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 Orden y simplicidad
09 de abril de 2007 09:50

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Dany Portales

Por cuestiones personales toda esta semana he estado en Estados Unidos, específicamente en la Ciudad de Nueva York. A casi dos años de los atentados terroristas a las Torres Gemelas y al Pentágono todo parece normal, excepto por las medidas de seguridad en aeropuertos, edificios y monumentos nacionales. Es increíble como una nación, golpeada tan fuertemente en su corazón financiero y de negocios, ha sabido recuperar su dinamismo y normalidad. Claro que la economía aún esta lenta, la desaceleración que ya se veía venir mucho antes del 9/11 del 2001, se convirtió en una depresión de la cual apenas se empieza a salir, sin muchas ganas cabe mencionarlo.

Sin embargo, de lo que realmente quiero hablar es de cosas que, comparando, uno se da cuenta que no tenemos en México y que bien nos haría tener. Me refiero principalmente al orden y simplicidad de las cosas con las que la vida se desenvuelve en un país de 1er mundo. El sistema de transporte fue lo que más me impresionó, por su coordinación. En mis viajes anteriores a este país, motor del mundo, siempre había rentado un automóvil. Todos los viajes habían sido por cuenta del trabajo y uno puede darse esos lujos. Pero ahora no podía darme ese lujo. Además, Nueva York, específicamente la isla de Manhattan es famoso por su falta de espacio, de lugares de estacionamiento, y los pocos que hay, son carísimos. Vi lugares que cobraban hasta 10 dólares por hora. Además, esta gran ciudad es para conocerse despacio y a pie. Así que usamos bastante el autobús y los “ferries”. Para muchos no es noticia saber que en EU, al menos en las grandes ciudades, los autobuses tienen un horario al minuto, y lo cumplen cabalmente. Con los horarios y rutas en la mano, uno puede moverse fácil y rápidamente por toda la ciudad.

No puedo creer que en México no podamos implementar sistemas semejantes en nuestras ciudades. ¿Acaso se requiere de alta tecnología para cumplir con un horario? Y claro que todo esta calculado a la perfección, pues ya saben cuanto se tarda el autobús en recorrer su trayectoria a distintas horas del día, dependiendo del día de la semana. Del mismo modo, en la mañana y en la tarde, cuando hay mas movimiento de trabajadores y estudiantes, la frecuencia aumenta, de tal modo que los autobuses nunca van llenos, con gente colgando de sus puertas. De hecho, tienen un máximo de personas que permiten de pie, y el chofer nunca violará esa regla. Claro esta que los autobuses no se paran a subir/bajar pasaje en cualquier esquina, ni a mitad de calle, ni en segunda o tercer fila. Las paradas ya están fijas y todo mundo las conoce. Obviamente no dudo que en situaciones extraordinarias el sistema falle, por un accidente, un congestionamiento inusual, falla de la energía eléctrica (como el apagón que sufrieron aquí la semana pasada), etc. Pero en la gran mayoría de los casos el sistema funciona.

Los autobuses están limpios, los asientos son comodísimos, tanto o más que un autobús de los llamados “foráneos” en México, o los de un avión. Todos traen clima y calefacción. En resumen, un sistema de transporte de primer mundo. ¿Por qué no podemos tener algo así? ¿Por qué las autoridades locales, municipales y estatales, de todo el país no pueden imponer estas reglas y lograr un sistema de ese tipo? La respuesta no es tan sencilla como poner las reglas y vigilar que se cumplan. Un sistema así es caro. Dependiendo de la ruta y de la distancia el boleto por persona varía entre 15 y 30 pesos. Muchos dirán que en EU los trabajadores ganan más que aquí en México así que pueden pagar 3, 5 o 10 veces mas que aquí. Pero todo es relativo, aquí ganan más, pero sus gastos también son mas caros, las rentas son carísimas, algunos servicios también. El transporte, como vemos, lo es también. Sin embargo, el combustible si es más barato aquí en EU, y aún así el boleto es mas caro. Si quisiéramos poner un sistema así en México, no resultaría con las actuales tarifas, no sería viable. Desde el costo de las unidades, más lujosas, hasta un mejor sueldo y capacitación para los operadores, la tarifa tendría que ser 4 o 5 veces más cara. Ya me imagino si un alcalde o gobernador propone algo así, la gente le bloquea todo la ciudad.

Mientras la economía no mejore de manera sostenible en el país, de tal manera que los sueldos suban por méritos y productividad así como por el pleno empleo, muchas cosas permanecen inviables. Sin embargo, no tenemos por que copiar todo a imagen y semejanza de otros lados. Por ejemplo, un sistema de horarios y frecuencias variables, de tal manera que el sistema de transporte urbano sea más confiable y seguro, no requiere de mucha inversión por parte de los concesionarios, por ahí si se podría empezar. Mejorar los sistemas de transportes, hacerlos más confiables, rápidos y seguros, ayudaría a disminuir la contaminación, ahorrar recursos y hacer más productiva a la sociedad toda.

Otro asunto que siempre me ha impresionado de EU es su infraestructura vial: sus carreteras, sus autopistas, sus calles. Todo esta perfectamente comunicado, hay túneles, puentes, autopistas de 8 y 10 carriles, libres, de cuota, conexiones, nudos viales completos, y un largo etcétera. Y siempre hay algo en construcción o en mantenimiento. La actividad no se detiene, lo cual ayuda bastante a la economía interna. Esta semana vi un programa del “History Channel” donde comentaron que EU se convirtió en potencia marítima hasta principios del siglo XX, cuando por mandato del presidente y del Congreso se tomó la decisión, como país, como nación con visión de largo plazo, en tener la flota más grande del mundo, con la condición que todos los barcos, así como el 100% de sus componentes, fueran de manufactura estadounidense. Tal esfuerzo representó un enorme gasto para el gobierno a lo largo de varios años, pero al poner esa simple condición se obligó a que todo ese dinero regresara a la economía, la hiciera crecer, la alimentara, fortaleciendo el círculo virtuoso. EU no contaba con mucha tecnología, pero ese reto obligó a que se gastara en investigación y desarrollo de materiales, de sistemas, de inventos. En lugar de ser un gasto, fue una inversión, con la ventaja de que convirtió al país en una potencia de ultramar. Claro, sus intenciones imperialistas tuvieron, pero desde el punto de vista de los habitantes de este país eso es lo que se quería. Malo para el resto del mundo, pero bueno para los gringos, y así es como debe ser todo gobierno, buscar el beneficio de sus ciudadanos.

Pero volviendo a las carreteras y como ayudan al mercado interno, aquí en EU todos los automovilistas, al comprar la gasolina o diesel, están pagando por la construcción de nuevas carreteras, puentes, túneles, y el mantenimiento de los mismos. Así es, hay una cantidad fija, que varía de estado a estado, dependiendo de los planes de cada uno, que se cobra por cada galón. También hay un impuesto federal, que se usa para el mismo fin, infraestructura carretera, y por último el impuesto al valor agregado, que es mucho menor a nuestro IVA del 15%. En resumen, quienes pagan por las carreteras, por las autopistas, por los grandiosos puentes y túneles son única y exclusivamente todos aquellos que tienen automóvil. Y aún así, la gasolina es más barata en EU que en México y eso que el petróleo anda por arriba de los 20 dólares el barril. Sé que ya inició un foro para la Reforma Fiscal entre el gobierno federal, los estatales, municipales, el Congreso, trabajadores, industriales, académicos, entre otros. Pero mientras no tengamos un sistema fiscal simple, sencillo, sin tantos trámites, impuestos, tarifas, tablas, vericuetos, exenciones, rangos, y quien sabe que otras tantas cosas, nunca saldremos de nuestro tercermundismo.

La gasolina sólo debería tener impuestos divididos en 4: uno municipal, otro estatal, y dos federales. Los primeros serían para construcción y mantenimiento de la infraestructura vial y cada municipio, cada estado y la federación lo determinarían por su cuenta, de acuerdo a sus planes y necesidades. El 2º impuesto federal sería el IVA, que todo producto debe tener. Sin embargo, hoy en día estamos pagando la mitad del precio en impuestos y no sabemos que se hacen con ellos. Yo no tendría ningún problema por seguir pagando el mismo precio por la gasolina si supiera que una parte va directo a mi municipio, con transparencia, para mantenimiento de las calles, otra parte para el estado, para obras del interés local, y otra parte directamente a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, sin que Hacienda toque un solo centavo, para carreteras federales.

Lo mismo se debería hacer con PEMEX, simplificar su régimen de contribución. Del total de sus ganancias netas, antes de impuestos, debería destinar un cierto porcentaje para reinversión y crecimiento de la propia paraestatal, un 10 o 20% sería genial para mantener a Petróleos Mexicanos a la vanguardia. Luego, otro porcentaje similar para obras de infraestructura y sociales en las zonas donde PEMEX directamente afecta a la población, por sus operaciones. Un 20% de sus ganancias directamente a Hacienda, por impuestos (es decir, reducir el IRS para empresas del 34% a un 20% para ser competitivos internacionalmente en la captación de inversiones y reinversiones), y el resto directamente a la SEP, para apoyar a la educación y la investigación. Un sistema así, donde viéramos de manera palpable y directa los beneficios de PEMEX nos haría sentir que realmente pertenece a todos los mexicanos y no como hoy, que pertenece al PRI, a su sindicato y a la SHCP.

Si realmente se llega a una reforma fiscal esta tiene que ser sencilla, con 2 impuestos (IVA e IRS) competitivos internacionalmente, y que elimine todos los sectores privilegiados y exentos que solo facilitan la evasión. Tiene que ser una reforma que sea completa de tal manera que ya no se requieran misceláneas cada año. Cambiar las leyes fiscales cada año agrega un alto grado de incertidumbre a los inversionistas y a los contribuyentes en general, nunca sabemos cuanto vamos a pagar el año que entra, ¿cómo arriesgar millones de dólares, o miles de pesos en un changarro, si el año que entra todo puede cambiar? Una reforma que amarre a los ingresos con los egresos de tal manera que se autosostenga, que ya no haya déficit, y que eventualmente paguemos nuestras deudas. Una reforma que le dé suficientes recursos al gobierno para cumplir con sus obligaciones sociales, educativas, de seguridad y salud. Ojalá pronto veamos algo así para bien de todos los mexicanos. Pero no quiero ser pesimista, y tal vez nunca veamos algo así; hay muchos intereses corporativistas, sindicales, industriales y políticos en muchos sectores económicos del país que una reforma de ese tipo les quitaría acceso a recursos o poder social y político que probablemente se nieguen a que este país avance. Identifiquemos a esos grupos, señalémoslos y no dejemos que sigan deteniendo a este país.