Siete años después de que a Paulina, una chica mexicana que a los 13 años resultó embarazada por una violación, se le negara la realización de un aborto legal, las autoridades del estado mexicano de Baja California y del gobierno federal reconocieron su responsabilidad en el caso y se comprometieron a compensarla a ella y a su hijo.
La organización Human Rights Watch presentó su informe "Víctimas por partida doble" sobre los casos en México.
En el Acuerdo de Solución Amistosa firmado este miércoles entre el gobierno local y las organizaciones no gubernamentales que representaron a Paulina, las autoridades estatales se comprometieron a darle a la joven los recursos necesarios para garantizarle estabilidad laboral, de manera que su hijo pueda tener acceso a la educación hasta nivel universitario.
También ofrecieron garantizarle a ambos acceso gratuito a los servicios de salud.
Las negociaciones para llegar a este acuerdo fueron largas y complicadas.
En las mismas tuvo que intervenir la Comision Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, organismo que recibió el caso a través del Centro para los Derechos Reproductivos, con sede en Washington D.C. y sus asociados en México, entre ellos el Grupo de Información en Reproducción Elegida (GIRE).
Aparte de la compensación monetaria, el gobierno mexicano aprobará un decreto para regular el acceso al aborto legal de aquellas mujeres que sean víctimas de violación.
En México, un país predominantemente católico, el aborto es ilegal, salvo en circunstancias como la de la violación, o cuando la vida de la madre esté en peligro debido al embarazo.
Una victoria para la mujer mexicana
"Ésta es la victoria legal más importante que se haya logrado para las mujeres en México en toda una década", dijo Luisa Cabal, directora del Programa Legal Internacional del Centro para los Derechos Reproductivos.
"Es la primera vez que un gobierno latinoamericano reconoce que el acceso al aborto legal es un derecho humano, y ahora le corresponde al gobierno mexicano garantizar que este derecho no sea violado de nuevo", agregó Cabal.
Al enterarse de la noticia a través de una llamada telefónica que BBC Mundo le hizo a su casa en Mexicali, Paulina dijo que ella y toda su familia estaban muy contentos "de ver que después de todos estos años, al fin se solucionó esto".
Con la voz ronca debido a una infección en la garganta, Paulina comentó a la BBC que "esto ha sido mucho aguante. Estar constantemente pensando qué iba a pasar con mi caso, ha sido mucho para mí".
La vida le cambió
Paulina fue violada en 1999, en casa de su hermana, quien también vive en Mexicali.
El hecho ocurrió de madrugrada cuando las dos jóvenes dormían.
Según relata Paulina, ella sintió cuando le pusieron una venda en los ojos y le taparon la boca.
Nunca vio al hombre que la violó, quien en todo momento la amenazó con una navaja grande.
Inmediatamente después de lo ocurrido, Paulina y su hermana fueron a poner la denuncia en el Ministerio Público.
Allí le hicieron varios exámenes, y dos días después llegaron varios peritos a la casa donde ocurrió la violación, para tomar pruebas de huellas dactilares.
Fue un mes después que Paulina supo que estaba embarazada. Cuenta que no lo pensó dos veces. Sabía que quería abortar inmediatamente. Así que fue a pedir la autorización correspondiente a la oficina de la Procuraduría estatal.
Trabas
A partir de allí, Paulina tuvo que enfrentarse a una serie de trabas que, de acuerdo con lo que relata hoy en día, estaban orientadas a persuadirla para que no abortara.
"Me llevaron con un sacerdote, que trató de convencerme de no abortar", dijo Paulina a la BBC.
"Me decía que abortar era pecado. Estuve allí con ese sacerdote como media hora. Yo le dije que no tenía nada que pensar, que quería abortar".
La autorización del Ministerio Público llegó y con el documento en la mano Paulina fue enviada al Hospital General de Mexicali, donde debía practicársele un legrado.
"En el hospital me daban largas. Me ponían excusas para no hacerme el aborto", comentó Paulina.
"Me dijeron que los papeles de autorización tenían un error, que el médico que me iba a operar no estaba, que llegaría en unos días más. Me internaron durante una semana completa y nada pasó".
"Salí del hospital y volví a los tres días. De pronto a mi cuarto del hospital llegaron unas mujeres con unos videos de fetos destrozados por los abortos, de legrados mal hechos, me mostraron todo eso para tratar de convencerme de no hacerme el aborto".
Finalmente, el director del hospital conversó con la mamá de Paulina, y le habló de los supuestos riesgos a los que se sometía su hija si se realizaba un aborto. Después de mucho batallar, Paulina se resignó a tener el bebé.
Mensaje
Hoy en día el niño tiene cinco años, y aún no sabe que Paulina es su mamá.
Ella no le ha querido decir la verdad. Le dice que es su tía, y quien lo cría como si fuera su madre, es la abuela.
Paulina ya tiene 20 años. Desde hace un año y dos meses trabaja en una maquiladora que fabrica perillas para puertas. Gana 600 pesos a la semana, por trabajar cuatro días en turnos de doce horas.
Siente que su vida no es la que habría querido tener. Y para mujeres jóvenes como ella que puedan verse involucradas en su misma situación, tiene un mensaje:
"Que luchen, que sean valientes, que no se dejen de nadie, porque solamente así van a poder salir adelante".
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