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Guerra contra el narcotráfico

 
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AP © Derechos Reservados
Editorial
 
En el combate al narcotráfico, la responsabilidad es compartida, tanto México como Estados Unidos deben primero fomentar valores que eviten el consumo de enervantes, mientras haya demanda siempre existirá quien se arriesgue a traficarlos la droga.
 
 
Dany Portales/Editorialista
La semana pasada Tony Garza, Embajador de EU en México, advirtió en un comunicado a los ciudadanos de su país del riesgo que corrían al visitar las ciudades fronterizas de nuestro país, principalmente en Tamaulipas, por los casos de secuestros y asesinatos que habían sufrido.

También hizo un juicio respecto a la lucha contra el crimen organizado que el gobierno mexicano lleva a cabo, principalmente contra las mafias del narcotráfico.

El embajador estadounidense no dijo nada que no supiéramos o sufriéramos ya los mexicanos, que los narcotraficantes han rebasado al Estado Mexicano, que lo han infiltrado, que lo han corrompido, que están fuera de control. Sin embargo, el gobierno foxista se ofendió por tales señalamientos asegurando que México (PGR, PFP, el Ejército) tenía todo bajo control.

Incluso legisladores de oposición, del PRI y PRD, se pusieron momentáneamente del lado de Fox afirmando que las declaraciones del embajador “gringo” eran injerencistas y que violaban nuestra soberanía.

Al menos “reconforta” saber Fox no es lo que más aversión causa a la oposición. ¿Realmente era necesaria esa reacción del gobierno y políticos mexicanos?

Desde el punto de vista diplomático y de las formas, el comunicado del Embajador Garza si estaba fuera de los cánones establecidos, de hecho llegó primero a las redacciones de los medios de comunicación mexicanos que a las oficinas de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

Sin embargo, la gran mayoría de los mexicanos (por no decir todos) sabemos que lo que dijeron sobre nuestro gobierno y policía es cierto, es la triste realidad. La verdad no peca pero incomoda.

Además, el gobierno del Presidente Fox no se ha caracterizado, precisamente, por seguir los cánones de la diplomacia internacional. Lo que pasa es que los mexicanos, tradicionalmente, no somos muy tolerantes a la crítica, siempre intentamos defendernos, excusarnos, echarle la culpa a otros, negar la realidad.

Lo vemos en los deportes, la política, en la industria, en todos lados. Es parte de lo que nos mantiene rezagados, como pueblo, ante otras culturas.

Este comportamiento viene en el mismo “paquetito idiosincrásico” que otros tales como el “de mañana lo hago/te pago”, esperar que el Cielo o el Gobierno resuelvan nuestros problemas, ser exitoso sin trabajar, exigir/esperar “lonche gratis” en todo, o solo reclamar nuestros derechos como ciudadanos pero hacernos locos con nuestras obligaciones.

Claro que no podemos generalizar todo esto al 100 por ciento de los mexicanos, pero sin duda tenemos que reconocer que, como pueblo, nuestra inclinación a estos comportamientos es notable.

No hay duda que el crimen organizado, específicamente el relacionado al narcotráfico, controla muchas zonas del país, incluidas las cárceles. Este no es un problema nuevo, de los últimos años, sino que tiene décadas.
 
 


AP © Derechos Reservados
 
En sexenios anteriores, los narcotraficantes pagaban sus cuotas en decomisos a las “autoridades”, daban su moche, y los dejaban “trabajar”. Muchos gobernantes lo veían como un problema ajeno a México, que sólo les concernía a los gringos. Y así fue hasta que los “güeros” comenzaron a presionar al gobierno pues la oferta de drogas en EU seguía creciendo.

La lucha contra el narcotráfico, de manera abierta o al menos con más intensidad, tiene pocos años, quizá 10 o 15 cuando mucho. Sin embargo es muy difícil combatir a una mafia que supera en armamento, recursos y poder fáctico a las propias autoridades.

Simplemente partiendo del hecho que muchos policías federales, estatales, municipales, y miembros del ejército han sido comprados por el narcotráfico la lucha se antojo imposible. ¿Cómo colocar un retén de manera efectiva cuando los narcotraficantes saben con anticipación donde se instalará y por cuanto tiempo? ¿Cómo capturar a un capo o catear un domicilio cuando todavía no firma la orden el juez y los delincuentes ya se enteraron?

Es tanto el dinero que se maneja en el narcotráfico que pocos tienen la honestidad suficiente para resistir un soborno de ese tamaño. Los sueldos de los policías son bajísimos, tienen poco o nulo entrenamiento, escasa educación, lo que facilita que la tentación por el dinero “fácil” sea efectiva.

Pero la pobreza o poca educación no es sinónimo de deshonestidad y de corrupción, no generalicemos tampoco. Hay muchos buenos elementos que dan su vida por proteger la de otros, por hacer valer la ley a pesar de todas las carencias.

Lamentablemente en este tipo de personas los narcos tienen otra estrategia: el miedo. A quien no logran convencer con dinero, simplemente lo amenazan de muerte, de lastimar a su familia, a sus seres queridos, si no acepta corromperse. Si muchos resisten la tentación del dinero, ¿cómo resistirse a una amenaza de muerte?

Recordemos el mensaje que mandaron hace dos semanas, cuando ejecutaron a 6 empleados del penal de “máxima” seguridad federal en Matamoros, sólo uno de ellos era custodio, los demás eran personal administrativo. Los “levantaron” al azar, simplemente querían mandar un mensaje intimidatorio a todos aquellos que intenten oponérseles.

¿Acaso el gobierno asignará guardaespaldas a todos los trabajadores de los penales? ¿Cada policía (federales, estatales y municipales), guardia de reclusorio, personal administrativo deberá tener ahora su escolta personal? Las declaraciones patrimoniales que los servidores públicos están obligados a presentar (cuando las presentan y si las presentan de manera fidedigna) pueden ayudar a identificar a quien se ha corrompido, pero ¿qué papel nos mostrará que un servidor público ha sido amenazado de muerte?

Esto no es un problema menor y no se cubre con desplantes nacionalistas y demagógicos como los que tuvieron Creel, Derbez, y Fox la semana pasada. ¿Qué hará el “gobierno del cambio” para detener de una vez por todas a los narcotraficantes? ¿Por qué se esperaron 4 años para actuar?

CONTINÚA...
 
 
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