Quito.- El recién posesionado gobierno de Gustavo
Noboa empezó ya a ser víctima de presiones de los partidos políticos
sobre el tema de nombramientos de ministros, según destacó la
televisión local hoy a través de analistas especializados.
La presión del populista Partido Roldosista, dirigido por el
depuesto presidente Abdalá Bucaram, se opuso pública y rotundamente
hoy a que Pablo Concha ocupe el Ministerio de Finanzas cuando
oficialmente se confirmó su nombramiento.
A pesar de esa confirmación, el gobierno dio marcha atrás frente a
la amenaza del roldosismo, con una numerosa bancada en el Congreso
unicameral, de entrar a la oposición y oponerse sistemáticamente a
sus proyectos de ley.
El partido roldosista es parte importante en el acuerdo con los
socialcristianos y los demócratacristianos para dar paso a las
reformas legales que permitirán la aplicación de la dolarización.
Finalmente y sin dar mayores explicaicones, el gobierno nombró
como ministro de Finanzas a Jorge Guzmán, quien hasta hoy fue
superintendente de Bancos. Ese no fue el único caso en que el
gobierno ha empezado a sufrir presión de los partidos.
Hoy concurrió al palacio presidencial una comisión del partido
Democracia Popular, bajo el cual fue elegido como vicepresidente el
actual mandatario Gustavo Noboa, a pesar de no estar afiliado a él.
Los delegados pidieron que el ministro de Gobierno, Francisco
Huerta, sea retirado de su puesto, ya que colaboró con el
levantamiento indígena que en conjunción con coroneles rebeldes
derrocaron del poder a Jamil Mahuad el viernes pasado.
Huerta, en una rueda de prensa hoy, admitió haber conseguido
sitios para que se reúnan los indígenas pues es partidario de que
"las minorías se pronuncien" y dijo también que en alguna ocasión
manfestó "a la cúpula militar que debía pedir la renuncia a Mahuad
ante su desgobierno y su corrupción".
Los demócratacristianos fueron enfáticos en señalar que se trata
de actitudes antidemocráticas y que en caso de que Huerta no sea
separado del gobierno, ellos retirarán su apoyo en el Congreso. El
caso aún no está resuelto y Huerta ha optado por dejar que sea el
presidente quien resuelva su permanencia en el gabinete.