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Reuters (25-08-04) MOSCU.- Un acto terrorista, un problema mecánico o un error de la tripulación son las causas que podrían explicar por qué dos aviones rusos de pasajeros se estrellaron casi simultáneamente, matando a las 89 personas que viajaban a bordo, dijo el miércoles el principal investigador de Rusia.
El fiscal general, Vladimir Ustinov, dijo al presidente ruso, Vladimir Putin, que no tenía una visión clara de qué había pasado con los aviones -un bimotor Tu-134 y un Tu-154, de tres motores-, que despegaron el martes por la noche del aeropuerto Domodedovo de Moscú, con apenas una hora de diferencia, hacia dos destinos distintos.
Las caídas de los aviones ocurrieron casi al mismo tiempo, separadas apenas por unos pocos minutos.
"Estamos examinando una serie de versiones, entre ellas, un acto terrorista y factores humanos y técnicos", dijo Ustinov a Putin en una reunión con los jefes de la FSB, el servicio de seguridad ruso, y el ministerio de Emergencias.
La reunión fue transmitida por la televisión estatal a todo el país.
El Tu-134 que volaba hacia Volgogrado cayó cerca de la localidad de Tula, al sur de Moscú. Minutos después, a unos 800 kilómetros de distancia, el Tu-154 con destino a Sochi -un centro turístico en el litoral del Mar Negro- se estrelló cerca de la ciudad de Rostov, un importante centro fluvial junto al río Don.
La aerolínea rusa Sibir, dueña del Tu-154, dijo que los pilotos habían activado una alerta de secuestro poco antes de que se estrellara su avión, que transportaba 46 pasajeros y ocho tripulantes.
"El mensaje fue enviado justo antes de que se perdiera todo contacto con el avión y desapareciera de nuestras pantallas de radar", dijo la segunda aerolínea más importante de Rusia en una declaración.
La amplia área por la que estaban repartidos los restos del avión sugiere que la aeronave estalló en el aire, opinó la compañía aérea.
Volga-Aviaexpress, una pequeña aerolínea regional a la que pertenecía el Tu-134, dijo que la tripulación no reportó ningún problema a bordo antes de que el avión se estrellara con sus 43 pasajeros y tripulación. Después el Ministerio de Emergencias de Rusia informó que había 44 personas a bordo.
Los investigadores recorrían los campos donde cayeron los aviones, dos regiones de la estepa rusa casi idénticas.
A lo largo de decenas de kilómetros había fragmentos de metales retorcidos, restos de asientos y pedazos de ropa.
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Putin, que suspendió sus vacaciones de verano en el centro turístico de Sochi, en el litoral del Mar Negro, y regresó de inmediato a Moscú, ordenó a la FSB que investigue el caso, algo que se hace en Rusia sólo cuando existen sospechas de terrorismo.
En Rusia hay un gran temor a sufrir ataques en anticipación a las elecciones presidenciales que se realizarán el domingo en la convulsionada región de Chechenia. Los rebeldes separatistas han jurado que interrumpirán los comicios.
Observadores políticos opinaron que el hecho de que un avión se hubiera estrellado pocos minutos después que el otro sería probablemente algo más que una mera coincidencia.
"Sería extraño si no fuera sabotaje", expresó David Learmount, uno de los editores de la revista especializada en cuestiones de aviación Flight International.
El desastre tiene lugar en un contexto de violencia en Chechenia, donde el Kremlin lucha contra los separatistas desde hace más de una década. Los rebeldes lanzaron la semana pasada una incursión mayor en Grozny, la capital chechena.
Los separatistas chechenos moderados negaron cualquier papel en las caídas de los aviones.
Cuando le preguntaron si su grupo era responsable de las caídas, Akhmed Zakayev, un portavoz de Aslan Maskhadov, el líder separatista checheno, dijo a Reuters en Londres: "Por supuesto que no".
Testigos en tierra escucharon una explosión del Tu-134 antes de que se estrellara a 150 kilómetros al sur de Moscú.
Los investigadores recuperaron las grabadoras de datos de vuelo de ambos aviones y las enviaron a Moscú para ser analizadas. La televisión estatal rusa informó que los funcionarios esperaban recuperar la información para el jueves. (Oliver Bullough y Maria Golovnina en Moscú y Miral Fahmy en Dubai)
