Polleros llevan a migrantes por la frontera México-EU
Foto: Notimex
Encuesta
México.- La actividad que desarrollan los "polleros" compite en ganancias con el narcotráfico, al obtener ingresos superiores a diez mil millones de dólares al año, de acuerdo con investigadores de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).
En el documento "Tipología de los traficantes de indocumentados", los profesores Susana Núñez Palacios y Gonzalo Carrasco González indican que el "pollero" forma parte de los engranajes de organizaciones criminales que obtienen ingresos equiparables a los que se generan con el narcotráfico.
De acuerdo con el estudio, las autoridades mexicanas tienen identificados a por lo menos 118 grupos que comercializan con indocumentados en varias partes del territorio nacional y, a su vez, forman parte de bandas nacionales e internacionales.
Esas organizaciones cobran a las personas desde que son contactadas hasta que llegan a su destino. En caso contrario, las abandonan a su suerte en el desierto, donde muchas veces mueren.
De menor a mayor, en la pirámide de las bandas de traficantes de humanos se encuentran los juntadores, seguidos por los cuidadores, los viajeros, los guías, los raiteros -donde se incluye a las "polleras"- y los cobradores, uno de los más altos lugares, sin llegar a ser los jefes.
Tan sólo los guías cobran entre mil y mil 500 dólares por persona, mientras que las "polleras" que se prestan para traficar con menores piden hasta dos mil dólares por cada niño que pasan a Estados Unidos.
En la investigación de Gonzalo Carrasco y Susana Núñez, quienes son especialistas en Derecho Económico e Internacional, respectivamente, se menciona que quienes se dedican al tráfico de personas son "enganchadores" que ni siquiera se conocen entre sí.
Esa situación constituye una de las limitantes para detenerlos, ya que son aprehendidos por separado y difícilmente revelan las identidades de los otros y menos de sus cabecillas.
Se detalla que los juntadores son quienes enganchan a los migrantes en plazas y centrales camioneras. Generalmente son jóvenes, incluso adolescentes, armados y con tres teléfonos celulares.
Los cuidadores, a su vez, son quienes viven en la casa de huéspedes donde se mantiene casi secuestrado al indocumentado y no se le permite salir sin permiso para evitar que otros juntadores los convenzan y enganchen a quien no tienen pollero.
Los viajeros son los que "acompañan" a los migrantes en los traslados desde su lugar de origen a partir de la casa de huéspedes hasta el sitio de cruce, aunque su misión también es orientar a su "cliente", sobre trámites de aeropuerto o centrales de autobuses, además de contratar taxis, camionetas y casas de huéspedes.
Los guías son los responsables de la caminata en el desierto y del cruce del río. En su mayoría son vecinos de la zona, aunque también hay ex migrantes que pasaron varias veces y conocen la ruta.
Son hombres jóvenes y adolescentes con mucha resistencia física, conocen los movimientos de la Patrulla Fronteriza y los lugares donde los activistas promotores de derechos humanos colocan agua y algunos víveres.
Sobre ellos recae la mayor responsabilidad del destino del indocumentado, a quien en muchos casos lo abandonan en el desierto, donde sufren diversas agresiones e, incluso, mueren.
En la investigación se señala que los "polleros" contratan a sus guías que en su mayoría son adolescentes, a quienes les pagan sólo 200 dólares, mientras que ellos cobran entre mil y mil 500 dólares.
Además, las rutas de cruce cada vez son más peligrosas debido al endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos y por los castigos más severos a esos delincuentes.
En la pirámide siguen los raiteros que trabajan ya en territorio estadounidense, generalmente tienen residencia legal o son ciudadanos americanos que esperan a los indocumentados en las carreteras y casas de seguridad designadas para los polleros.
Ellos trasladan a los indocumentados en autos o camioneta a las ciudades donde son distribuidos hacia su destino final.
Esas bandas han incluido a las mujeres "polleras" y a familias con nacionalidad estadounidense a donde las primeras llevan a los menores de edad y las segundas los hacen pasar como sus hijos, servicio por el que cobran hasta dos mil dólares por cada infante.
Finalmente están los cobradores, quienes ocupan el lugar más alto en la cadena delictiva sin llegar a ser los jefes y su misión es de cobrar el dinero al entregar a los migrantes o bien cobran el rescate cuando éstos son secuestrados por los propios polleros.
La Comisión Internacional de Derechos Humanos (CIDH) indicó el año pasado que "México se ha convertido en el principal centro de tráfico de personas hacia Estados Unidos", aunque también se ha reconocido en varios ámbitos los esfuerzos de las autoridades de este país así de Estados Unidos por combatir ese flagelo.
