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MONTERREY, México- El periodismo de investigación se está volviendo un trabajo cada vez más peligroso en México, donde narcotraficantes dispuestos a disparar a la menor oportunidad están silenciando a balazos a quienes rastrean sus delitos.
El viernes, el director de un periódico que suele sacar los trapos sucios al sol fue baleado cuando llegaba a su casa en Poza Rica, Veracruz, en el este del país, en el quinto asesinato de un periodista en poco más de un año.
El atentado, que fiscales atribuyeron a una investigación sobre el cártel de la droga del Golfo, ocurrió apenas unos días después que una conductora radial recibió nueve disparos en la frontera y otro reportero desapareció en medio de una investigación.
"Hay un clima de impunidad como producto de la corrupción que existe en México (...) y periodistas sufren agresiones, amenazas," dijo Arturo Solís, un periodista y activista a favor de los derechos humanos de la ciudad mexicana de Reynosa, en la frontera con Estados Unidos.
"Si no los atienden, esta es la consecuencia," agregó.
Grupos relacionados con los medios masivos dicen que la región fronteriza, donde los cárteles se disputan el control del tráfico de cocaína, marihuana y anfetaminas, es uno de los sitios más peligrosos en el mundo para trabajar como reportero.
Cuatro periodistas fueron asesinados en México el año pasado, tres de ellos en la frontera. Sólo en Irak, Bangladesh y Filipinas hubo más reporteros asesinados que en México en el 2004, de acuerdo a la agrupación Periodistas Sin Fronteras.
El redactor Alfredo Jiménez Mota, especialista en temas de seguridad pública y narcotráfico, desapareció en el norteño estado de Sonora el 2 de abril, después de contarle a sus compañeros de trabajo en el diario El Imparcial que iba a reunirse con un contacto relacionado con una nota sobre drogas.
Raúl Gibb Guerrero, un periodista de 53 años de edad, director y propietario del periódico La Opinión en Poza Rica, fue asesinado el viernes tras recibir amenazas de muerte durante varios meses debido a historias sobre el cártel del Golfo y corrupción en el gobierno.
Tres días antes, Guadalupe García, conductora de un programa policiaco en la radio Stereo 91 XHNOE de Nuevo Laredo, junto a la frontera con Estados Unidos, recibió nueve balazos en diversas partes del cuerpo cuando llegaba a su trabajo.
"Los periodistas que investigan el crimen organizado y la corrupción oficial están en un gran peligro, debido a que las disputas se resuelven con el uso de violencia extrema y no con órdenes judiciales," dijo Carlos Lauria, del Comité para la Protección de Periodistas con sede en Nueva York.
"La situación se está deteriorando, especialmente en el norte de México, que es uno de los lugares más peligrosos en América Latina para reportear," añadió.
Los ataques han continuado incluso después de que el presidente mexicano, Vicente Fox, ordenó lo que calificó como "la madre de todas las batallas" contra los narcotraficantes.
Aunque algunos de los capos de los cárteles han sido arrestados, los narcotraficantes han contraatacado con una ola de asesinatos a lo largo de la extensa frontera con Estados Unidos.
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