Washington.- Un estadounidense de origen mexicano
pudo ser Presidente de Estados Unidos, cuando William Richardson, de
madre mexicana y padre estadounidense, fue nombrado "sucesor
designado" con motivo del informe del mandatario William Clinton.
Como la ceremonia congrega en un mismo sitio a los titulares de
los tres poderes de la Nación, la ley establece que un "sucesor
designado" debe nombrarse en caso de alguna eventualidad que
provocara la incapacidad del gobernante o quienes ocupan los puestos
en la línea de sucesión.
Aunque es una formalidad legal, el asunto se toma muy en serio,
pues antes de ser dado a conocer el nombre del miembro del gabinete
seleccionado, una delegación del Consejo de Seguridad Nacional le da
instrucciones en caso de que tuviera que asumir la Presidencia.
Además, su ubicación permanece en secreto y sólo es conocida por
el servicio secreto, cuerpo de élite encargado de la seguridad del
mandatario estadounidense.
El secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano, Andrew Cuomo, fue
nombrado para el informe del año pasado como "sucesor designado",
título que en la práctica ocupan durante el par de horas que dura la
ceremonia.
Originario de Nuevo México, William Richardson fue congresista
por su entidad durante ocho periodos legislativos, y fungió como
embajador de Estados Unidos ante la Organización de Naciones Unidas
antes de ser nombrado Secretario de Energía.
Clinton rindió esta noche su último informe de Gobierno
(terminará su segundo mandato presidencial en enero del 2001) en
sesión conjunta de las cámaras de senadores y representantes,
celebrada en el Capitolio federal.
La lectura de su informe de 31 páginas fue interrumpida 126
ocasiones por estruendosos aplausos, en particular por sus
correligionarios demócratas.
Vestido con traje negro, camisa blanca y corbata roja, Clinton
menciono en su informe del estado de la Unión una docena de ocasiones
a su vicepresidente, Albert Gore, favorito para obtener la nominación
demócrata para las elecciones presidenciales de noviembre.