México.- En un ambiente de tensión política por acusaciones de soborno y gasto excesivo, poco más de 8,8 millones de votantes del Estado de México eligen hoy al gobernador en unos comicios considerados como un termómetro de las presidenciales de 2006.
Los tres principales partidos del país, el Revolucionario Institucional (PRI), el conservador Acción Nacional (PAN) y el izquierdista de la Revolución Democrática (PRD), han hecho todos los esfuerzos por ganar el puesto de nuevo gobernador del estado, que aporta la mayor cantidad de electores al padrón nacional.
Las elecciones se iniciaron en completa normalidad, a pesar de los retrasos en la instalación de algunas de las poco más de 15.000 mesas electorales en todo el territorio.
El procurador del estado, Alfonso Navarrete Prida, señaló que se han instalado más de un 90 ciento de los mesas "y ya han abierto casi un 60 por ciento de éstas".
Asimismo, informó de "incidentes menores" en algunos municipios rurales, la mayoría por propaganda indebida, y la impugnación de una mesa en San Salvador Atenco.
El consejero electoral del estado Bernardo Barranco añadió que se han registrado algunas tensiones en el municipio rural de El Oro, cerca de Atlacomulco, donde un grupo de indígenas mazahuas que rechazan su integración al ayuntamiento están "utilizando el proceso electoral para manifestarse".
No obstante, destacó que, hasta el momento, los comicios transcurren "de manera normal" y "en calma".
En el Estado de México, vecino a la capital del país, los ciudadanos podrán elegir a su gobernador de entre tres candidatos.
El primero en las encuestas, con un 46 por ciento de las preferencias, es Enrique Peña Nieto, del PRI y en alianza con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).
"Es un bonito día soleado y espero que invite a una participación copiosa de los mexiquenses", dijo tras votar, al tiempo que expresó su confianza en la imparcialidad de las instituciones electorales.
Los otros dos aspirantes son Rubén Mendoza, del conservador PAN, y Yeidckol Polevnsky, del izquierdista PRD en coalición con el Partido del Trabajo (PT), ambos por debajo del 30 por ciento de la intención de voto en los sondeos.
Cerca de 17.000 policías vigilan la seguridad del proceso electoral en el Estado de México y están "atentos a cualquier foco rojo que se pueda dar", dijo el consejero Barranco.
Las elecciones de gobernador se producen en un clima de acusaciones cruzadas de cohecho, propaganda indebida, uso de recursos oficiales y gasto excesivo en las campañas, entre otras descalificaciones.
Incluso 45 días antes de las elecciones, los integrantes del Instituto Electoral del estado se vieron forzados a renunciar tras las acusaciones de soborno en la contratación del material electoral.
En ese marco, el presidente del PRD, Leonel Cota Montaño, señaló que su partido impugnará las elecciones.
El Estado de México actualmente es gobernado por el priísta Arturo Montiel, quien tiene la aspiración de ser candidato del PRI a la presidencia el próximo año.
EL PRI quiere mantener la plaza bajo su poder y capitalizar así su fuerza en las elecciones presidenciales de 2006.
Lo mismo pretende hacer el izquierdista PRD, cuya candidata, la empresaria Polevnsky, es apoyada por el alcalde del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, favorito en las encuestas a suceder a Vicente Fox en 2006.
En el pequeño estado de Nayarit, ubicado en la costa Pacífico, entre Jalisco y Sinaloa, también se celebran elecciones hoy.
Unos 654.248 electores salen a votar bajo torrenciales lluvias para renovar al gobernador, 20 alcaldías y los 30 diputados del Congreso local.
El presidente del Consejo estatal Electoral, Fidel Montoya, llamó a los partidos políticos y a los candidatos a "guardar la compostura" para que la ciudadanía pueda concurrir con tranquilidad a las urnas.
La gobernación es disputada por los candidatos del PRI, Ney González; del PRD, Miguel Angel Navarro; del PAN, Manuel Pérez Cárdenas; y de Convergencia, Jesús Paredes
