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 El Diablo existe: Sacerdote exorcista
10 de abril de 2007 17:09

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Sacerdote exorcista
 
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México.- El mayor engaño del Diablo es hacer creer que no existe, y aunque se quiera negar es una triste realidad: no todos quienes se dicen cristianos ni todos los ministros ordenados de la Iglesia creen que exista, "yo era uno de ellos", sostuvo el sacerdote exorcista Francisco López Sedano.

El ex coordinador de exorcistas de la Arquidiócesis Primada de México, quien desde hace 28 años se dedica a ese tema, expresó que fue escéptico; "no creía, nunca había percibido nada, entonces era un terreno que ni caso le hacía porque lo veía como teórico, fantasioso, pero no realista".

Pero el contacto con un sacerdote muy preparado, quien le hizo ver que al ser escéptico en esos terrenos iba contra la doctrina de la Iglesia y contra la enseñanza bíblica, lo llevó a sufrir varios "frentazos", expuso en entrevista exclusiva para Notimex.

El exorcista de 69 años de edad originario de Guadalajara, Jalisco, recordó que ese sacerdote le hizo leer libros para que se diera cuenta del "error" en que estaba, y entonces debió corregir su actitud.

Así, tras ver "casos y casos, ahora soy el primer convencido de que esto (los posesos y exorcistas, aunque casos extraordinarios) no es cuento, ni música celestial, sino que realidades muy terribles".

De hecho, refirió, Paulo VI definió al Demonio como "un ser espiritual y perverso que rechaza a Dios y es el enemigo del hombre desde la creación. Es una persona misteriosa y pavorosa. Quien rehúsa reconocer su existencia se aparta de las enseñanzas de la Biblia y de la Iglesia Católica".

POSTURAS PELIGROSAS

Ante ello se detectan dos posturas peligrosas. La primera subestimar el satanismo: negar su difusión, importancia y relevancia y, en especial, creer ingenuamente que nadie de los allegados pueda estar metido en ese mundo.

La segunda es sobrevalorar el fenómeno, creyéndolo excesivamente difundido, viéndolo en todo y considerando, por ejemplo, como "grupo satánico" a toda asociación dedicada al robo, al crimen o a cualquier otra forma de maldad.

Quien fue coordinador de exorcistas de la Arquidiócesis Primada de México de 1996 a 2000, y perteneciente a la congregación de "Los Misioneros del Espíritu Santo", explicó que cuando ha ordenado al Demonio salir de algún cuerpo ha sido de manera tranquila y sin confrontaciones, por lo que no le da miedo "en lo absoluto".

Precisó que por la experiencia de los casos que ha atendido tiene la seguridad de que si Dios pide esa intervención es porque respalda y defiende al sacerdote que interviene.

"No nos manda sin fusil, nos manda en su nombre, yo jamás he tenido alguna represalia, algún sustito sí porque lógicamente hay casos parecidos a la película El Exorcista".

Detalló que ha visto a sacerdotes que tienen cierto "miedillo" a meterse en el tema por lo que pueda suceder, como alguna venganza del enemigo, pero cuando el Señor manda actuar es porque garantiza su presencia, su poder y su protección.

El padre de tez blanca, delgado y de 1.75 metros de altura aproximadamente se dijo cansado de invitar a sacerdotes "para que le entren al toro", pues a veces no se animan por miedo porque es enfrentarse a seres superiores.

MANIFESTACIONES SORDIDAS Y REPUGNANTES

Los ritos de un poseso (persona poseída) representan el aspecto más repugnante, sórdido, perverso, destructivo de la personalidad y significativo del satanismo, indicó López Sedano al señalar que los casos de posesiones en los que le ha tocado intervenir han sido mínimos, de tres a cinco por año que es el promedio.

Las manifestaciones de las personas poseídas consisten en gestos, palabras y acciones que pretenden expresar creencias, deseos y objetivos de los satanistas. Son actos de reconocimiento, adoración, veneración e invocación para lograr determinados fines.

Esos fines son variados: liberarse de toda atadura religiosa, moral y cultural; mostrar su oposición y aun odio a la religión en general y en particular al cristianismo, el evangelio, la Iglesia y la liturgia; así como adquirir poderes especiales imposibles de conseguir por medios naturales.

Otros son lograr toda clase de ventajas materiales; hacer daños profundos a personas o grupos enemigos; liberarse de miedos y tabúes irreprimibles; y satisfacer ciertas desviaciones sexuales.

Entre los ritos empleados para conseguir esos fines hay que explicitar, con horror, profanación de cementerios y cadáveres; violaciones de vírgenes y de menores; sacrificios de seres humanos y animales; orgías sexuales con recurso a drogas; uso de hostias consagradas para diversas prácticas; y las conocidas Misas Negras, profanación y burla del santo sacrificio de la misa.

El teólogo francés Ad Tanquerey describe la acción del Demonio sobre los hombres: "a veces asedia, por así decir, al alma por afuera, suscitándole horribles tentaciones; otras veces se instala en el cuerpo y lo mueve a su gusto, como si fuese el señor del mismo, a fin de perturbar el alma".

En el primer caso está la obsesión, en el segundo la posesión. No obstante, "la posesión nunca llega hasta la animación.

"Esto quiere decir que el Demonio no substituye el alma del poseso, no da vida al cuerpo, pero, sin que sepamos cómo, se apodera de este cuerpo, hace en él su morada, sea en el cerebro, sea en las entrañas o incluso, dado el caso, en el sistema nervioso. Imprime a la expresión del rostro una expresión desconocida y que corresponde a la acción demoníaca".

En consecuencia, de acuerdo con santo Tomás de Aquino, como el Demonio no puede ejercer ninguna operación propiamente vital no puede sentir, comer o engendrar.

En cambio sí puede ejercer operaciones simplemente mecánicas, como forzar el cuerpo a moverse o emitir sonidos; usa el mecanismo bucal y pulmonar del ser poseído para hacerlo hablar; puede hacerle decir blasfemias o revelar cosas que el Demonio conoce de otras personas para provocar conflictos.

El Demonio no está siempre presente en el poseso. Entra en él cuando quiere. Provoca ataques. Un poseso podría hasta ser liberado momentáneamente por los exorcismos y después volver nuevamente a ser presa.

MEXICANOS INCREDULOS PERO PRACTICANTES

Hay una ignorancia muy lamentable en los creyentes sobre esos temas, agregó López Sedano. Al menos 80 por ciento de católicos y cristianos practican ejercicios considerados de brujería, como adivinación, limpias, lectura de cartas, amuletos, talismanes, los cuales se ubican en terrenos juzgados como satánicos.

En todas partes se oye que hay cosas raras, extrañas, que se sienten presencias inusuales, que se les "sube el muerto", "todo eso no es más que presencias satánicas porque se meten en terrenos que Dios prohíbe, y eso es abrir las puertas a Satanás, la Iglesia invita a que se evangelicen, a que conozcan estas cosas, conozcan las palabras de Dios".

Aunque parezca divertido jugar a la ouija, los únicos que se comunican son los demonios y nunca los difuntos, aunque se hacen pasar por todo tipo de seres. Ahí están los demonios y el que les abre la puerta, con toda la inocencia del mundo y a veces sin ninguna malicia, puede quedar poseso.

"Muy pocos, hay que decirlo, en esa mayoría de los que han hecho la ouija, han quedado posesos. Pero hay gente que por una sola vez ha quedado posesa, el que quiera aceptar el riesgo que lo acepte. Para un cristiano eso es, desde luego, pecado mortal en sí mismo y no debe hacerlo", advirtió el padre Francisco López Sedano.

La mayor parte de quienes quedan posesos no saben que lo están, hasta que pasa un tiempo. No es voluntario, ocurre a pesar de la voluntad de la persona, pero porque se han puesto en peligro.


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