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MIAMI.- "Al principio, cuando se vaya Fidel, reinará el pandemonio", dice Ramiro Molina, de 38 años, un gerente de ventas en Miami. "Festejos. Y después caerá la realidad como la niebla".
"No será una transición violenta", dice Mario López, de 50, tasador de propiedades. "Los cubanos no son gente violenta. Además, la gente del gabinete de Castro no ve la hora de que se vaya".
"Cuando muera Fidel, alguna gente allá dirá, 'no vengas a NUESTRO país a decirnos qué debemos hacer", dice Fernando Vega, barbero de 67 años. "Quédate en tu nuevo país y lava tu BMW"'.
En bares, restaurantes, lavanderías, peluquerías, agencias de viajes, tiendas e iglesias alrededor de Miami, en vecindarios como la Pequeña Habana, Sweetwater, Hialeah, Coral Gables, South Miami y West Miami, hacen conjeturas sobre lo que sucederá cuando Castro lance su último suspiro.
Aunque muchos piensan que no sucederá muy pronto. "Fidel no tiene cuentas ni renta que pagar, no tiene estrés. ¿Por qué todos piensan que morirá pronto?", se pregunta Olga Canals, de 78 años, que trabaja en la lavandería que es propiedad de su familia.
Efectivamente, dice Manuela Marichal, 58, su hija.
"Cada vez que parece que Fidel está a punto de morir, lo sacan de circulación, le cambian las pilas y vuelven a ponerlo a la vista del público. Para mí que le deben inyectar esteroides. Si no, no se explica tanta salud".
Algunos se van al otro extremo: "Creo que Fidel está muerto y su doble gobierna el país", dice Jeannete Edwards, 44, directora de recursos humanos, después de almorzar en el Café Versailles.
¿Volverían a Cuba si pudieran?
"Aquí tenemos leyes y gobierno; allá abajo uno no tiene un bledo", dice Alberto Campos, 56, un soldador que aprovechaba la hora del almuerzo para cortarse el pelo. "Así que dime tú: ¿por qué habría de volver?"
Nelson Ponz, 30, nativo de Union City, Nueva Jersey, que vino a Miami en busca de trabajo, coincide: "¿Irme allá? De ninguna manera. Florida representa el futuro para mí. Cuba representa el pasado".
Olga Reyes, 47, que hacía cola en una agencia de remesa de dinero en Hialeah, pronostica "el caos, cubanos contra cubanos, muchas represalias" por reclamos de propiedades entre los que se fueron de Cuba hace casi medio siglo. "Es algo que NO quiero ver con mis propios ojos".
Pero otros, como Lourdes Rodríguez, arquitecta de 45 años, ansían regresar: "Creo que debemos a nuestros abuelos el regresar a Cuba para convertirla en lo que debe ser".
Otros tienen motivos menos románticos para desear el regreso.
"Tengo seis hijos y tres ex esposas aquí en Miami", dice Armando Evora, 51, un albañil nacido en Cuba que llegó a Estados Unidos en 1962. "Necesito alejarme de aquí por un tiempo".
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