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92 aniversario luctuoso | Máxima figura democrática de México, con su máxima ‘sufragio efectivo no reelección’ cambió el rumbo de su país | | |
Leticia Hernández Fundación México Unido Esta es la historia de un hombre que nació en el seno de una familia acaudalada, en la Hacienda el Rosario de Parras de la Fuente, Coahuila. Tomando en cuenta su situación económica, tuvo oportunidad de estudiar Comercio y Agricultura en Francia y Estados Unidos.
Se sabe que era un hombre con buenos sentimientos, tranquilo y emprendedor, que quería hacer algo para cambiar las injusticias que veía en su país. Cuando estudiaba en París, era conocido como “el tonto del chocolate”, porque distribuía dulces a los niños pobres del vecindario.
En México quería que la situación de los indígenas y campesinos cambiara, por lo que puso el ejemplo y empezó a mejorar la educación y salud de los trabajadores en su propia hacienda, mandó construir una escuela y también les brindaba servicios médicos; acción que fue imitada por otros hacendados del norte.
También deseaba que hubiera democracia y que la mayoría de la población viviera en un país civilizado y respetuoso de los derechos ciudadanos, tal como lo vivió en otros países. Sabía que Porfirio Díaz había sido un hombre muy útil para México, pero los tiempos habían cambiado y se necesitaban otras formas de conducir al país.
Su abuelo no entendía cómo alguien que había estudiado en las mejores universidades, que lo tenía todo, estaba luchando por ideales demócratas. Nadie entendió cómo un hombre bajito de estatura, ingenuo, confiado, compasivo y pacífico, trascendió a tal grado que, con sus ideas liberales, gestó la Revolución Mexicana.
Después de provocar la dimisión de Porfirio Díaz, se llevaron a cabo nuevas elecciones, en donde su fórmula –compuesta en la vicepresidencia por José María Pino Suárez-, triunfó y asumió el Poder Ejecutivo el 6 de noviembre de 1911.
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Si embargo, antes de que pudiera poner en práctica sus ideas liberales, tuvo que enfrentar diversos levantamientos armados.
Su gobierno fue atacado duramente por la prensa, no obstante nunca limitó sus libertades. Sus enemigos políticos, se aprovecharon de esta situación, acusándolo de inepto y de no haber cumplido con lo prometido a principios de la Revolución -como si cambiar un país fuera posible de la noche a la mañana, y por un sólo hombre-.
Él creyó siempre que la razón dominaría, sin embargo, Victoriano Huerta, a quien le había confiado la defensa del gobierno, conspiró en su contra con el embajador de Estados Unidos, Henry Lane Wilson, y lo traicionó: lo detuvo y mandó a asesinar, junto con Pino Suárez, el 22 de febrero de 1913.
Quien lo ejecutó, permanece en el olvido, mientras que nuestro hombre es recordado y admirado por su obra: La sucesión presidencial de 1910.
Hizo respetar la libertad de prensa durante su mandato, y su lema: “Sufragio efectivo no reelección”, permanece como la máxima democrática de nuestro país.
Sin la figura de Francisco I. Madero, sería imposible imaginarnos el México contemporáneo, pues es con él, nuestro país avanzó hacia la democracia e inauguró la forma de gobierno que hasta el día de hoy prevalece en nuestro país.
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