Nueva York- Pese a los reiterados cuestionamientos sobre la conveniencia de que el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, sea reelecto para un tercer periodo de gobierno, las más recientes encuestas de opinión lo señalan como amplio favorito.
Las elecciones, a celebrarse el próximo martes 3 de noviembre, le permitirían gobernar hasta el año 2014, derrotando al contralor de la ciudad, el demócrata Bill Thompson, pese al apoyo que éste obtuvo del presidente de Estados Unidos, Barack Obama.
A Bloomberg –fundador en 1981 de la agencia de información financiera que lleva su apellido– se le cuestiona la conveniencia de que el hombre más acaudalado de la ciudad sea también el que ostente el mayor poder político.
Con una fortuna valuada en 20 mil millones de dólares y considerado por la revista Forbes como el octavo multimillonario de Estados Unidos, el poder de Bloomberg parece no tener límites en Nueva York.
En un amplio perfil publicado el verano pasado, el semanario The New Yorker comparó a Bloomberg con uno de los Medicis, dinastía florentina de duques, banqueros y Papas que floreció en el siglo XV.
La revista alegó que los rivales políticos de Bloomberg corrían el riesgo de perder posibles negocios con él, y que sus contrincantes en el mundo empresarial se arriesgaban a sufrir consecuencias en la vida pública.
La fortuna de Bloomberg, además, desafía la base misma de la democracia, en la que un ciudadano común es capaz de hacerse del poder mediante buenas ideas.
El alcalde ha gastado durante sus tres campañas alrededor de 250 millones de dólares, según un cálculo del diario The New York Times. Así, nadie que no fuera un multimillonario podría rivalizar con él.
Asimismo, su reelección para un tercer periodo ha despertado quejas, en especial luego de que el Consejo de la ciudad cambiara en octubre de 2008 las reglas para beneficiarlo.
Bloomberg comenzó a gobernar en 2002, se reeligió en 2006 y parece que se mantendrá en el puesto en 2010, luego de que las más recientes encuestas de opinión le dieran una ventaja de más de 10 puntos sobre su rival.
Su récord como alcalde ha sido, en general, positivo. Ninguno de sus rivales ha construido una crítica que se haya fijado en la opinión pública, y sus errores no han podido ser magnificados en su detrimento.
Sin embargo, surge una pregunta inevitable: ¿quién querría una confrontación con el hombre más poderoso de Nueva York?
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