Avanza la aprobación de la Reforma Judicial
Foto: Notimex
MEXICO- Separados por la reforma electoral, los integrantes del Frente Amplio Progresista (FAP) se reconciliaron ayer con la reforma de justicia penal.
Luego de semanas de ataques, críticas y amenazas públicas, el PRD, PT y Convergencia se unieron para votar en contra del proyecto que consideraron violatorio de los derechos humanos.
Incluso sumaron la simpatía de la única senadora de Nueva Alianza, Irma Martínez, quien también se opuso a la reforma.
Sin embargo, sus votos no fueron suficientes para frenar el dictamen, no sólo por los niveles de asistencia del resto de las bancadas, sino también por los faltistas de sus propios grupos parlamentarios.
Aunque el PRD se esforzó desde las primeras horas de ayer, no contó con los votos de los senadores José Guadarrama y David Jiménez Rumbo.
Además, tuvieron que descontar las abstenciones de cuatro senadores: Claudia Corichi, Silvano Aureoles, Antonio Mejía Haro y Tomás Torres "uno de los impulsores y creadores de la reforma”.
En el caso de Convergencia, sólo faltó un senador, pero de la bancada del PT se presentaron a la votación dos de los cinco legisladores.
"Nos dijeron que Alejandro González Yánez y Alberto Anaya se salieron a cenar", informaron en la bancada del PRD al ser cuestionados sobre la ausencia de los aliados.
Ayer, pasado el medio día, cuando ya la Cámara de Diputados había enviado la selección de los consejeros electorales a febrero, los senadores perredistas se dieron a la labor del "pastoreo", con el fin de conseguir los votos para intentar parar la reforma.
Como no lo consiguieron, realizaron más de 20 reservas para exponer en la tribuna, ante el pleno, sus principales objeciones a la reforma que, por procedimiento, se discutirá hasta el próximo año.
Desde la tribuna, el senador Tomás Torres denunció que la intervención de las llamadas telefónicas sólo servirá para invadir la privacidad de los ciudadanos, entre los que se incluyen, los propios legisladores federales.
El senador Pablo Gómez comparó a los senadores que aprobaron la reforma con el Presidente de Estados Unidos, George Bush, y hasta con el ex Gobernador del Estado de México, Arturo Montiel.
"Lo redactaron con el criterio de un Estado policiaco, donde domina el despotismo. No estamos de acuerdo con la incomunicación de reos, aunque sean los de Al-Qaeda, ahí se comparan con Bush, con Guantánamo, donde no hay abogados, es un limbo", les dijo.
El senador Ricardo Monreal sostuvo que gran parte de la reforma tiene como objetivo combatir a los adversarios políticos y no combatir a la delincuencia organizada.
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