La derecha española, tras su histórica victoria electoral del domingo, afronta el desafío de impulsar la economía y contener la presión de los mercados, pero también deberá abordar cuestiones como el fin definitivo de ETA o posibles protestas por las probables medidas de austeridad.
Pese al resultado de los comicios, la tensión en los mercados financieros no daba tregua a España y, este lunes, la Bolsa de Madrid perdía más de un 3% a pocos minutos del cierre, y las tasas de las obligaciones españolas a diez años subían al 6,406%, encareciendo más aún la financiación del Estado.
La agencia de calificación financiera Standard and Poor's mantuvo sin cambios la nota atribuida a la deuda española, 'AA-' con perspectiva negativa, porque, aunque 'la clara mayoría' lograda por la derecha puede facilitar la puesta en práctica de medidas, la economía y las finanzas públicas siguen sometidas a presiones, como 'un elevado desempleo'.
Constatado que el mero hecho de su victoria no ha cambiado un ápice el panorama económico, el líder del Partido Popular (PP) y próximo presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, deberá tomar medidas para aliviar la presión de los mercados sobre España y mejorar la situación de su economía, lastrada por un desempleo récord (el 21,5%) y la amenaza de una vuelta a la recesión en 2012.
Gilles Moec, analista de Deutsche Bank, opinaba este lunes que, con la aplastante mayoría lograda en las urnas (186 de los 350 escaños del Congreso de los Diputados, frente a los 110 escaños socialistas, el peor resultado de su historia), Rajoy se centrará en tres aspectos básicos.
'Un avance más rápido en la reestructuración del sector bancario', 'una reforma más profunda del mercado de trabajo' y 'más austeridad con una bajada del gasto, sobre todo en sanidad y en el gasto de las regiones', señaló.
Sin embargo, Antonio García Pascual, del banco Barclays, advertía de que, aunque esas medidas serán muy bien acogidas por los mercados, 'quizá no sean suficiente para estabilizar la deuda soberana española'.
'Ahora mismo, no dependemos sólo de nosotros, estamos un poco vendidos a las decisiones europeas', explicó Soledad Pellón, de la correduría bursátil IG Markets, antes de añadir 'lo que realmente importa es si el Banco Central Europeo va a llegar a un acuerdo para ser el último prestamista de los países'.
Consciente de la dura situación, Rajoy fue cauto el domingo tras su victoria electoral y aseguró que los españoles 'van a dar la batalla a la crisis', pero matizando que 'no va a haber milagros. No los hemos prometido'.
Su mayor baza contra la crisis será un poder político casi omnímodo, con una holgada mayoría absoluta a la que se suma un amplio poder regional (gobierna en 13 de las 17 regiones) y municipal.
En el terreno político, uno de los grandes retos será gestionar el proceso del fin de ETA, en el que desempeñará un papel crucial la izquierda independentista vasca, cuya nueva marca electoral, Amaiur, entró con fuerza en el Congreso con siete diputados, convirtiéndose en la mayor fuerza vasca del Parlamento español.
'Es un mensaje claro de que la ciudadanía vasca quiere reforzar el proceso de normalización y pacificación', dijo este lunes a la AFP Jon Iñárritu, elegido diputado por la provincia vasca de Vizcaya.
El PP advirtió durante la campaña de que no negociarán con ETA, pero Gorka Landaburu, director de la revista política Cambio 16, cree que Rajoy no tendrá más remedio que 'buscar soluciones'.
'Estoy convencido de que habrá generosidad, porque acabar con ETA ha sido el deseo que han tenido todos los presidentes del gobierno español y ahora, a Rajoy, le viene con todo el trabajo hecho', explica Landaburu.
Otro flanco político que puede abrírsele al PP es la contestación social en las calles, por parte de la izquierda política o sindical (debido a su previsible política económica) o por parte de los 'indignados', debido a lo que éstos consideran crisis del modelo político.
'Se abre un tiempo donde los sindicatos y los partidos políticos de izquierda van a jugar un papel muy activo', vaticina el analista político Antón Losada.
'Estoy convencido de que se puede esperar un gran movimiento social', dice Manuel Nolla, un prejubilado de 64 años que ejerce de portavoz de la comisión de economía de los 'indignados' de la madrileña Puerta del Sol.
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