Dallas- Los cárteles mexicanos del narcotráfico han desarrollado una relación regular de trabajo con decenas de pandillas callejeras estadounidenses a fin de conformar una extensa red de distribución para la transportación y venta de drogas en este país.
Las pandillas se han convertido en un importante brazo de esas organizaciones ilícitas, permitiéndoles extender sus alcances desde México hasta el consumidor final de las drogas en Estados Unidos.
A través de las pandillas, los cárteles han acaparado en pocos años una buena parte de la distribución de marihuana, cocaína y metanfetamina a lo largo y ancho del país, de acuerdo con la agencia antinarcóticos de Estados Unidos, la DEA.
Para las autoridades estadounidenses, la relación de trabajo pandillas-cártel se asemeja a los esquemas corporativos de empresas multinacionales, pero en múltiples casos llega a superar sus alcances.
Por lo general, las pandillas reciben las drogas como concesión de parte de esas agrupaciones que las contrabandean a este país, para luego distribuirlas a vendedores callejeros, que consisten principalmente en bandas más pequeñas o vendedores independientes.
Las pandillas se encargan de establecer sistemas de distribución en las distintas entidades y regiones del país y de representar a los cárteles en la recaudación de los millones de dólares que deja la venta a los distribuidores callejeros.
Las pandillas también actúan como ejecutores o verdugos, cuando los jefes de estas organizaciones sienten que han sido defraudados o burlados por alguien que les debe droga o dinero.
También los cárteles se valen de las pandillas para complementar en parte su imparable necesidad de abastecimiento de armas y municiones.
En su Evaluación de la Amenaza Nacional de las Drogas 2009, la DEA reportó que los narcotraficantes afiliados a los cárteles de Sinaloa, del Golfo, Juárez y Tijuana, mantienen relación de trabajo con al menos 20 grandes pandillas que operan en comunidades urbanas y suburbanas de Estados Unidos.
Algunas de las pandillas identificadas con ellos son la Mara Salvatrucha (MS 13), Latin Kings, Barrio Azteca, Hells Angels, Florencia 13, Sureños, Hermanos de Pistoleros Latinos, Mexican Mafia, Mexikanemi, Crips, Gangster Disciples, entre otras.
A través de ellas, algunas de las cuales operan en todo el país y otras en extensas regiones, los cárteles tienen presencia en más de 200 ciudades de Estados Unidos, con la que conforman una red de comercialización que sería envidiable en el mundo corporativo.
La afiliación con los cárteles, ha permitido a las pandillas incrementar la disponibilidad de drogas en muchas de estas áreas y obtener rápidas y sustanciales vías de recursos.
La relación de trabajo es múltiple y bidireccional: Las drogas fluyen desde México hacia el norte, y el dinero y armas de Estados Unidos hacia el sur.
La DEA apunta que como consecuencia de la relación, el papel de las pandillas ha ido creciendo, dejando de ser distribuidores minoritarios de droga para pasar a ser mayoristas.
Por la necesidad de trabajo, algunas pandillas han establecido asociaciones con otras en el lado mexicano o incluso se han extendido hacia el sur de la frontera principalmente en comunidades fronterizas mexicanas.
Las pandillas también están creciendo en membresía, como consecuencia directa de su asociación con los carteles mexicanos, al ofrecer a los jóvenes algunos de los atractivos del narcotráfico, como dinero y autos.
Según análisis de las corporaciones federales, en Estados Unidos, en el 2008 existían unos 800 mil miembros de pandillas de entre 12 y 24 años de edad, aunque la cifra es difícil de determinar y podría ser mucho más alta.
En mayo de 2008, unos 123 mil miembros identificados de pandillas, se encontraban en las cárceles de este país.
Ante estos números, las autoridades estadunidenses están preocupadas de que este ejército de jóvenes pudiera estar a disposición de los cárteles mexicanos de las drogas.
La Oficina Federal de Investigaciones (FBI) ha declarado a la Mara Salvatrucha y a otras de las grandes pandillas nacionales como prioridad en su combate al crimen organizado y ha creado una fuerza de tarea especial para combatirlas.
"Las organizaciones internacionales de narcotraficantes poseen sostenida y seria amenaza a la seguridad de nuestras comunidades", aseguró el procurador federal de Estados Unidos Eric Holder, en una reciente entrevista.
"Sólo podemos proveer la seguridad que nuestras comunidades se merecen, confrontando estos peligrosos carteles de frente y sin reservas", indicó.
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