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 Cancelan noticiero de Carmen Aristegui
19 de febrero de 2008 22:36

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La cancelación del noticiero de Carmen Aristegui en W Radio es una pésima noticia para la vida pública y la democracia en México. En los años recientes, con perseverancia y profesionalismo, ese espacio radiofónico se convirtió en referencia indispensable para conocer asuntos, enfoques y voces que no siempre tenían cabida entre otros medios de comunicación.

La decisión del grupo PRISA en México, que administra los contenidos de las radiodifusoras de Televisa, confirma los riesgos que ocasiona la concentración de muchos medios en pocas manos. El acaparamiento de frecuencias radiofónicas y televisivas en unas cuantas empresas se ha convertido en uno de los diques mas importantes para el desarrollo de la democracia en nuestro país. Esa concentración puede significar restricciones para la libertad de expresión como la que, en la práctica, está ocurriendo con la suspensión del programa de la periodista Carmen Aristegui.

Tal decisión, por otra parte, es contradictoria con la amplia audiencia que había alcanzado el noticiero matutino de XEW. La empresa ha manifestado que " el modelo editorial" practicado por Aristegui y su equipo de colaboradores resulta "incompatible" con los parámetros establecidos por PRISA y Televisa. Lo que ha conocido el público que hasta ahora escuchaba ese noticiero era un desempeño profesional, que ha tenido uno de sus principales méritos en sus enfoques críticos y en el periodismo inquisitivo que desarrolla. La apertura a todas las posiciones involucradas en un acontecimiento, el cumplimiento irrestricto del derecho de réplica y una constante interacción con sus radioescuchas, han sido rasgos del periodismo que ejercen Aristegui y sus colaboradores. Es necesario que los directivos de la XEW precisen con cuáles de esos atributos profesionales no están de acuerdo y , desde luego, que expliquen cuál es el modelo editorial que proponen para la radio que manejan en México.

Esta decisión es una patente falta de respeto por el interés del público que hasta ahora había tenido esa emisora. En nada se distingue esa actitud del modelo autoritario, ceñido al afán mercantil y a las conveniencias políticas que de él se derivan, que ha sido preponderante en la radiodifusión en mexicana. La cancelación del noticiero de Carmen Aristegui ratifica la necesidad de que México cuente con una legislación moderna para la radiodifusión y las telecomunicaciones, que sea capaz de propiciar de contenidos, acortar la concentración mediática y garantizar el respeto a las audiencias. Es así como se declara la AMEDI los hechos en un folleto entregado en la conferencia de prensa.