El presidente ruso, Dmitri Medvedev, firmó una ley que aumenta los poderes de los servicios encargados de la seguridad interior (FSB, ex-KGB), indicó el jueves el Kremlin en un breve comunicado.
Este texto, muy criticado por los defensores de los derechos humanos, fue aprobado el 16 de julio por la cámara baja del Parlamento ruso (Duma) y tres días después por el Consejo de la Federación (cámara alta).
Según esta ley, toda persona o empresa que entorpezca el trabajo de un agente del FSB podría ser procesado y condenado a una multa de 500 a 50.000 rublos (13 a 1.300 euros) o a una detención de hasta quince días.
Los liberales y los defensores de los derechos humanos temen que esta ley pudiese alentar las detenciones arbitrarias, como era el caso con el KGB durante la época soviética.
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