HEADER MARKUPS

 
 

Noticias » Noticias » Seguridad

 Pilotos narran cómo se desarrolló secuestro de aeronave
09 de septiembre de 2009 22:56

Comentarios
 

MEXICO.- Cuando llevaban 50 minutos en el aire, los pilotos del vuelo 576 de Aeroméxico recibieron la llamada de la sobrecargo Gabriela Ceja Garfias, quien dijo que había un individuo que amenazaba con explotar un artefacto si no se cumplían sus demandas.

El pasajero de nacionalidad boliviana, José Mar Flores Pereira, exigía sobrevolar la Ciudad de México siete veces y hablar con el presidente Felipe Calderón para dar su mensaje al mundo, pues era un mandato divino.



Flores Pereira tenía asignado el asiento 11-F, pero desde que comenzó el vuelo se sentó en la fila 26.

Comentó sus exigencias a la azafata de la parte posterior del avión.

Según el capitán Ricardo Ríos, la tripulación en cabina tomó totalmente en serio la amenaza de bomba.

"No estamos para cuestionarlo", señaló en entrevista con REFORMA.

Las azafatas del vuelo informaron al pasajero boliviano, por instrucción del capitán, que sobrevolar la Ciudad de México tantas veces no iba a ser posible por falta de combustible.

El boliviano aceptó aterrizar, siempre y cuando estuviera la prensa presente, así como Felipe Calderón.

Solicitó que no se presentara la Policía y, en dado caso, que fuera un militar el que lo recibiera.

El avión aterrizó luego de una hora con 40 minutos de vuelo en "La Gota", área especial para aviones en situación de emergencia.

Hasta ese momento, a los pasajeros no se les había hecho un solo comentario sobre las amenazas del boliviano.

Una vez en tierra, el asesor instructor comandante Carlos Corzo, que venía en cabina, salió de este espacio para hablar con el boliviano.

"Lo primero que hace es enseñarme unos versículos de La Biblia, trato de ganarme su confianza al máximo.

"Le digo que soy una persona que cree, que es bueno dar un mensaje pero que esa no es la forma", dice Corzo.

Asegura que, tras hablar con Flores Pereira, logró convencerlo de recorrer a los pasajeros lo más lejos posible del artefacto explosivo, que según él eran unos tabiques envueltos en cinta canela que llevaba en una maleta negra.

En ese momento, Corzo advierte a los pasajeros que se trata de una situación delicada.

Posteriormente, el boliviano accedió a que salieran las mujeres y los niños del avión.
A bordo quedaron 26 varones, a quienes se les dice que en la aeronave hay una persona que afirma tener una bomba.

Finalmente, Corzo convenció al boliviano de que él personalmente lo acompañaría con todo y el dispositivo hasta el camión de la prensa y que cooperaría.

Con información de Grupo Reforma

Terra

Terra - Todos los derechos reservados. Está prohibido todo tipo de reproducción sin autorización.