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Desempleo | Comentario editorial | | |
Dany Portales Editorialista
En las últimas semanas, y detonado por el reporte del INEGI, el tema en todos los medios y círculos políticos ha sido el desempleo en México. Obviamente la gran mayoría hace leña del árbol caído y se van con todo sobre el Presidente Fox, como el “único responsable” del “enorme” desempleo en nuestro país. No hay duda que el Presidente es uno de los principales responsable de que el país no este creciendo, como él prometió que lo haría crecer, de tal manera que se generen los empleos que tanto requerimos. Sin embargo, Fox dista mucho de ser el único o el mayor responsable.
Ya no estamos en los “años dorados” del régimen totalitario y todo poderoso del priísmo, cuando el Presidente era, en la práctica, el soberano absoluto, por 6 años, del país, tal cual lo eran los reyes en la edad media. Que no se nos olvide que antes del 2000, y sobre todo antes de 1997, el Presidente de México tenía mucho poder, la mayoría del cual era supraconstitucional, es decir, por arriba de la ley. Y es que cualquier iniciativa que se propusiera el ejecutivo federal en turno, era rápidamente aprobada por la abrumadora mayoría priísta. Incluso leyes violatorias de la Constitución se aprobaban sin “chistar”, como la ley que regula la energía eléctrica la cual permite que empresas privadas generen energía eléctrica y le vendan sus excedentes a la CFE, lo cual la Constitución prohíbe explícitamente. Antes el Presidente podía imponer a la ciudadanía cualquier impuesto que se le pegara la gana, justo o no, eficiente o no, y rápidamente la gran mayoría de legisladores tricolores los aprobaban. Así tenemos desde la tenencia, hasta el IVA del 15%, cuando Roque Villanueva, al lado de Natividad Gzz. Parás, nos “pintaron el dedo” a todos los mexicanos.
Tampoco estamos en aquellos “dorados” años de los 70’s donde Luis Echeverría y José López Portillo simplemente, ante la crisis, echaron a andar la maquinita de dinero del Banco de México (que en aquél entonces no era autónomo como lo es ahora) así como contratación de deuda e inundaron la economía, creando falsas bonanzas, dizque generando crecimiento y empleos, pero a un altísimo costo que aún no terminados de pagar. Hoy en día muchos añoran esos días, y creen, todavía, que las soluciones dependen de una sola persona o del poder divino. Muchos, que ya olvidaron la causa raíz de las terribles devaluaciones y crisis sexenales de los 70’s y de los 80’s, hoy se atreven a afirmar que la solución al desempleo es aumentar el gasto gubernamental. ¿Acaso no se acuerdan que fueron esos deudas enormes, la impresión de dinero sin respaldo, el déficit creciente lo que nos sumergió en devaluaciones e inflaciones que acabaron con el poder adquisitivo de todos nosotros?
¿De qué sirve tener un empleo si cada mes ganas menos, te alcanza para menos? ¿Ya olvidamos esos años de los 70’s, 80’s e incluso en 1995, que los aumentos de sueldo año eran de 2 y hasta 3 cifras, aumentos de sueldo cada 2 o 3 meses, pero que la inflación (la oficial, porque la real siempre ha sido mayor) siempre estaba 5, 10, 15 y hasta 30 puntos porcentuales por arriba de los aumentos? No, no se puede aumentar el gasto por decreto presidencial. No se debe aumentar el gasto de manera arbitraria. El crecimiento económico debe darse por un esfuerzo en conjunto, por un desempeño eficaz y eficiente de todos los actores económicos, siempre respaldado por un aumento en la productividad y en el valor agregado de los bienes y servicios, no por un aumento del gasto público cuyo único respaldo sea un mayor déficit.
Hoy, quienes más se quejan de que no se generan empleos suficientes (lo cual es cierto, nadie lo niega) son los mismos que se han opuesto a las reformas o cambios propuestos por Fox. Veamos algunos ejemplos: ¿Recuerdan el caso del nuevo aeropuerto para la Cd. de México? ¿El que se canceló por los macheteros de Atenco? Bueno, ese tipo de inversión pública y privada es la que genera empleo, y empleos permanentes. Esa inversión habría generado miles de empleos directos, y docenas de miles indirectos. Esa zona del DF y del Estado de México habrían experimentado un explosivo crecimiento comercial e industrial. Siempre junto a los aeropuertos se crean docenas, cientos de empresas. Pero no, se politizó el asunto, pudo mas la intransigencia y la sinrazón, y al final todos perdieron. De hecho, por aquel asunto aún no hay gobernabilidad en ese municipio, no se han podido celebrar elecciones porque no se ha querido aplicar el estado de derecho.
¿Se acuerdan de la Reforma Eléctrica? Bueno, el gobierno no tiene el dinero para invertir y satisfacer la creciente demanda de electricidad. Y aunque tuviera el dinero, no es obligación del Estado generar energía eléctrica. Eso es un paradigma. ¿Por qué diantres tiene que usar el gobierno dinero de mis impuestos (o endeudarse dando como garantía los impuestos que pagaré el día de mañana) para que las grandes industrias, los grandes consorcios comerciales tengan suministro eléctrico constante? Que los ricos arriesguen su dinero y ellos mismos generen su propia electricidad y que ellos mismos la compren. ¿Cuál es el problema en eso? La CFE simplemente debería trasmitir y distribuir la energía, actuando como una gran alberca, para mantener la soberanía y evitar los monopolios regionales en la generación. Pero de eso a afirmar que no debemos dejar que empresas privadas (nacionales o extranjeras, no importa, recuerden que el capital, en este mundo globalizado, ya no tiene nacionalidad) construyan, operen y vendan electricidad hay un abismo; un terrible abismo que detiene el crecimiento y que no genera empleos. Con la simple reforma eléctrica, en la cual se creara un mercado de electricidad, se prevé que la economía crecería entre un 1 y un 2% adicionales.
¿Qué me dicen de la Reforma Fiscal? ¿Cómo podemos competir en la captación de inversiones productivas (esas que son las que generan empleos) con países como China donde la tasa de ISR es del 20% o con Irlanda donde es de un 12.5% contra el 34% que tienen que pagar las empresas? ¿a dónde se irán los empresarios a poner sus empresas? La respuesta es obvia, ¿no? Lástima que nuestros políticos, nuestros legisladores, vean todo con su miopía ideológica, en el mejor de los casos, o con su miopía de sus deseos malsanos de regresar al poder, fastidiando al de enfrente, en el peor de los mismos, de tal manera que este país no progrese.
Ya vimos que el gobierno no debe, ni puede, endeudarse o imprimir dinero para aumentar el gasto, pues eso causaría males mayores y, de generar crecimiento, este sería de corta duración, seguida de una crisis que destruiría todo lo construido. Es por ello que debemos entender que, si bien es cierto que no hay crecimiento ni generación de empleos, la estabilidad macroeconómica nos ha permitido no caer en una crisis peor, como la de 1995. Hoy, no hay crecimiento, pero nuestros sueldos se han mantenido. Muchos hemos podido endeudarnos para invertir en una casa, en nuestro patrimonio. De tener las inflaciones de las décadas pasadas, muchos estaríamos rentando, tirando nuestro dinero, o en el peor de los casos, viviendo con familiares. La estabilidad macroeconómica no es un fin, es un medio. La baja inflación, y las bajas tasas de interés, no garantizan que habrá crecimiento económico, pero la falta de ellas, si aseguran que no lo habrá. En serio no puedo creer que ya hayamos olvidado tan fácilmente lo vivido en 1995, el caso más reciente.
El crecimiento no vendrá del gobierno de manera directa, a el Estado no le corresponde darnos trabajo todos, pero si le corresponde crear un marco legal en el cual todos nos desenvolvamos libremente, de manera productiva y competitiva, de tal forma que todos tengamos la oportunidad de progresar. Es mucho mejor reducir los impuestos para promover las inversiones, mismas que generen empleos, mismos que paguen mas impuestos y consumo, mismos que motivarán mas inversiones, empezando un círculo virtuoso, que aumentar los impuestos para dizque aumentar el gasto que genere crecimiento. Aumentar impuestos solo ocasionará mas recesión. Es un mito que aumentando impuestos a quien mas tiene se redistribuirá la riqueza. Al contrario, ya esta comprobado que a mayores tasas de impuestos, quienes más tienen hacen una de 3 cosas: evaden pagarlos, no invierten, y/o sacan su dinero del país. En cambio, cuando se tienen impuestos competitivos, los ricos, los dueños del capital, tienen una motivación más para invertir, pues tendrán mayores ganancias. Al invertir, generan trabajo para quienes menos tienen, lo cual si redistribuye la riqueza. Además, cuando una economía se acerca al estado de pleno empleo, los salarios tienden a subir, las prestaciones también, y por ende el nivel de vida de la población. Si hay mas gente con trabajo, tendrán dinero para gastar mas, lo cual hará crecer el mercado interno, generando mas inversiones y empleos, fortaleciendo el ciclo virtuoso. Obviamente a mayor cantidad de personas trabajando, mas empresas pagando impuestos, mas consumo, los ingresos del gobierno aumentan. Ingresos que pueden ser usados, entonces si, en cosas prioritarias del Estado, como educación, salud y seguridad.
Esto que aquí se escribo no es algo nuevo, no es el hilo negro. Muchos países, otrora tercermundistas, hoy ya están en el primer mundo, como España, o en vías de serlo muy pronto, como Irlanda o Chile. ¿Por qué aquí tenemos que seguir donde mismo, con los mismos paradigmas y tabúes? En China y Cuba, los países que todavía se supone son comunistas, se permite la inversión privada en energía eléctrica, gas natural y petróleo. Aquí en México hablar de inversión privada, ya no digo la extranjera, es como mentarle la madre a los políticos. Si, esos mismos políticos que hoy acusan a Fox de ser el culpable de la falta de crecimiento en todo el mundo, y por ende en México. Recordemos bien esto: La soberanía no se tiene con la propiedad de los bienes de producción, sino con el control de las reglas del juego, de las leyes, del marco jurídico, del Estado de Derecho. Hoy tenemos que importar gasolina y gas natural carísimos de Texas, porque no tenemos la capacidad de producirlos aquí. Seríamos más soberanos si tuviéramos una Constitución que dijera que cualquiera puede refinar petróleo y vender gasolina y diesel en el país, siempre y cuando el petróleo usado sea mexicano y su refinación haya sido en territorio nacional. ¿Se imaginan cuantos empleos se crearían en un año, poniendo ese párrafo en nuestra Carta Magna? Con unas reglas del juego así, PEMEX tendría recursos para enfocarse, de manera exclusiva, en la exploración y extracción de petróleo y gas, la cual si no debe estar en manos privadas, mucho menos extranjeras, dándonos plena autonomía y soberanía. Este tipo de cambios estructurales, que generaría empleo y crecimiento en el país, ¿no se han dado por culpa de Fox o de los legisladores y partidos políticos? Razonemos bien la realidad, no nos quedemos con los titulares de periódicos y noticieros sensacionalistas.
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