que es anticonstitucional pero no necesariamente mala, fue realizada por un presidente y un congreso priístas. Es manufactura priísta, de nadie mas. Ahora si se envuelven en la bandera del nacionalismo, creen que no tenemos memoria, pero habemos muchos que no olvidamos, y mucho menos perdonamos, sobre todo cuando los efectos de tantos errores todavía los sufrimos hoy en día. No, el PRI no tiene la intención de que este país mejore en este sexenio.
Y no, no es excusa para el desempeño de Fox, es la realidad. Ya quisiera ver a cualquiera recibir una responsabilidad de ese o de cualquier tamaño, donde te dijeran: “queremos que en tal tiempo obtengas tales resultados, mas ganancias, mas ventas, menos gastos, mejores sueldos, mas prestaciones, etc. Pero, no puedes despedir a nadie, podrás elegir a ciertas personas de alto nivel, pero de ahí para abajo siguen siendo los mismos y así sean pésimos trabajadores no los podrás correr. Recibes la empresa super endeudada, tu flujo esta comprometido en un 85%, tienes otros deudas mas caras, pero no las puedes renegociar, porque los accionistas no las han reconocido como tales. No puedes subcontratar los procesos para los cuales tu no eres bueno ni tienes experiencia ni la capacidad, y aunque pierdas dinero en ellos, tienes que seguir haciéndolos tu. No puedes invitar a otras personas a que inviertan, y si lo llegan a hacer, hay que cobrarles muy caro. Tienes que seguir con el reglamento actual, no le puedes modificar nada, aunque eso signifique que tus ingresos aumenten. Ah!, y por ultimo, tienes jubilados que son mucho mas que tus trabajadores en activo y hay que pagarles ya.” ¿Quién se aventaría un compromiso así?
Bueno, pues Fox se lo aventó. No sé si lo agarró por tonto o de plano es muy optimista. Quiero creer que lo último, aunque a veces, cuando abre la boca, empiezo a creer lo primero. Sin embargo, definitivamente, quien se aviente un compromiso así tiene que ser excesivamente positivo, optimista. Y esa cualidad tiene que tratar de difundirla al resto de la organización, si se desea subsistir, ya no digo sobresalir, con condiciones así. Muchos afirman y aseguran que el gobierno federal puede hacer mucho con las condicione actuales, que es culpa del gobierno la situación actual, incluso hay quienes dicen que nunca habíamos estado peor. Se ve que quienes dicen eso no saben nada de administración, son desmemoriados o simplemente cínicos. Llevo poco mas de dos años administrando un negocio y si tuviera las condiciones que describí en el párrafo anterior hacia mucho que habría renunciado, o ni siquiera hubiese aceptado. Es casi como si de dijeran “no puedes hacer casi nada, solo un 15% de las decisiones son tuyas, pero eres responsable del 100% de lo que suceda” ¿quién dice yo? Y ni ese 15% es total, pues tiene que ser aprobado por el Congreso. El cual ya vimos que en materia de impuestos también la riega y peor.
A 3 años del 2 de julio, y 2 y medio de gobierno foxista, solo quiero decir que no me arrepiento de haber votado por el cambio. Definitivamente no se han cumplido las promesas de campaña, no estamos creciendo arriba del 5% como se prometió, no se han creado los empleos, el nivel educativo es malo, el sistema de salud peor, la seguridad pésima, sin embargo yo si creo que el saldo es positivo. Todo lo incumplido anterior, ya estaba, no del sexenio anterior, sino de los 6 sexenios anteriores. Sin embargo, hoy en día disfrutamos, por ese cambio de partido en el poder, por el triunfo de Fox, de libertad plena de expresión. Tenemos tanta libertad de expresión que raya en el libertinaje, pues muchos, escudados en este derecho, pisotean derechos de terceros, como el del libre tránsito, o causan daños y violencia. Pero nada de eso lo teníamos antes. Tampoco teníamos un equilibrio de poderes, antes los presidentes eran reyes por 6 años, autoritarios, sus deseos eran ley, escrita o veladamente. Ahora no, lo cual también es positivo. Pero no es lo único, también ha habido cambios mejoras que, aunque sea de manera lenta o imperceptible, han significado una mejora para nuestro nivel de vida. A continuación menciono algunos datos:
Definitivamente falta mucho, pero mucho por hacer. Las promesas no se han cumplido. Sin embargo no estamos peor que antes. Y si queremos seguir mejorando tenemos que hacer los cambios estructurales que este país requiere, y eso depende de los legisladores. Y en cualquier caso, el retraso de este país no se soluciona en 6 años, se necesitan al menos 3 o 4 sexenios con crecimiento y mejoras continuas para que dejemos el tercermundismo. ¿Entenderán esto los partidos políticos o solo buscan mantenerse en el poder y seguir viviendo de nuestros impuestos?
