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En resumen:
Reuters.- (23-09-2003).- CIUDAD DEL VATICANO.- ¡Por favor! No se puede bailar en los pasillos de las iglesias ni aplaudir, somos católicos. Además, preferimos monaguillos en los altares y no niñas.
Estas son algunas de las advertencias contenidas en un borrador del documento que el Vaticano está preparando para hacer frente a lo que llama "abusos de la liturgia" durante la misa, que es el rito central de la adoración a Dios en la Iglesia Católica Romana.
De acuerdo con la revista mensual "Jesús", una influyente publicación de la iglesia católica, el borrador insta a los fieles a informar a los obispos de sus diócesis o al Vaticano sobre cualquier actividad sospechosa de abusos de la liturgia durante la misa.
La revista publicó en su número de octubre un artículo en el que se comentan algunas partes del texto del borrador.
Si el borrador se autoriza tal como está ahora podría incidir en muchas de las prácticas actuales de la liturgia en numerosos países desarrollados, sobre todo en Estados Unidos y Europa occidental.
Según la revista, el borrador dice que debe evitarse que las niñas ayuden al sacerdote en el altar durante la celebración de la misa y que ésto sólo puede permitirse si "hay una causa pastoral justa".
La revista añadió que "los sacerdotes no deben sentirse nunca obligados a buscar niñas para esta función".
En 1994, el Vaticano otorgó a los obispos el poder individual de decidir en sus diócesis si autorizaban o no que las niñas pudieran ayudar en el altar.
Sin embargo, grupos conservadores de la iglesia católica están en contra de que las niñas ayuden en el altar, alegando que su presencia desgasta la posibilidad de que los niños puedan ser reclutados más adelante para el seminario.
Otros grupos tradicionalistas católicos ven en la presencia de niñas en el altar el umbral para las mujeres sacerdotes, algo que la iglesia católica prohíbe.
Medios de prensa italianos dijeron que la reacción inicial al borrador, que circuló entre los obispos del mundo, fue negativa y que el documento deberá ser modificado aunque sea parcialmente.
REZAR, NO APLAUDIR
El borrador desalienta también la costumbre de aplaudir y bailar "dentro de los sagrados recintos" de la iglesia.
Pero, irónicamente, los sermones del Papa Juan Pablo II durante las misas que oficia --incluidas las de la Basílica de San Pedro-- son frecuentemente interrumpidos por fuertes aplausos de los feligreses.
Algunas de las misas que ha oficiado el Papa en Roma y en otras partes del mundo, han incluido bailes. En especial en países de Asia, Africa y América Latina.
El borrador, realizado por dos departamentos del Vaticano que son los encargados de revisar la doctrina y la liturgia de la iglesia católica, fue ordenado por el Papa, quien eventualmente debe autorizar la versión final.
El texto advierte también sobre el uso de lenguaje no bíblico durante la misa, como leer poesía de autores célebres.
Asimismo, desalienta la costumbre de comulgar con la hostia y el vino.
Los católicos creen que Jesucristo está presente en la hostia y el vino, pero el borrador dice que es preferible recibir sólo la hostia al comulgar.
El "autoservicio" en la comunión también es censurado en el texto, en donde se dice que no es bueno que los fieles tomen por sí mismos la hostia del cáliz.
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